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| 2/2/2004 12:00:00 AM

Tiro por la culata

La investigación por el suicidio del científico que reveló las exageraciones de Tony Blair exoneró a éste y afectó a la 'BBC'. Pero la credibilidad del Primer Ministro sigue en baja.

La transmision en vivo que algunos reporteros de la BBC realizaron desde el centro de Londres, el miércoles pasado, fue quizás una de las más extrañas y difíciles de sus carreras. En esta oportunidad eran juez y parte de lo que estaban reportando. Pero ni su cercanía a los hechos, ni la mirada incrédula de comunicadores de otros medios ni la nieve parecía perturbarlos. Su compromiso parecía ser preservar los estándares periodísticos de los que se precia la BBC a escala mundial y que le merecen la credibilidad del pueblo británico. Esos estándares fueron cuestionados en el informe de Lord Brian Hutton sobre el suicidio del experto de armas de destrucción masiva David Kelly, en el que exoneró al primer ministro Tony Blair y sumió a la corporación en una grave crisis.

Todo comenzó el 29 de mayo de 2003. Ese día, el reportero del programa radial Today, Andrew Gilligan, dijo que de acuerdo con una fuente secreta, el gobierno de Blair había exagerado reportes de inteligencia sobre la presencia de armas de destrucción masiva en Irak en el documento presentado al Parlamento en septiembre del año anterior.

En su reporte, Gilligan también acusó a Downing Street de haber usado material que, probablemente, el gobierno sabía que no era confiable -la afirmación de que Saddam Hussein podía utilizar armas de destrucción masiva en 45 minutos-. A pesar de que el régimen de Hussein había sido derrocado varias semanas atrás, las armas de destrucción masiva aún no habían sido encontradas y la pregunta de por qué se invadió Irak estaba en la cabeza de muchos británicos.

El gobierno acusó a Gilligan de mentir y le pidió a la BBC que el informe fuera rectificado. La corporación respaldó al reportero y acusó al jefe de comunicaciones de Tony Blair, Alastair

Campbell, de buscar una vendetta.

Al cabo de 34 días de forcejeos, el Ministerio de Defensa anunció, sin decir su nombre, que un empleado de esa dependencia había reconocido ser probablemente la fuente de la cuestionada información periodística, pues se había reunido con Gilligan una semana antes de que las revelaciones salieran al aire.

Finalmente, la identidad del científico fue descubierta por los medios de comunicación y su nombre, David Kelly, salió a la luz pública mientras la BBC rechazaba identificarlo como la fuente. Después de testimoniar ante un comité parlamentario que investigaba las revelaciones hechas por Gilligan, Kelly se suicidó. Tenía 59 años.

El 11 de agosto Lord Hutton inició, por petición del mismo primer ministro, su investigación de los hechos que rodearon la muerte del experto en armas. Aunque el juez fue escogido por Blair, ni la BBC ni la familia de Kelly objetaron su nombramiento. Durante 25 días, el juez escuchó las versiones de 72 testigos y recibió 787 documentos.

Para algunos en la prensa europea, el solo hecho de que hubiera sido convocada la investigación es extraordinario: "Nosotros nunca habíamos visto un agente de los servicios secretos; ni tampoco habíamos visto hablar de temas tan poco transparentes como durante la investigación Hutton. Una cosa así no podría pasar en Francia", dijo a SEMANA el corresponsal de Le Monde en Londres, Mark Roche.

Lord Hutton presentó su investigación la semana pasada. Y lejos de poner fin a la polémica, causó una tormenta que dejó a muchos fríos. Hutton se concretó a los hechos que rodearon la muerte de Kelly, y para escándalo de los defensores de la libertad de información se abstuvo de cuestionar la veracidad de los informes de inteligencia sobre las supuestas armas de destrucción masiva en Irak.

En opinión de Hutton, en el suicidio de Kelly no tuvo que ver nadie distinto de él mismo. Y en cuanto al reportero Gilligan, su trabajo tuvo grandes fallas. Primero, que no fue el gobierno el que exageró los informes sobre armas de Irak, como dijo el periodista, sino el Joint Intellligence Committee (JIC) y que la inclusión de la información de los 45 minutos era pertinente. Segundo, que Gilligan no tenía fundamentos para decir que el gobierno había mentido. Que su libreta de notas sobre su conversación con Kelly no reflejaban lo que salió al aire. Y que ningún editor cotejó la información.

El informe Hutton también negó que en el gobierno hubiera una estrategia oscura para identificar a Kelly. Ello, a pesar de que el nombre del científico fue hecho público de una manera insólita: a los periodistas les fueron dadas pistas sobre quién era el científico que había hablado con Gilligan y después se les ofreció confirmar el nombre si lo adivinaban. Y a pesar de eso, Hutton no encontró nada irregular en este procedimiento.

El golpe recibido por la BBC fue duro. Tras la publicación del informe, la corporación perdió su presidente Gavyn Davies y su director general, Greg Dike. Ellos asumieron la responsabilidad por permitir que por más de un mes, sus directivas respaldaran el informe de

Gilligan sin haberlo corroborado.

El hecho tiene divididos a los periodistas del Reino Unido. Para unos,

"Gilligan cometió un error y Hutton no se mostró dispuesto a perdonar errores humanos", como dijo a SEMANA el ex editor de la cadena ITN, Michael Brunson. Para otros, el reportero tuvo el valor de denunciar lo que ya todo el mundo sabía y las conclusiones de Hutton, basadas en tecnicismos, sólo intentan restaurar la debilitada credibilidad de Blair

El Primer Ministro se jugó su posición en 48 horas y no pudo salir mejor librado. El martes logró que el Parlamento le aprobara su incremento en las matrículas universitarias y el miércoles, el juez asignado por él mismo lo exculpó de haberle mentido al pueblo británico, a pesar de la evidencia de sus exageraciones. Pero en una encuesta publicada el viernes por The Guardian, por cada persona que cree más en Blair hay tres que prefieren a la BBC.

Muchos temen por el futuro de la BBC, cuya independencia legendaria la ha hecho objeto de las iras de muchos gobiernos. Su futuro y el impuesto que la sostiene (cada hogar paga 116 libras anuales) será analizado en 2006, cuando su contrato entre en revisión. Pero según el director de noticias encargado, Mark Damazer, "depende de nosotros y de los televidentes que el informe Hutton no nos afecte. La idea de un medio de comunicación cuyo único interés sea el público es y será noble y gloriosa".
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