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| 3/6/2012 12:00:00 AM

Supermartes: el día decisivo... que no decidirá nada

Los caricaturistas no se cansan de dibujarlo: el Partido Republicano en el piso, luchando consigo mismo, mientras en una esquina Barack Obama lo observa con una sonrisa de oreja a oreja.

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BBC
Eso es, en pocas palabras, lo que ha venido ocurriendo en los últimos meses: mientras los republicanos no han podido ponerse de acuerdo sobre su candidato a las presidenciales de noviembre, los demócratas miran cómo sus oponentes se desgastan, sin tener que hacer mucho para ayudarlos.

Y muchos republicanos rezan para que ese desgaste termine hoy, en el llamado supermartes.

El día, en el que se estarán disputando los votos electorales de 10 estados es por lo general decisivo en el proceso electoral primario en Estados Unidos.

Sin embargo, lo más seguro es que esta vez nada esté definido al final de la jornada.

Incluso si un mismo precandidato logra la victoria en todos los estados, no tendría los votos suficientes para afirmar que tiene una ventaja inalcanzable y la nominación de su partido prácticamente en el bolsillo.

Y como ha sido característico en este particular proceso de selección del Partido Republicano, es posible que los resultados arrojen más interrogantes y dudas sobre quién podría ser el candidato conservador ideal para derrotar a Barack Obama en las elecciones presidenciales de noviembre de 2012.

Antes de que eso se resuelva los participantes quedarán más expuestos y más desgastados tras una inusualmente larga contienda primaria.

Y pre candidatos como Newt Grinich (cuya estrella parece estar apagándose) ya han asegurado que continuará en la pelea hasta la convención republicana -donde se unge al candidato-, la cual se realizará a fines de agosto.

Reevaluación

En un proceso de nominación partidista común y corriente, a estas alturas, los republicanos ya hubieran tenido los ojos y el corazón puesto sobre un favorito que estuviera adelante en la votación.

"Aún si no simpatizaran con él al comienzo lo apoyarían incondicionalmente porque los republicanos son generalmente muy buenos para eso", dijo a BBC Mundo Dante Chinni, profesor de la escuela de gobierno de la Universidad Americana en Washington y director de la empresa de análisis electoral Patchwork Nation.

"Las cosas se están viendo bien para Mitt Romney, estará más cerca de la meta después de este martes, pero no tendrá la nominación en el bolsillo y si pierde en Ohio habrá más dudas", señaló.

Las dudas, las interrogantes, los cuestionamientos, la subida de un candidato en las encuestas, el desplome del otro, el continuo relevo de la primera posición han sido elementos típicos a lo largo de un proceso de selección que empezó en junio del año pasado con una interminable serie de debates y que tuvo su primera elección primaria a poco de estrenado el año nuevo.

Ya es marzo y no se ha resuelto nada.

Una de las razones es que los republicanos decidieron cambiar el sistema antiguo en el que el ganador en un estado se llevaba todos los votos electorales de ese estado y los iba acumulando.

Ahora la mayoría de los estados adoptaron una formula que otorga los votos electorales de manera proporcional según el porcentaje en las urnas.

"Eso hace muy difícil que un candidato pueda desarrollar impulso", indicó Chinni, pero lo más grave para el analista es que el Partido Republicano está pasando por un período de re-evaluación.

"Están teniendo un discusión muy pública y políticamente costosa para definir que es lo que son", comentó.

Corrosivo

El resultado ha sido de un desgaste tanto para los candidatos como para el electorado. Algunos columnistas lo han descrito como "corrosivo".

Durante el proceso los candidatos han estado constantemente sacando a relucir sus credenciales conservadoras con discursos cada vez más extremistas para satisfacer el ala más derechista del partido, representada por el llamado Tea Party.

Eso le podrá quedar fácil a un Rick Santorum que se jacta de su cristianismo fundamentalista o a un Ron Paul con su filosofía libertaria. Por su parte, Newt Gingrich trata de sacar lo que algunos ven como ideas descabelladas para agitar el avispero y Mitt Romney se la pasa tratando de comprobar que es un verdadero republicano conservador (muchas veces contradiciendo declaraciones que ha hecho en el pasado).

"Todos ellos son partes diferentes de un Partido Republicano que quiere diferentes cosas y ninguno de los candidatos va a satisfacer a todo el partido", manifestó el académico de la Universidad Americana.

Hay analistas, sin embargo, que consideran que el proceso ha sido más positivo que negativo.

"Estamos profundizando y abordando temas que necesitan solución", declaró Israel Ortega, editor de Heritage Libertad, la página en español del centro de investigación conservador Heritage Institute.

"El hecho que estamos hablando de reformar cosas como el seguro social y los programas de salud pública medicare y medicade es muy importante", aseguró.

No obstante, Ortega reconoce que no ha habido un candidato republicano que haya podido animar las huestes del partido y deja entrever la posibilidad de que no tengan con qué vencer a Barack Obama.

El editor de Heritage Libertad expresa, sin embargo, que la dinámica del empuje conservador no solo está dando a nivel de elecciones presidenciales sino en el Senado y la Cámara Baja donde la derecha ve tal vez su mejor oportunidad de controlar ambos recintos para hacerle una fuerte oposición legislativa al presidente.

Aún así, lo más probable es que el Partido Republicano estadounidense no tenga mañana un candidato definido. Mientras tanto, los demócratas no cesan de sonreir.

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