Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2016/04/19 23:20

Ecuador: el dolor de enterrar a las víctimas y seguir buscando entre los escombros

Llegan los primeros funerales del casi medio millar de muertos que dejó el terremoto del sábado cuando todavía continúan los trabajos para intentar encontrar supervivientes.

Pedernales fue la región más afectada por el terremoto. Foto: AP

Es un momento profundamente triste, pero la música es animada y la gente da palmas para intentar mantener alta la moral a pesar del luto.

En el cortejo fúnebre de Joselo, en El Carmen, está claro que el hombre fue un fanático del fútbol: su ataúd tiene la bufanda de su equipo y quienes lo cargan van vestidos con la camiseta azul de su club.

Según le contaron sus vecinos a Katy Wantson, la enviada especial de la BBC, Joselo estaba intentando sacar su auto del garaje cuando se le cayó el techo encima.

Joselo es uno más de las víctimas que dejó el terremoto del sábado en Ecuador: según el balance oficial, superan el medio millar.

Poco antes de Joselo, habían pasado cientos de personas acompañando a una camioneta pick-up caragada con tres ataúdes. Tras el auto, la familia desconsolada.

En El Carmen, a 168 km de Quito, los funerales se han convertido en parte del paisaje casi tanto como los edificios vencidos por la magnitud del sismo del sábado.

Y así el luto convive con la esperanza de quienes todavía trabajan para encontrar supervivientes.

Reducido a escombros

A varios cientos de metros, nos encontramos con una excavadora que se dirige a un montón de escombros.

Una almohada ensangrentada y una camiseta permanecen tiradas en una esquina de lo que ahora se ve como si fuera un edificio en construcción.

Decenas de los antiguos residentes se suben a los escombros para tratar de recuperar lo que quiera que consigan intacto.

"Había tenido que salir de la ciudad de forma inesperada. Por fortuna, o habría quedado aplastado. Ahora estoy sobre mi habitación", cuenta Emilio Solorzano.

Y eso que El Carmen no salió tan mal parado, la mayoría de la ciudad sobrevivió. Sólo se derrumbaron algunos edificios.

A una hora de carretera, en Pedernales, no tuvieron tanta suerte.

Como el 80 % de la ciudad quedó destruida, según Jaime Bolívar, miembro de los equipos de rescate que allí trabajan.

Los vecinos de El Carmen reúnen botellas de agua, fruta y ropa para que Jaime y sus compañeros se las pasen a los necesitados.

"Es terrible, fue un terremoto muy fuerte, hay muchos atrapados, los cadáveres se están descomponiendo", afirma.

"Ahora estamos consiguiendo acceder a lugares donde vamos a comenzar las operaciones de rescate. Lo bueno es que recibimos ayuda de fuera y eso nos da fuerza".

Pero los recursos son escasos, no todas las comunidades han recibido la ayuda que requieren y están cada vez más desesperados.

Foto: AFP

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