Miércoles, 22 de octubre de 2014

| 2011/07/30 00:00

Somalia, en medio del hambre, la guerra y la indiferencia

Este país del este africano vive la peor sequía de los últimos 60 años. Cerca de 1,2 millones de niños están afectados por el hambre. Las organizaciones humanitarias no dan abasto y se critica la falta de mayor movilización de la comunidad internacional.

Los habitantes de Somalia mueren de hambre y aunque la noticia para algunos no sea una novedad, la crisis de esta oportunidad es “absolutamente dramática”, según lo ha admitido el alto comisionado de la ONU para los refugiados, Antonio Gueterres, quien lamentó la escasa capacidad de respuesta que ha tenido la comunidad internacional hasta ahora.
 
"Estamos angustiados porque lo que hacemos no es suficiente cuando miramos la dimensión de la tragedia. Estamos ante un drama humanitario de proporciones no conocidas", dijo.
 
Somalia vive la peor sequía de los últimos 60 años. Los habitantes de este país ubicado en cuerno africano, al este del continente, han abandonado sus regiones con rumbo a países vecinos como Kenia, Etiopía y Yitubi en busca de comida y atención humanitaria. Los campamentos de refugiados somalíes son muestra de la tragedia: sólo en el de Dollo Ado (en Etiopía) mueren ocho personas al día por cada 10.000 habitantes.
 
El representante de los refugiados en la ONU hizo una crítica hacia la comunidad internacional. “Esta sequía no es la primera ni será la última. Lo que más me impresiona es que, sabiendo esto, la comunidad internacional no haya podido desarrollar medidas de prevención a largo plazo para dar capacidad de resistencia a las comunidades".
 
La sequía en el cuerno de África ha dejado 12’000.000 de personas en situación de emergencia humanitaria. Según datos divulgados por ACNUR, más de 800.000 somalíes están fuera de su país, el 90 por ciento de ellos en Kenia (445.000), Yemen (191.000), Etiopía (156.000) y Yibuti (16.700). Además, otros 1.5 millones se han convertido en desplazados internos: 100.000 de ellos han huido del sur (la zona más afectada por la sequía) hacia el interior del país, incluida la capital Mogadiscio.
 
“Esto es más que una sequía. No ha llovido en los últimos tres años. Somos granjeros y dependemos de la lluvia, así que estamos pasando la peor hambruna”, afirmó Haji Ali Osman, un anciano que caminó junto con 74 familias desde la zona rural de Gurban hasta Mogadiscio en una travesía de cientos de kilómetros para huir de la miseria y buscar alimento en la capital somalí.
 
La situación de hambruna se ha agudizado por el conflicto interno que existe en este país y que lo tiene dividido en pequeños estados sin un poder absoluto que los gobierne. A ello se suma la presencia del grupo terrorista Al Shabab, vinculado a Al Qaeda.
 
La peor sequía de la historia

Somalia vive la peor sequía que han vivido en seis décadas y la situación se torna más grave que la que vivió Etiopía a principios de los años ochenta, que movilizó al mundo para ayudar a las víctimas: esta tragedia inspiró el concierto Live Aid y la misión de paz de la ONU.
 
Antonio Gueterres, el representante de la ONU para los refugiados, recordó que con el cambio climático los desastres naturales y sequías como la que vive hoy el Cuerno de África, serán “más severos y frecuentes”.
 
El panorama no es igual al de hace 20 años cuando había carne y leche para la población, según recuerdan los somalies. Pero, "el aumento de la población, la urbanización, el cambio climático, la inseguridad alimentaria y los problemas de agua constituyen un conjunto de megatendencias que se solapan entre ellas con dramáticos impactos humanitarios", explicó el representante de la ONU.
 
El panorama es desolador: los cultivos se acabaron y el ganado, cabras y camellos mueren de sed. Somalíes fallecen exhaustos o intentan sobrevivir durante los largos trayectos que emprenden en búsqueda de agua y alimento. La sequía y la hambruna separan a las familias; padres se rehusan a comer para que sus hijos no caigan en la desnutrición y continúen recorridos de hasta 20 días en busca de agua y comida.

El conflicto y la amenaza de Al Shabab

Somalia vive en medio de un conflicto armado desde hace 20 años que la mantiene dividida en pequeños estados y sin un gobierno central. El acceso humanitario en muchas zonas es difícil por la inseguridad y la situación más grave se vive en el centro y sur del país.

El grupo terrorista Al Shabab es gran responsable de la crisis humanitaria. Los extremistas de Al-Shabab han matado a hombres que intentaron escapar de la hambruna junto con sus familias, bajo el argumento de que es mejor morir de inanición que aceptar ayuda de Occidente.
 
Ante esta realidad, el Programa Mundial de Alimentos de la ONU dice que no puede llegar a los 2,2 millones de personas que requieren ayuda en las áreas controladas por extremistas en el sur de Somalia debido a la inseguridad.

“Al Shabab nos está afectando más que el hambre y las sequías. Han secuestrado a todos los hombres para que combatan para ellos. Y no dejan que la población hambrienta se acerque a las zonas controladas por el Gobierno para obtener ayuda”, asegura Haji Ali Osman, una anciano somalí.

La ONU denunció que tanto Al-Shabab, así como las milicias afines al Gobierno Federal de Transición somalí están reclutando a niños como soldados en los campos de refugiados que ya no dan abasto. Somalia es hoy "uno de los peores casos" de niños soldado en el mundo.

La ayuda humanitaria no alcanza

Somalia es considerada como uno de los lugares más peligrosos del mundo para ser trabajador humanitario. Según la organización humanitaria Oxfam, sólo en el 2008 más de 30 de sus colaboradores murieron este país (la mayoría de ellos somalíes) y más de 20 fueron raptados.

Además de la falta de previsión ante las consecuencias de la sequía, como lo afirmó el representante de la ONU para los refugiados, el trabajo desarticulado ente algunas ONG impide que los esfuerzos tengan impacto en las necesidades de la población.

“Hay enormes dificultades logística, de acceso y de seguridad, pero también la falta de fondos”, aseguró Antonio Gueterres.

Sobre ese último factor se mostró relativamente optimista sobre la posibilidad de "movilizar más recursos" a medida de que "la gente va tomando conciencia de la dimensión de la tragedia".

"La comunidad internacional tiene que comprender lo extremadamente difícil que es hacer lo que están haciendo los organismos de la ONU, las ONG y todas las entidades humanitarias en Somalia", dijo.

Guterres mencionó que, a pesar de que los nuevos fondos en favor de Somalia llegan a ritmo lento, "es importante reconocer el apoyo que recibimos, no solamente de los gobiernos, sino de la población en general".

Destacó el caso de España, "el país donde hay un apoyo muy fuerte de la población (al ACNUR), con personas que cada mes dan una pequeña contribución, pero que en conjunto es muy importante y que demuestra una generosidad admirable".

Con EFE y AP

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