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| 12/8/2006 12:00:00 AM

Toxi-ganga

Los europeos están consumiendo más drogas que nunca. Los precios increíblemente bajos parecen ser la principal causa.

Europa está alarmada por el brutal descenso del precio de las drogas en las calles y el gran aumento del consumo en todas las edades, pero especialmente entre los más chicos. El último informe del Observatorio Europeo sobre Drogas y Toxicomanías (Oedt) revelado en Bruselas ha disparado las alertas y pone en tela de juicio la eficacia de los planes internacionales de lucha contra las drogas y el terrorismo. La cocaína, el éxtasis y otras drogas se venden a precios de los años 80 y 90, y algunas incluso son más baratas que hace 25 años.

Según el estudio, la primera culpa es de los países productores, comenzando por Colombia y Afganistán, donde se libran sendas luchas contra las drogas y el terrorismo, respectivamente. Estos países y sus naciones vecinas han aumentado la producción y el envío de droga a Europa, con lo cual han creado un exceso de oferta que ha hecho caer en picada los precios al consumidor durante los últimos años.

Las drogas más consumidas en 2005 en Europa fueron la cocaína (3,5 millones), el éxtasis (tres millones) y las anfetaminas (dos millones de consumidores), aparte del tradicional cannabis (22,5 millones de personas). "Lo más alarmante de esta caída de precios es que ha puesto a disposición de los más jóvenes drogas duras como la cocaína y la heroína, que muestran una expansión en el consumo a edades más tempranas. La heroína estaba pasada de moda, pero se ha vuelto ha popularizar, y la cocaína, que se consideraba como droga de 'alto nivel' para adultos con dinero, se ha convertido en una droga de masas, al punto que desplazó al éxtasis del segundo lugar del 'ranking' de consumo", dijo a SEMANA el experto de la Oedt, Hermann Weilandt.

El informe, realizado en 29 países del Viejo Continente, resalta que las drogas que más bajaron de precio, entre 1999 y 2004 fueron el éxtasis (-47 por ciento), la heroína (-45 por ciento), la cocaína (-22 por ciento), la marihuana (-22 por ciento) y las anfetaminas (-20 por ciento).

Los dos grandes

La Oedt ve a Colombia y Afganistán como las dos grandes 'potencias' del tráfico de drogas, que han inundado de cocaína y heroína a Europa en los últimos años y han causado la caída vertical de precios al consumidor.

"Colombia es, con diferencia, el principal proveedor de coca ilegal del mundo, seguido de Perú y Bolivia. Se calcula que la producción mundial de cocaína se incrementó hasta las 687 toneladas en 2004, el 56 por ciento de ellas procedente de Colombia; el 28 por ciento, de Perú, y el 16 por ciento de Bolivia", dice el documento de la Oedt. Añade que la mayor parte de la cocaína incautada en Europa procede directamente de Suramérica, en su mayor parte de Colombia, o se introduce a través de América Central y del Caribe. Otras rutas de tráfico que han venido ganando relevancia son desde África Occidental y los países del Golfo de Guinea (Nigeria), así como por África Oriental (Kenia) y el noroeste del continente africano (Mauritania y Senegal).

La cocaína es la droga de mayor tráfico del mundo, después del cannabis, y se origina especialmente desde Suramérica (44 por ciento) y Norteamérica (34 por ciento), seguidos de Europa occidental y central (15 por ciento). En 2004, año base del estudio, el precio medio de la cocaína en la calle mostraba fuertes variaciones en Europa, que iban desde los 41 euros por gramo en Bélgica, hasta los más de 100 euros por gramo en Chipre, Rumania y Noruega.

El informe indica que, pese a la guerra contra la droga en Colombia, el esfuerzo de los gobiernos de la región y el control internacional de los insumos, los narcotraficantes se han fortalecido y han descubierto fórmulas para escapar a los controles. "Asia nunca ha estado involucrada en el negocio de la cocaína, pero ahora Europol y la Unión Europea tienen la creciente preocupación de que los narcotraficantes acudan al continente asiático para desviar insumos como el permanganato potásico del comercio legal, hacia la región andina o a través de las islas del Caribe", dijo Weilandt.

Pero el país peor parado es Afganistán, el mayor productor de adormidera y responsable del 89 por ciento de la heroína mundial. Prácticamente tiene monopolizado el mercado, con una producción anual de 4.100 toneladas, y toda la heroína que llega a Europa procede de allí. El consumo de esta droga, que estuvo de moda en los años 80, había disminuido notablemente por su alto poder adictivo y su relación con enfermedades como hepatitis B y el sida. Pero ahora desata todas las alarmas.

"No podemos ignorar los peligros que plantea un excedente creciente de heroína en el mercado ilícito mundial", alertó el director del Oedt, Wolfgang Gotz. Los traficantes turcos y de Asia menor han inundado de heroína a Europa, donde ahora se consigue por la mitad del precio que tenía hace seis años. Su costo por gramo en las calles también varia según el país, desde los 12 euros que se pagan en Turquía hasta los 141 euros que se pagan en Suecia. Estas diferencias de valor constituyen un estímulo para el tráfico desde Turquía hacia países donde la droga se 'cotiza' mejor.

La heroína produce 7.000 muertes anuales en Europa, el 70 por ciento del total de muertes súbitas por consumo de drogas, y se estima que la usan alrededor de 1,7 millones de personas en la UE.

El aumento de la producción de droga y su baja de precios al consumidor coinciden sospechosamente con el incremento de los recursos y los esfuerzos de los gobiernos en las dos grandes cruzadas contra las drogas y el terrorismo. A pesar del Plan Colombia y de la intervención de las Fuerzas de Paz de la Otan en Afganistán (32.000 hombres), estos dos países consiguieron multiplicar su capacidad productiva y se mantienen a la cabeza del ranking mundial de exportadores de drogas ilícitas.

Esto no quiere decir que los grandes beneficiarios del negocio de las drogas sean colombianos o afganos. Según Europol, las mafias que controlan el mercado de la heroína son turcas y asiáticas, y en el mercado de la cocaína han entrado muchas mafias de Europa, Asia y Norteamérica, que compiten por el pastel con los colombianos y en muchas ocasiones se llevan los máximos beneficios porque cuentan con mayores redes de distribución en los principales países consumidores (Estados Unidos a la cabeza, y después Europa, liderado por España, Inglaterra y Holanda) para la venta al menudeo, que es donde está la ganancia.

"La gran conclusión es que estas guerras contra la droga en Colombia y contra el terrorismo en Afganistán han resultado totalmente infructuosas, porque han creado tal estado de caos e ilegalidad en esos países y sus vecinos, que los narcotraficantes cuentan con el mejor de los ambientes posibles para proveerse de materias primas y producir más, pues este desorden les ha abierto nuevas y numerosas rutas para el tráfico en los dos sentidos, de ida y de vuelta. El narcotráfico siempre ha nacido en el caos y le interesa promoverlo porque con él obtiene las máximas ganancias, ya que este es un negocio que prospera en países con instituciones y democracias débiles y por eso no hay que invertir más en guerra sino en el fortalecimiento de una verdadera democracia, lo cual sería más directo y efectivo para reducir el tráfico de drogas y el terrorismo", dijo el experto Jean-Michel Libois, del Instituto de Sociología de la Universidad Libre de Bruselas, a SEMANA.

La opinión de que estas dos guerras están perdidas se encuentra muy difundida entre los analistas e investigadores del narcotráfico y el terrorismo en Europa. Pero en el nivel estatal, al menos por ahora, las soluciones alternativas no aparecen en el horizonte.
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