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| 5/23/1994 12:00:00 AM

SURAFRICA PARA ARMAR

Al realizarse elecciones históricas en Suráfrica, las siguientes son algunas claves para entender el proceso que concluye con el control político por la mayorìa negra.



LOS LIDERES
NELSON MANDELA es el presidente del Congreso Nacional Africano (CNA), y con su perfil de prócer y mártir histórico probablemente pasará a la historia como el padre de la nueva Suráfrica. Nació en 1918 en Guno, hijo de Henry Adla Mandela, consejero jefe de la tribu Thembu. Junto con Walter Sisulu y Oliver Tambo fundó en 1944 la liga juvenil del partido, y a partir de 1952 comenzó un período en que entraba alternativamente a la cárcel o a la clandestinidad. Finalmente, conocido como 'Pimpinela negra', recibió entrenamiento guerrillero en Argelia y, capturado, fue condenado a prisión perpetua en 1964. Así permaneció hasta 1990, cuando un decreto del presidente De Klerk le abrió las puertas no sólo a la libertad, sino a la conducción de su partido hacia la liberación de su raza. Fue algo que le granjeó el Premio Nobel de la Paz de 1993.
Frederick W. De Klerk es el hombre blanco que, tras conquistar la presidencia por el Partido Nacional, condujo a la minoría blanca a aceptar la realidad de que Suráfrica no era viable sin igualdad de razas. Miembro por ironía de una de las familias más rancias y nacionalistas del país, nació en Johannesburgo hace 58 años, y estudió derecho en la universidad de Potchefstroom.
El jefe Mangosuthu Buthelezi, lìder del partido conservador zulú Inkhata y primo del rey zulú Goodwill Zwelethini, se había convertido en un obstáculo para las elecciones, por temor a que la mayoría del CNA le dejara en la trastienda política, y las reformas acabaran con la autonomía de Kwazulu, el territorio que gobernaba de acuerdo con las leyes del aparthedd. Sin embargo, su aceptación de última hora a participar en los comicios, previas concesiones sobre autonomía para su pueblo, abrieron el camino a la esperanza.


LOS PARTIDOS POLITICOS
EL PARTIDO Nacional fue creado en 1934 para luchar por la supremacía de los atrikaaners no sólo sobre la mayoría negra, sino sobre los descendientes de ingleses (40 por ciento de los blancos). Está en el poder desde 1948, y es responsable del establecimiento del orden de cosas que está a punto de desaparecer en el país más importante del Africa Negra.
El Congreso Nacional Africano, formado en 1912, trabajó durante años por medios pacíficos, pero desde 1960, cuando se produjo la matanza de Sharpeville, fue prohibido y abandonó la lucha pacífica. En 1990, al ser liberado su líder, Nelson Mandela, renunció a la violencia y es responsable de la evolución actual.
El partido de la Libertad Inkhata nació como expresión del pueblo zulú, pero por su tendencia conservadora se alió con los grupos ultraderechistas blancos, lo que llevó a una violenta guerra con el CNA. Superadas por el momento las diferencias, intervendrá en las elecciones, lo cual supone un importante empujón al proceso.


LOS BOERS
EL ESPIRITU de este pueblo surgido a partir del siglo XVII en el sur del Africa, sigue animando a los actuales atrikaaners, pobladores blancos de la región. Los bóers eran inicialmente colonos holandeses sumados más adelante con inmigraciones alemanas, escandinavas y francesas, que constituyeron un conglomerado rebelde, voluntarioso y poco formalista. A partir de la ocupación británica en 1795, se inició una tensión que estallaría un siglo más tarde, en la famosa Guerra de los Bóers. Al finalizar ésta por el tratado de Vereening (1902), se suprimieron los estados bóers de Orange y Transvaal, pero se mantuvo la identidad peculiar de ese pueblo dentro de la comunidad británica, uno de los cuales es su lenguaje único.


EL APARTHEID
CON EL triunfo del Partido Nacional (paradójicamente el mismo del actual presidente De Klerk) en 1948, triunfaron las tesis del apartheid, o separación de las razas. A partir del año siguiente, se extendió la segregación racial en forma sistemática. Una ley de ese año inició el proceso con la prohibición de los matrimonios mixtos, esto es, de los blancos con cualquier raza "de color". En 1950 se estableció la clasificación de todos los habitantes por razón de su raza, y en el mismo año otra ley dividió las áreas del país en las que podrían residir legalmente los grupos raciales.
En la esfera constitucional, la representación de la enorme mayoría negra estaba a cargo de tres parlamentarios blancos (eliminada en 1968) y en 1959, y existían los "bantustanes", para proveer a los negros de seudo patrias autónomas. Otras leyes de 1963 y 1964 proveyeron las bases para la separación física de los negros, al establecer las condiciones en las cuales podrían vivir en áreas blancas: segregación total en educación, en el uso de los servicios públicos, prácticamente en todos los aspectos de la vida diaria.


UN PUEBLO GUERRERO
LA UNICA monarquía que queda entre las 12 tribus de Sudáfrica y la única con pasado imperial, es la zulú. Este es el grupo singular más numeroso (siete millones en una población de 40). Tradicionalista y orgulloso, guarda el legado militarista del legendario jefe Shaka, y el recuerdo de sus victorias militares sobre los británicos y los bócrs, colonos holandeses. Hoy en día muchos zulúes viven en ciudades y prefieren al CNA sobre el partido zulú Inkhata, pero conservan su respeto por el rey Goodwill Zweletini y sus ancestros. Pueblo guerrero por excelencia, el temperamento zulú puede medirse porque no usa sino lanzas, pues Shaka prohibió alguna vez el uso de armas no ancestrales.


LOS BANTUSTANES
EL SISTEMA de segregación racial de Suráfrica creó 10 estados nacionales o bantustanes para acomodar a los grupos étnicos negros del país. Cuatro de éllos, Traskei, Bophuthatswana, Venda y Ciskei, eran nominalmente libres, aunque dependientes de Suráfrica, único país que los reconocía. Los demás eran Gazankulu, Kangwane, Kwandebele, Lebt, Qwaqwa y Kwazulu, la patria nominal de los zulúes.
Esos enclaves se convirtieron en un obstáculo para las elecciones, pues los presidentes se opusieron por la obvia razón de que sus estados desaparecerían. Sin embargo, al final, los últimos recalcitrantes, Bophuthatswana y Kwazulu, accedieron, con lo que quedó el camino a la otra característica de la nueva Suráfrica: el estado unitario.
Se constituyen a cambio nueve provincias, cuyas legislaturas locales seleccionarán 10 representantes al Senado. Controlarán la Policía, la educación y otros servicios; pero obedecerán las leyes del Parlamento.


EL NUEVO SISTEMA
NADIE SABE si los atrikaaners se acostumbrarán a quedar en condiciones de inferioridad al ser apenas el 8 por ciento de la población sudafricana. Ahora deberán dejar atrás el Parlamento dividido en tres Cámaras (una para blancos, otra para la gente de raza "mezclada" y otro para los inmigrantes indios) y entrar en un sistema en el que la mayoría negra tendrá la sartén por el mango.
El sufragio será universal y habrá un Parlamento de dos Cámaras, la Asamblea Nacional (con funciones de Constituyente) de 400 escaños, y el Senado, con 90. El presidente, híbrido de primer ministro parlamentarista y mandatario presidencialista, será escogido por el partido mayoritario. Dirigirá un gabinete de alrededor de 27 miembros, en el que tendrá derecho a estar cualquier partido que consiga el 5 por ciento de los votos.
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