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| 3/12/2011 12:00:00 AM

Tsunami

El temblor de 8,9 grados que sacudió a Japón provocó una tragedia de ribetes apocalípticos. El mundo observó en directo y con horror el espectáculo de la naturaleza enfurecida.

A las 2:46 minutos de la tarde (00:46 hora colombiana), Japón y el mundo entero se estremecieron. El sismo que sacudió al país del Sol Naciente, de 8,9 grados en la escala de R ichter, es el terremoto de mayor magnitud que se ha registrado en ese país en 140 años. La tragedia adquirió mayores dimensiones por el devastador tsunami que sucedió al movimiento telúrico, que arrasó con todo lo que se encontró a su paso en la costa este del país.

El epicentro del sismo estuvo en el océano Pacífico, a 130 kilómetros de la península de Ojika, al noroeste de Japón. Los primeros reportes hablaban de más de 1.500 muertos y cientos de desaparecidos. El tsunami, que alcanzó olas de hasta diez metros, arrastró un tren con un número indeterminado de pasajeros y un barco con cerca de cien personas a bordo, de las que, al cierre de esta edición, no se tenía registro. También se llevó por delante cientos de edificios, casas y carros a su paso por campos, ciudades, carreteras y aeropuertos.

El terremoto se sintió con fuerza en Tokio y desató al menos 97 incendios en todo el país. Cuatro millones de casas quedaron sin energía eléctrica en seis provincias y miles de personas debieron ser evacuadas de las zonas costeras. Los transportes aéreos, ferroviarios y por carretera fueron interrumpidos tanto en la capital como en el noroeste del país.

El primer ministro japonés, Naoto Kan, declaró el estado de emergencia nuclear debido a los daños que sufrieron varias instalaciones industriales del país, entre las que se encuentran las centrales nucleares de Onagawa y Fukushima-Daiichi. Cerca de 3.000 personas fueron evacuadas de los alrededores de estas sedes, ante la imposibilidad de enfriar los reactores.

La magnitud del tsunami tuvo en alerta máxima a toda la costa pacífica. El centro de detección de maremotos de Estados Unidos alcanzó a advertir de los riesgos a países como Rusia, Filipinas, Taiwán, Indonesia, Hawái, Canadá, Estados Unidos y casi todas las naciones de Centroamérica y América del Sur. Sin embargo, al cierre de esta edición grandes olas ya habían golpeado a Hawái, pero se había descartado la posibilidad de un tsunami, por lo que el riesgo para los otros países había disminuido notoriamente.

Sacudón económico

El terremoto de Japón es un nuevo motivo de preocupación para los inversionistas y para la economía mundial. Ahora todos están extremadamente nerviosos.

Hace un mes que el mundo se sorprendió con la noticia de que Japón dejó de ser la segunda potencia económica del planeta, título que ostentó desde 1968, para cederle ese puesto a China. Mientras las economías avanzadas de Asia han experimentado un sólido repunte, Japón sigue estancada y, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), las perspectivas son muy débiles.

Pues bien, la esperada reactivación podría demorarse aún más por efecto de esta catástrofe. Las pérdidas serán millonarias, pero apenas comienzan a cuantificarse. El primer impacto del potente sismo lo recogieron los mercados bursátiles, que cerraron la semana con caídas. Las principales bolsas asiáticas: Tokio, Singapur, Hong Kong y Malasia, que venían a la baja por los temores sobre la situación en Oriente Medio, acentuaron el descenso con el terremoto. Analistas consideran que esta semana pueden continuar las caídas en las acciones, debido a que muchas compañías manufactureras y de tecnología resultaron afectadas por el desastre natural y todavía los daños no se habían evaluado.

Esta catástrofe también movió las bolsas de Europa y Estados Unidos, y las primeras caídas las presentaron las reaseguradoras europeas, por las previsibles millonarias pérdidas que tendrán por cubrir los siniestros causados en propiedades y bienes asegurados en Japón.

Los acontecimientos en Japón también provocaron una caída en el precio del petróleo, por la disminución en la demanda en ese mercado, considerado el tercer consumidor de combustibles en el mundo. Pero estos son los efectos en el corto plazo. Mauricio Cárdenas Santa María, del Instituto Brookings en Washington, cree que el efecto sobre el crecimiento económico en el largo plazo podría ser positivo, ante la inversión que tendrá que hacer ese país para reconstruir lo dañado. Y en ese sentido eso será importante para la economía global.

En cualquier caso, el espectáculo del desastre japonés impresionó al mundo entero. Por un lado, por las sobrecogedoras escenas de destrucción inimaginable, que demostraron que las fuerzas de la naturaleza son incontenibles.Pero también por el extremo grado de preparación de los japoneses, que limitó la cantidad de víctimas y se convirtió en un ejemplo de cómo vivir bajo una permanente amenaza mortal.
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