Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1985/01/07 00:00

UN ANGEL EXTERMINADOR LLEGO A BOPHAL

Catástrofe sin precedentes por gases venenosos de la Union Carbide.

UN ANGEL EXTERMINADOR LLEGO A BOPHAL

Nadie se dio cuenta de lo que estaba sucediendo. De la válvula rota, aparentemente por la presión, empezó a salir abundante gas. Pasaron 40 minutos antes de que la cerraran de algún modo, al final de los cuales las 25 cuadras a la redonda del depósito averiado quedaron envueltas en una nube, como si una masa de neblina hubiera caído del cielo. En sus camas, en los portales de sus pobres casas, miles de personas morían en esa madrugada, tocadas por un aire envenenado. La mayoría eran niños y ancianos. Después, los gases se extendieron aún más, en un radio de 15 kilómetros, y los muertos superaron la cifra de mil. Miles de animales también perecieron. Los árboles se marchitaron.
Así transcurrieron los primeros minutos de la tragedia en Bophal, la capital del Estado hindú de Madhya Pradesh, que tuvo la desgracia de alojar un día en su suelo una planta de pesticidas de la transnacional Union Carbide.
Ante el inesperadoángel exterminador, miles de personas abandonaron sus hogares presas del pánico. Unos cayeron en el camino asfixiados. Otros quedaron ciegos o con tremendas dificultades respiratorias. Las cifras que las autoridades ofrecieron en la noche de ese lunes fueror escalofriantes: 1.200 muertos y un estimado de 20 mil afectados. Las morgues, inundadas de cadáveres, no daban abasto, así como los hospitales. Las escenas de desorden y desesperación duraron toda la noche.
Desde 1977 en Bophal venía funcionando esa planta. Contra lo que la Union Carbide dijo el lunes, desde el comienzo hubo allí accidentes mortales. Funcionarios hindúes confirmaron que en 1977, seis personas murieron envenenadas después de haber inhalado gas fosfogénico. Entre 1978 y 1982 hubo otros cuatro accidentes en los que seis personas murieron y otras 25 quedaron heridas. Dicha planta es una de las dos de Union Carbide que producen en el mundo el mortal gas que escapó el lunes. La otra opera en Kanawha Valley, cerca de Charleston, Virginia Occidental, Estados Unidos. La sustancia tóxica que causó la tragedia en Bophal fue el metil-isocianida, (MIC), base con la que producen allí las 2.500 toneladas de pesticidas que la transnacional vende en los mercados asiáticos, lo que en los primeros nueve meses de este año le dejó ganancias por 7.13 billones de dólares.
La Union Carbide tiene otras 14 fábricas en India, pero la única que produce el MIC es la de Bophal. En Francia y Brasil también dicha empresa tiene plantas productoras de MIC. Otras transnacionales, como la Mitsubishi, producen esa misma substancia en su planta de Kurosaki, Japón.
El Primer Ministro de la India, Rajiv Gandhi, quien visito la golpeada ciudad, anunció que cambiará las políticas respecto de la producción de materiales peligrosos en áreas pobladas. Por lo pronto, las indemnizaciones a las víctimas y a los parientes de los muertos están siendo discutidas entre la empresa y el gobierno hindú, el cual se inclina por exigir a la transnacional pagar compensaciones según los niveles norteamericanos para casos semejantes, ya que frecuentemente las víctimas hindúes de negligencias como ésta reciben compensaciones bastante menores que las pagadas en Estados Unidos.
También le reprochan a la Union Carbide no haber garantizado las mismas medidas de seguridad que se cumplen en Estados Unidos. "Sabíamos que era una industria peligrosa". dijo Vasant Sthe, un Ministro hindú. "Pero, ¿qué podíamos hacer nosotros si no estabamos informados acerca de los dispositivos de seguridad de la fábrica?".
En Estados Unidos, los ecologistas de Virginia Occidental pronto entraron en acción. Algunos afirman que lo que pasó en India puede también suceder en el Valle Kanawha y la agencia estatal contra la polución del medio ambiente comenzó a investigar las medidas de seguridad de dicha empresa. Otros han sacado a relucir que la Union Carbide tuvo que pagar en noviembre último, una multa de 5 mil dólares y hacer mejoras por valor de 51.429 dólares por haber arrojado 300 galones de óxido de propileno a las aguas del río Kanawha.

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