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| 11/1/1982 12:00:00 AM

" TRAICION EN EL BUNDESTAG"

Tras trece años de mantenerse en el poder, la coalición que preside Helmut Schmldt se hunde.

Salvo imprevistos, Helmuth Kohl podrá formar en la primera semana de octubre, en calidad de canciller, el nuevo gobierno de la República Federal Alemana. La crisis de la coalición compuesta por el partido social demócrata (SPD) y el partido liberal (FDP) que gobernaba Alemania desde hacía 13 años, se había agudizado en los primeros días del mes de septiembre cuando el canciller Helmut Schmidt, comprobando sus profundas divergencias con el ministro de Finanzas, le exigió precisar sus orientaciones económicas.
El 12 de septiembre, el conde Lambsdorff presentó un verdadero memorándum, de 34 páginas, titulado "Proyecto de lucha contra el crecimiento débil y el desempleo" en donde, oponiéndose a la política preconizada por el SPD, afirmaba la necesidad de efectuar cortes drásticos de los subsidios sociales como único medio para financiar un déficit de diez mil millones de marcos previsto en el presupuesto estatal de 1983.
Hans Dietrich Genscher, presidente del partido liberal, confirmó esa ruptura, dos días más tarde, al formular violentas críticas contra el partido de Willy Brandt y Helmut Schmidt, acusado de servirse de la política extranjera para fines partidistas y de monopolizar el tema de la paz.
El canciller estudió, inmediatamente, un plan que le permitiera anticipar las elecciones generales, programadas para 1984, sin tener que presentar su dimision. Schmldt había pensado someter la coalición gubernamental a un "voto de confianza" ante el parlamento, que él estaba seguro de perder gracias a la oposición de los demócrata cristianos y a la abstención de su propio partido. Puesto, así, frente a un gobierno minoritario", el jefe del Estado, Karl Cartens, podría disolver el parlamento y convocar, en un plazo de 21 días como lo estipula la Constitución, las elecciones generales.
El proyecto del canciller permitía, por otro lado, materializar la "traición del partido liberal" antes de las elecciones del 26 de septiembre de la Baja Sajonia, suscitar la ruptura que los liberales querían provocar únicamente en octubre, durante el debate sobre el presupuesto, y obligarlos a presentarse ante los electores en un momento particularmente difícil pues los sondeos les atribuían 5% o menos de votos, lo que les hacía correr el riesgo de desaparecer del Bundestag.
La coalición demócrata cristiana dirigida por Helmuth Kohl y Franz Joseph Strauss rechazó, sin embargo, "el plan" de Helmut Schmidt y anunció, después de la dimisión de los cuatro ministros liberales, su intención de recurrir a un "voto de censura constructivo" que impide disolver el parlamento mientras éste pueda elegir, por simple mayoría, un nuevo canciller.
La opción de los demócrata cristianos, que cuentan con 226 diputados, era tanto más obvia cuanto que 33 de los 53 diputados liberales se habían pronunciado, precisamente, en favor de esta nueva alianza.
Los resultados de las elecciones de Baja Sajonia en las que el partido liberal perdió más de la mitad de sus electores (3.1%, en vez de 6.6%), hicieron creer por un momento que la salida de la crisis alemana seguía siendo la convocatoria de elecciones generales, reclamada por el partido socialdemócrata.
Hans Dietrich Genscher, a pesar de la "condena" infligida por el electorado por haber cambiado de aliado, logró convencer a 34 diputados liberales para votar la "moción de censura constructiva" que sellaría la caída definitiva del canciller Helmut Schmidt. Los liberales que deberían recibir cuatro ministerios han aceptado, por otra parte, la creación de nuevos impuestos como lo había propuesto el SPD y la retirada del ministro del Interior, Gerhard Baum, cuyas opciones "de izquierda" habían sido criticadas ampliamente por los demócrata cristianos.
La nueva coalición gubernamental dispone de 5 meses (las elecciones deberán realizarse el 6 de marzo), para ganar la confianza del electorado y rehabilitar la imagen, seriamente resquebrajada, del partido liberal. Entretanto, Helmut Schmidt podrá preparar su retorno al poder basando su campaña en su balance gubernamental y al lema "La nueva coalición no ha obtenido un mandato del electorado".
Los "verdes", por su parte, después de su victoria en Baja Sajonia, en donde obtuvieron 8% de los votos--lo que les permite estar presentes en el sexto parlamento regional--han confirmado su deseo de convertirse en el tercer partido de la República Federal Alemana.
Los "verdes" no piensan, sin embargo, establecer una alianza con los socialdemócratas ni con los demócrata cristianos, evitando caer, así, en el esquema "izquierda-derecha". "Nosotros aceptamos discutir con los dos": admitió uno de sus dirigentes, "para ver cuales son los puntos positivos que nos pueden proponer"
En realidad, Alemania Federal, a pesar de dos meses de peripecias políticas, no ha resuelto la crisis. La nueva y frágil coalición gubernamental se ha limitado a retardarla hasta marzo del próximo año.
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