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| 1/12/2011 12:00:00 AM

Terremoto de Haití: la historia del coronel Camelo, un año después

Este oficial de la Policía de Colombia es miembro de los cascos azules de la ONU, sobreviviente del terremoto de Haití y uno de los colombianos que aún trabaja por los damnificados de esta tragedia.

El retraso por unas maletas de viaje y una piscina vacía salvaron al coronel de la Policía Santiago Camelo de morir en el terremoto de Haití hace un año. Seis meses atrás había sido trasladado desde Colombia para apoyar las labores de la Policía de Haití, donde vive todavía la experiencia más impresionante de su vida.

Este oficial ya lleva 18 meses en ese país caribeño y es comandante del contingente de 33 policías colombianos que apoyan la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah) y hoy, cuando se conmemora el primer año de la tragedia, recuerda con detalle cómo sobrevivió, cómo vive y trabaja entre las necesidades y los problemas de los haitianos.

La mañana de ese lunes, el coronel hizo lo de siempre: llegar a las 8:00 de la mañana a su oficina. Horas después, entre 2:00 y 2:30 de la tarde, recogió a algunos amigos en el aeropuerto y el retraso de uno de ellos, un canadiense que tuvo inconvenientes con sus maletas, hizo que Camelo llegara tarde a una reunión en el edificio. Ahí comienza su historia.

Semana.com: ¿Qué pasó con la reunión?
 
Coronel Camelo: Como llegué tarde, llamé a una persona que había quedado en recogerme. Le dije que la reunión la había cancelado, que estaba listo y que me iba a tomar un jugo en una cafetería que había cerca. Cuando salí del edificio comenzó el terremoto.

Es impresionante ver cómo la tierra se mueve de un lado para otro y uno no puede caminar ni correr. Entonces vi el hueco, el espacio vacío que había en la piscina y me metí, a propósito del famoso triángulo de la vida que a uno le enseñan. El edificio se cayó y eso pasó en tres o cuatro segundos: las decisiones se toman rápido.

Colapsó el edificio, vino una nube de polvo que cubrió todo, se sintió un silencio sepulcral de dos segundos y lo siguiente que escuché fue a la gente pidiendo auxilio en todos los idiomas habidos y por haber, porque en esa sede estaban todos los de Naciones Unidas.

Comencé a ayudar a las víctimas, a los que alcancé: a una señora que estaba atrapada con una antena, luego con un señor holandés sacamos a un haitiano que tenía atrapadas y fracturadas las piernas. Con un coronel del Ejército boliviano, un argentino y un policía de Brasil tratamos de sacar a un soldado brasileño que estaba atrapado.
 
No había comunicaciones, se escuchaban los lamentos de las personas que estaban alrededor. Fue impresionante. A las 10:40 de la noche logramos sacar a Alexander, mayor del Ejército de Brasil, escarbando con las manos, con palos, con lo que lográramos encontrar para poderlo sacar.

Semana.com: ¿En qué momento les llegó ayuda?

Coronel Camelo: A la 1:10 de la mañana del día siguiente vino una réplica fuerte y como estábamos haciendo huecos por todo lado para ingresar al edificio y rescatar a una francesa, nos sacaron hacia el batallón de Filipinas, cuya estructura no sufrió daño.

Allí nos concentramos mientras llegó la orden de evacuar en vehículos. Eso fue como a las 2:30 de la mañana. La evacuación fue lenta porque teníamos que retirar muros, carros, personas fallecidas y postes para poderse mover, hasta que finalmente a las 4:30 de la mañana llegamos a lo que se conoce como la base logística. Y ahí logré por Skype comunicarme con quien en esa época era mi esposa y le avisé que estaba vivo. Durante 12 horas no supieron dónde estaba yo, así que suponían que estaba muerto porque el edificio colapsó y todos sabían que yo estaba en ese edificio.
 
Semana.com: ¿Recuerda cuándo pudo dormir? ¿Pudo hacerlo?

Coronel Camelo: Después de haber hablado con mi familia, me fui a buscar a los amigos que llegaron de vacaciones y que había dejado en sus casas. Los busqué como a las 5:30 de la mañana y a uno de ellos, al canadiense, se le había caído la casa, falleció ahí. Luego llegué a la casa de dos salvadoreños y los encontré bien. A las 8:00 de la mañana logré dormir, pero las réplicas lo levantaban a uno cada rato. Descansé cuatro horas.

Semana.com: ¿Cuál ha sido su labor en Haití en este último año?

Coronel Camelo: Los 33 policías colombianos que estamos aquí hacemos parte del componente policial de Naciones Unidas, con la función de brindar seguridad a la población haitiana.

En segunda instancia estamos a cargo de la aplicación del plan de reforma de la Policía Nacional de Haití, que tiene 15 años de fundada y es la única institución armada del país porque aquí no hay fuerzas militares, toda vez que el presidente Aristide las disolvió.

Desde el primer momento en que ocurrió el terremoto, la labor se encaminó estrictamente a la ayuda humanitaria, al apoyo de los grupos de rescate, a orientarlos, guiarlos, prestarles seguridad y ayudar en la medida de lo posible a rescatar a las personas.

Tuvimos una labor aparte, que fue la de distribuir las 65 toneladas de alimentos que enviaron los policías de Colombia para los policías de Haití. Nos dedicamos a eso: a entregar las ayudas de estación en estación.

