Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2007/05/05 00:00

A toda marcha

Chávez acelera los motores de la revolución socialista mientras advierte que todo estaba anunciado. Televisión, hidrocarburos y hasta la banca están en su mira.

A toda marcha

Al igual que hizo en enero pasado, el presidente Hugo Chávez volvió a poner a toda marcha el aparato que diseñó para construir "el edificio de la revolución bolivariana". La cantidad de medidas que tomó en los últimos días llenaría un volumen, pero en resumen, todas buscan igual objetivo: afianzar el modelo del socialismo del siglo XXI hecho en Venezuela.

En menos de una semana, el mandatario nacionalizó los campos petroleros de la Faja del Orinoco, amenazó con nacionalizar la Siderúrgica del Orinoco (Sidor), exhortó a la banca privada a colaborar con el socialismo, recordó que falta muy poco para que desaparezca el canal más antiguo de su país (Radio Caracas Televisión), advirtió que tiene intenciones de decirle good bye al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial, y amenazó también con retirar a Venezuela de la OEA si ésta condena al Estado por cerrar el canal de televisión.

Estos hechos no sorprendieron del todo al espectador venezolano, quizá porque ya debe estar acostumbrado a este tipo de anuncios que llegan 'en combo'. La nacionalización de la Faja petrolífera era un asunto que se había advertido a principios de año. Los cuatro proyectos de la Faja eran manejados por British Petroleum, Exxon Mobil, Chevron Texaco, Statoil, Total y Conoco Phillips. Esta última es la única empresa que aún no ha suscrito el convenio con Pdvsa para que Venezuela asuma la mayoría accionaria. "Enterramos la apertura petrolera", afirmó el Presidente al quitarles el mando a las transnacionales para declarar una Pdvsa "roja, rojita", como identifican ahora a los chavistas porque siempre visten de rojo.

Por otro lado, lo que sí ha hecho tambalear a varios del sector privado es el tono de la invitación que les hizo Chávez a los banqueros a sumarse al proyecto socialista, pues esto podría significar pérdida de la autonomía bancaria: "Estamos preparando una Ley Habilitante para que aquellos que no quieran, los vamos a obligar por ley a que se sumen a este esfuerzo del desarrollo industrial", advirtió a la banca .

En relación con el cierre de Rctv, existe cierta resignación porque la mayoría teme que es casi imposible que Chávez se retracte. El tema se ha convertido en una especie de obsesión para el Presidente y lo repite a cada momento. "¡Le quedan días al canalito preferido de la oligarquía! Vayan recogiendo sus macundales. El 27 de mayo se acaba la concesión que le dieron a la oligarquía apátrida por más de medio siglo!", afirmó durante el acto del día del trabajador, que celebró con la retoma del control de la Faja del Orinoco.

"Así como hemos recuperado este inmenso territorio para la patria y el pueblo, igual lo haremos con el canal 2 para que sea usado en beneficio de la Nación y no contra la dignidad de los venezolanos", subrayó. El gobierno acusa a este canal -fundado hace 54 años y donde laboran casi 3.000 empleados- de imponer censura durante el golpe de 2002. El retiro de su concesión respondería entonces a un castigo "irrevocable".

Varias han sido las marchas de protesta contra esta medida, pero no resultaron tan impactantes como aquellas que inundaron autopistas durante el paro 2002-2003. Sin embargo, algunas encuestas, como las de Datanálisis, revelan que la gran mayoría de los venezolanos (casi 70 por ciento) desaprueba el cierre de Rctv. Pero no está saliendo a protestar. Más allá de estas cifras, basta escuchar los comentarios de la gente en la calle, para darse cuenta de que la desaparición de este canal (cuyos programas gozan del mayor rating) afectará sobre todo a la gente de a pie, esa que no tiene acceso a televisión por cable y que forma parte de la gran masa que ha apoyado al Presidente.

Pero la máquina de Chávez no se detiene. La Asamblea Nacional le otorgó poderes especiales con una Ley Habilitante en enero, con la cual pretende, en un lapso de 18 meses, promulgar 50 leyes-decretos para agilizar su proyecto. Con la meta de "radicalizar y profundizar la revolución", como dijo, puso en marcha los cinco motores constituyentes, destinados a activar una serie de reformas políticas, económicas y sociales.

Algunos llaman a este plan "el paquete socialista", expresión que recuerda al del "paquete" de medidas que lanzó Carlos Andrés Pérez en 1989, con la diferencia de que el de Chávez pretende el control del Estado, mientras que el de CAP buscaba la apertura liberal de la economía.

Vale recordar, como refirió a SEMANA el analista Alberto Garrido, que estas medidas no son sorpresivas, pues se trata de un proyecto que Chávez redactó hace 15 años (Proyecto Nacional Simón Bolívar). En ese documento se detalla la política petrolera (la nacionalización), los programas sociales financiados por Pdvsa (las misiones), acabar con las transnacionales (amenazas con romper con el FMI, BM), nacionalizar las empresas (la compañía de telecomunicaciones Cantv, Electricidad de Caracas, planes de intervenir la salud y banca privada), crear alianzas multipolares (impulsar el Alba y fortalecer relaciones con Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua).

Así que el combo de medidas tomadas en enero y mayo es apenas el inicio de una carrera acelerada por sembrar el todavía incierto socialismo del siglo XXI en Venezuela y en la región. La velocidad aumenta, y no se ve ningún freno a la vista.

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