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| 9/17/2012 12:00:00 AM

Tres décadas de la masacre de Sabra y Chatila

El 17 de septiembre de 1982 comenzó a perpetrarse la masacre de Sabra y Chatila. Los hechos se prolongaron hasta el 19 del mismo mes, arrojando un saldo de miles de víctimas mortales.

Durante tres días fueron asesinadas en lo campos de refugiados de Sabra y de Chatila varios cientos de civiles, en su mayoría mujeres y niños, ante la mirada impasible de los miembros del Ejército de Israel, que controlaban la zona. Incluso hoy el número de personas asesinadas presenta cierta polémica, oscilando entre 1.000 y 2.500 refugiados.

La masacre se perpetró en plena Guerra Civil libanesa, que se extendió entre 1975 y 1990, y poco después del asesinato de Bachir Gemayel, el líder maronita y mandatario electo por el Partido de las Falanges Libanesas. Tras el atentado, en el cual murieron cuarenta personas, el Ejército israelí —entonces comandado por el ministro de Defensa Ariel Sharón— ocupó la zona occidental de Beirut.

Los autores materiales de la matanza de Sabra y Chatila fueron lo "Young Men", un grupo paramilitar reclutado por Elie Hobeika —el jefe de Inteligencia de las fuerzas libanesas— a partir de exmiembros del Ejército expulsados de la milicia por insubordinación o actividades criminales.

Es ampliamente aceptado que la operación en Sabra y Chatila se dio bajo las órdenes directas de Hobeika —a su vez el sucesor de Gemayel— quien tras la matanza fue durante varios años miembro del Parlamento del Líbano y funcionario ministerial de su país.

Las escenas que encontraron los primeros periodistas en entrar a la zona fueron dantescas, con cadáveres de niños abrazados entre sí, recién nacidos degollados y mujeres muertas que presentaban señales de violación.

El dramaturgo francés Jean Genet, quien se encontraba en Beirut en ese momento, publicó Cuatro horas en Chatila, un impactante texto en el que escribe: “Los cadáveres que debía franquear, negros e hinchados, eran todos palestinos y libaneses. […] Un niño muerto puede a veces bloquear una calle, son tan estrechas, tan angostas, y los muertos tan cuantiosos".

Por su parte, la Asamblea General de las Naciones Unidas, celebrada entre el 16 y el 20 de diciembre de 1982, calificó la matanza como un ‘genocidio’.

Las responsabilidades

En su texto, Genet pregunta “¿Cómo los israelíes, soldados y oficiales, pretenden no haber oído nada, no haberse dado cuenta de nada si ocupaban este edificio desde el miércoles por la mañana? ¿Es que se masacró en Chatila entre susurros o en silencio total?”.

Aunque las fuerzas de Israel no fueron relacionadas con la autoría material de la matanza, en efecto se las ha señalado como las encargadas de rodear el perímetro de los campamentos de refugiados, controlar su acceso, y prestar acceso logístico.

Tras invadir Líbano a principios de junio, el 6 de ese mes su Ejército había lanzado la operación Paz para Galilea, destinada a desterrar de este país a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Su líder, Yasser Arafat, había sido expulsado de Beirut el 30 de agosto y, a principios de septiembre, terminó la salida de los miembros de la esta organización. El 3 de septiembre, además, Israel había desplegado sus fuerzas en los alrededores de Sabra y Chatila.

El 15 de septiembre, las fuerzas de seguridad israelíes lanzaron un operativo para arrestar en estos campos a miembros de las OLP, que se temía seguían en el Líbano. Según el testimonio de una enfermera neerlandesa, durante la matanza perpetrada por los “Young Men” de Hobeika, las fuerzas israelíes dispararon bengalas luminosas, iluminando el campamento como "un estadio deportivo durante un partido de fútbol".

Sin embargo, según cuenta el periodista del diario El País y especialista en el tema Ignacio Cembrero en su testimonio Recuerdos de Sabra y Chatila, la mayor matanza de civiles palestinos, "la OLP había cumplido su acuerdo con Israel y unas semanas antes había retirado de Beirut, por mar, a sus últimos combatientes."
 
"Por eso ningún miliciano armado custodiaba la entrada a los campamentos y solo un puñado de jóvenes ofreció resistencia armada a los agresores", concluye Cembrero.
 
En 1982, una comisión independiente presidida por Sean MacBride, quien recibió el Premio Nobel de la Paz en 1974, concluyó que las autoridades o fuerzas israelíes eran directa o indirectamente responsables de los eventos.

A principios de 1983, el gobierno israelí formó por su parte la Comisión Kahan para investigar los hechos. El grupo de especialistas, presidido por el entonces presidente de la Corte Suprema de Israel, Yitzhak Kahan, encontró que el personal militar de su país estaba al tanto de que la masacre estaba ocurriendo. Pero no tomó medidas serias para detenerla.

La comisión, además, atribuyó una “responsabilidad personal” a Ariel Sharon —quien sería primer ministro de Israel entre 2001 y 2006— por haber ignorado y no prevenir la posibilidad de la matanza por parte de los falangistas.

El 24 de enero de 2001 Hobeika fue asesinado con un carro-bomba, que también se cobró la vida de otras cinco personas. Según Cembrero, antes de su muerte había dicho a los periodistas belgas Josy Dubié y Vincent van Quickenborne que tenía pruebas de que la matanza fue obra del proisraelí Ejército del Sur del Líbano.
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