Con el tiempo la labor humanitaria se fue supliendo por otras actividades. De hecho el gobierno haitiano solicitó que no les dieran más comida a la gente porque había que reactivar de alguna manera la economía y las donaciones no permitirían eso.

Continuamos con la labor de seguridad, a escoltar las caravanas con comida y hacia junio de 2010, comenzamos con el análisis de todo lo que fue destruido para la policía de Haití, presentar el informe ante la conferencia de donantes y se lograron los recursos para recuperar edificios y estaciones afectadas.

Semana.com: ¿Pedir que no se entregaran más donaciones no era contraproducente?

Coronel Camelo:
Eso obligó a que la gente empezara a comprar en el supermercado, a que las tiendas abrieran. Cuando el Gobierno toma esta decisión uno se encontraba con que los elementos que se entregaban como ayuda humanitaria la gente los estaba vendiendo. Era lógico.

Semana.com: ¿Qué tan complicado fue manejar la seguridad días después del terremoto?

Coronel Camelo: 4.503 presos se escaparon de la cárcel, entre esos, todos los cabecillas de las bandas criminales que tenían al país sumido en enfrentamientos territoriales que generaron bastantes homicidios y una criminalidad alta en el pasado.

Esta gente regresó a sus territorios y quisieron controlarlos de nuevo, comenzaron a verse enfrentamientos entre bandas, a lo que se sumaba que la gente no tenía suficiente alimento y cada cual tiraba para su lado y eso obviamente generó unos índices de inseguridad bastante altos.

Semana.com: ¿Qué pasó con esos presos?

Coronel Camelo:
Tenemos un grupo especializado en Naciones Unidas en el cual hay dos oficiales colombianos colaborando en ese proceso de recaptura de los sujetos. De los 4.503 se han recapturado poco más de 270. A algunos los han neutralizado las autoridades de Haití y otros huyeron del país. Todos los días estamos en la búsqueda de ellos.

Semana.com: ¿No pensó en irse de Haití?

Coronel Camelo:
A mí me tuvieron que dar la orden de subirme al avión para irme a Colombia unos días porque yo no lo quería hacer. Cuando uno es comandante, es como el capitán del barco que no lo quiere abandonar. Yo sentía la responsabilidad de estar al frente, no sólo por mi gente sino por todas aquellas personas de las otras instituciones colombianas que vinieron a ayudar. No quería irme.

Semana.com: ¿Qué necesidades tuvo y tiene ahora?

Coronel Camelo: Aún hay muchas necesidades. Con el tiempo uno se va acostumbrando. Al llegar aquí arrendamos una casa con un contrato que incluyera agua y electricidad. Eso se hacía antes del terremoto, pero después, el precio se elevó. Hace un año que no vemos televisión porque todo el cableado se cayó. Ahora hay antenas y se puede ver televisión local, pero está en creole.

Uno se va acostumbrando. Hay que comprar el agua, los alimentos deben ser importados, porque lo local, a propósito del cólera, no se puede consumir.

Semana.com: ¿Qué comía?

Coronel Camelo: Después del terremoto, duramos casi un mes comiendo raciones de campaña, porque no se conseguía nada. Luego entró mercado a través de República Dominicana y mejoraron las cosas.

Semana.com: ¿Cómo es el manejo del agua en Haití?

Coronel Camelo: Sólo el 2 por ciento de la población de Haití tiene acceso al agua potable. Tenemos que comprarla, también para bañarnos. Uno compra un carrotanque y llena los tanque de la casa y a eso hay que aplicarle cloro para evitar las bacterias del cólera. Después del terremoto pasamos varios días sin bañarnos: las dos semanas siguientes creo que me bañé tres veces.

El carrotanque vale 60 dólares y se supone debe durar un mes, pero el calor es agobiante y uno se baña hasta tres veces al día. Si uno va a una operación de recaptura, toca salir con chaleco antibalas, casco y en 43 grados de temperatura.

Semana.com: ¿Cómo ve la reconstrucción de Haití?

Coronel Camelo:
Ha sido un proceso muy lento. La comunidad internacional aún no ha entregado todo el dinero que se comprometió a dar. Las diferencias políticas en Haití son fuertes, además, los niveles de corrupción son altos. Eso retrasa un poco el proceso.

Semana.com: ¿Cómo trabajaron el día de las elecciones presidenciales?

Coronel Camelo:
El tema de las elecciones ha sido un problema impresionante, por el fraude. Hay una falta de compromiso entre los mismos haitianos por mejorar su país, la gente quiere que todo se lo hagan y eso es complicado. Ese día (28 de noviembre de 2010) 3.200 policías de 51 países salimos a apoyar las elecciones tal cual como se hace en Colombia.

Hubo muchos disturbios y a eso se le sumó lo que decían: que el cólera lo habían traído los de Naciones Unidas, entonces, más complicado todavía.

Semana.com: ¿Ha sentido que la población se volcó contra ustedes, contra la institución?

Coronel Camelo: Contra los colombianos no. Contra todos los miembros de Naciones Unidas sí, de hecho hubo algunas amenazas contra funcionarios.

Semana.com: ¿Está ‘amañado’?

Coronel Camelo:
(Risas) Amañado, amañado, creo que no. Pero hay un compromiso con mi país, con la institución y con el pueblo haitiano. Hay que cumplirlo.
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