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| 4/4/2004 12:00:00 AM

Teórico de la xenofobia

Un artículo del autor Samuel P. Huntington ha despertado feroces críticas en la comunidad académica y tiene iracundos a los latinos estadounidenses.

En 'The Hispanic Challenge', publicado en la última edición de la revista 'Foreign Policy', Samuel P. Huntington advierte que "el flujo de inmigrantes latinos amenaza con dividir a Estados Unidos en dos pueblos, dos culturas y dos idiomas". Huntington argumenta que los latinos, a diferencia de las otras culturas foráneas que en el pasado asimilaron y enriquecieron los valores propios de los padres fundadores angloprotestantes, no se insertarán a la sociedad estadounidense. Para Huntington los hispanos y en especial los mexicanos son una amenaza a la identidad tradicional estadounidense que define según los valores protestantes de ética del trabajo, individualismo y la creencia de que los hombres pueden crear un paraíso en la Tierra.

En la parte más escandalosa de su artículo, Huntington se basa en otro estudio que enumera supuestos rasgos latinos que se oponen a esos valores angloprotestantes: "Desconfían de la gente ajena a la familia, no tienen iniciativa, son ambiciosos, no creen en la utilidad de la educación y aceptan la pobreza como una virtud necesaria para entrar al cielo". Huntington también justifica su tesis diciendo que los latinos ingresan continuamente y en proporciones astronómicas por la proximidad geográfica, tienen un índice de fertilidad mucho mayor que el de cualquier otra minoría, se marginan territorialmente y no renuncian a hablar español.

Esta forma de argumentar no es nueva en la historia del pensamiento de derecha estadounidense. En el siglo XVIII, Benjamin Franklin describía a los inmigrantes alemanes como "los más estúpidos de su nación", y también denunciaba que no aprendían a hablar inglés. En 1855 el gobernador de Massachusetts Henry J. Gardner dijo de los inmigrantes irlandeses que eran "hordas de bárbaros". Los mismos comentarios se oyeron sobre las migraciones posteriores a la Segunda Guerra Mundial. En todos los casos la predicción de que no lograrían asimilar la cultura de su momento resultó falsa.

Por otro lado, varios académicos han hecho notar diferentes falencias teóricas de la hipótesis de Huntington. Según dijo a SEMANA María de los Ángeles Torrez, experta en inmigración de De Paul University, "si Huntington hubiera leído la literatura de las ciencias sociales sobre los temas de adquisición de idioma (nunca he encontrado un latino que no quiera aprender inglés), comportamiento electoral (que es igual que el de un estadounidense residente promedio), concentración (que no se da sólo en una región), etc. etc., se hubiera dado cuenta de cuán erróneo es su argumento".

Otras críticas apuntan al hecho de que históricamente los latinos ya han sabido asimilarse a la cultura estadounidense. Por poner tan sólo un par de ejemplos, el cowboy norteamericano, símbolo cultural de Estados Unidos, es producto de la mezcla de mexicanos con angloprotestantes. O el nombre "mustang", de los caballos salvajes, símbolo de la libertad estadounidense, viene del español 'mostrenco', que significa un bien que no es de propiedad de nadie.

Junto a las críticas teóricas, las acusaciones por xenofobia y racismo tampoco se han hecho esperar. En The Harvard Crimson Online, un estudiante mexicano que tomó el curso en el que Huntington se basó para su tesis sobre los hispanos aseguró que se había sentido incómodo por la forma como se refería a los latinos. Otro dijo que Huntington no era políticamente correcto cuando hablaba y no respondía a este tipo de preocupaciones cuando los estudiantes le reclamaban. Ya en 1957, el director de Harvard de la época consideró que el primer libro de Huntington El soldado y el Estado, era una diatriba fascista y lo despidió. En los 60, Huntington, también fue tachado de genocida por aconsejar al presidente Lyndon Johnson durante la guerra de Vietnam.

Estas críticas no han ido en detrimento de la buena imagen de que goza Huntington como experto y asesor de asuntos de seguridad, por lo que se teme que su tesis de los hispanos tenga graves implicaciones para la política de inmigración.

El temor al terrorismo, los recortes en las libertades civiles y el giro hacia el neoconservatismo que se vive en la sociedad estadounidense son condiciones perfectas para que prosperen sentimientos y prácticas xenófobas contra los latinos. La teoría de Huntington llega además en momentos en que el tema migratorio está más candente que nunca. Se discute una posible amnistía a los latinos inmigrantes, al mismo tiempo que se intentan pasar leyes para impedir servicios públicos a esos ilegales en varios estados. La amenaza terrorista ha atizado el racismo natural de muchos estadounidenses y hace poco se puso en práctica el programa US-Visit, que obliga a los latinos y otros turistas no europeos a tomarse fotografías y huellas digitales en los aeropuertos. La semana pasada la CNN mostró un documental sobre el surgimiento de grupos de paramilitares o cazadores de inmigrantes mexicanos ilegales en el desierto de Arizona.

Huntington asegura que con su tesis no está proponiendo ningún tipo de política, pero después del 11 de septiembre el teórico se ha convertido en una especie de profeta para el Departamento de Defensa estadounidense. Años antes del atentado que dejó atónito al mundo, él predijo en El choque de las civilizaciones que la fuente de los próximos conflictos de la humanidad no sería ideológica ni económica sino cultural y que se daría un choque entre la cultura occidental y el Islam. Después del 11-09, Huntington pareció un vidente y el libro pasó a la lista de los best sellers de The New York Times. El ensayo sobre los hispanos es apenas un abrebocas de un nuevo libro llamado Who we are en el que el 'profeta' Huntington predice cuál va a ser la nueva guerra cultural. Las consecuencias de creerle esta vez podrían ser muy graves para los latinos.

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