Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 7/28/2007 12:00:00 AM

Un cuento chino

La captura de un mexicano de origen chino podría aclarar la historia detrás del mayor decomiso de dinero en la lucha contra el narcotráfico y, de paso, salpicar al gobierno.

La prensa de México lleva más de un año obsesionada con el caso del mexicano de origen chino Zhenli Ye Gon. Y no es para menos. Su captura, la noche del pasado martes, por la DEA en un restaurante en Maryland, Estados Unidos, es el último capítulo en la intrigante historia de este empresario acusado de narcotráfico que se ha convertido en un permanente dolor de cabeza para el presidente mexicano Felipe Calderón y el gobernante Partido de Acción Nacional (PAN).

Hasta el pasado 15 de marzo, no se conocía una persona en el mundo a la que se le ocurriera tener en efectivo, y en el guardarropa de su casa, entre maletas y cajas, la cuantiosa y nada despreciable cifra de 205 millones de dólares. Para ser más exactos, la Agencia Federal de Investigación (AFI) encontró en la mansión del chino nacionalizado 2.052.925 billetes de 100 dólares, más de una tonelada de dinero. Esto sin contar los euros, los yenes, los pesos mexicanos, las joyas, las pistolas, los autos de lujo, una colección de relojes avaluada en 400.000 dólares y uno que otro cheque de viajero.

La historia detrás del mayor decomiso de dinero en la historia de la lucha contra el narcotráfico en el mundo comenzó el 6 de julio de 2006, en un semáforo aduanal del puerto Lázaro Cárdenas, en México. Al contenedor que traía 20 toneladas de químicos, importados por la empresa Unimed Pharm Chem, de propiedad de Zhenli, le tocó el semáforo rojo y la consecuente revisión. Los laboratorios comenzaron a analizar la sustancia y, por lo complejo del proceso, le regresaron los insumos al chino. Sólo tres meses después el laboratorio encontró la trampa, pues mientras Zhenli afirmaba importar Methyl-Acetylamino (metilcrilamida), en realidad traía Acetato de N-Acetilseudoefedrina, un derivado de pseudoefedrina. Esta última sustancia es común en muchos antigripales y su comercio en el mundo es legal aunque restringido, pues puede producir metanfetamina, un estimulante poderoso que los carteles de la droga venden como pastillas, inhalada o inyectada.

Los resultados de la investigación tardaron un mes más en llegar a manos de la Procuraduría General de la República (PGR), que de inmediato ordenó detener la siguiente importación de Zhenli. Esta fue el 5 de diciembre de 2006, cuando sí se logró incautar por primera vez un cargamento de 19 toneladas de Pseudosefedrina. Allí comenzó la investigación que cuatro meses después terminaría en el cateo de la casa de Zhenli, donde se encontraron los 205 millones de dólares, producto, según la PGR y la DEA, del tráfico de metanfetaminas. Del dueño de la fortuna no se encontró ni el rastro. Con 12 detenidos y el dinero del ilícito incautado, el caso judicial parecía estar llegando a su fin. Pero la historia dio un giro político y mediático. La novela del chino nacionalizado mexicano apenas comenzaba.

No es mucho lo que se conoce con certeza sobre Zhenli. Se sabe que llegó a México en 1990 y hasta el año 1997 se dedicó a la importación y comercio de productos chinos. En ese momento fundó su distribuidora farmacéutica y comenzó a construir una inmensa fábrica que nunca terminó. En 2004 le reportó al Estado que ganaba 7.000 dólares mensuales, cuando, tan sólo tres años después, lo incautado sumó centenares de millones de dólares.

Escándalo político

El 2 de julio de este año, Zhenli, fugado a Estados Unidos, dio una entrevista a la agencia de noticias AP. No sólo aseguró ser inocente, sino que argumentó que 150 de los 205 millones eran sobrantes de la pasada campaña presidencial que el PAN, bajo amenazas, le había solicitado guardar. Según Zhenli, se los había entregado Javier Lozano Alarcón, el secretario de trabajo y miembro activo de la campaña. La entrevista lo mostró tranquilo caminando por la calle como si nadie lo buscara, lo que desató una tormenta política en México. Lozano Alarcón decidió viajar a Estados Unidos y demandar al chino por difamación, pues niega que ese dinero sea del PAN. Pero Zhenli volvió a atacar. En una nueva rueda de prensa prometió presentar pruebas, como fotos y videos.

El presidente Calderón no dudó en calificar las acusaciones como un "cuento chino", y la oposición en pedir investigaciones exhaustivas al gobierno. Poco después se informó que los 205 millones de dólares ya no están en México y que fueron depositados en una cuenta del gobierno mexicano en el Bank of América. La noticia generó polémica porque el dinero, prueba y pista para perseguir el lavado de activos, nunca fue puesto a disposición de los jueces.

Calderón anunció que el dinero ya era propiedad de los mexicanos y que pondría a ese hombre "tras las rejas". México comenzó a alistar la solicitud de extradición. La facilidad de este personaje para moverse en Estados Unidos comenzó a despertar suspicacias del otro lado de la frontera, pues se conoció que una hermana del chino trabaja en el FBI. Pero cuando se comenzaba a especular sobre su verdadero papel en esta historia, llegó la captura de la DEA.

Tan pronto se confirmó la noticia en México, el presidente Calderón no dudó en cobrarla como un triunfo personal. "A petición de mi gobierno ha sido detenido uno de los principales responsables de la introducción y la distribución de metanfetaminas", aseguró. Pero según la DEA, Zhenli no fue capturado con fines de extradición, sino por conspiración para introducir "500 o más gramos" de droga en Estados Unidos. Según lo explicó la directora de la DEA, Karen Trendy, "hemos aprehendido no solamente al hombre detrás del dinero, sino al hombre detrás de la droga… Quizá nunca tocó las drogas, pero él lo hizo posible, facilitó el comercio y la producción de precursores químicos".

El caso del chino produce a diario un nuevo titular. La lista es extensa, y uno de los más llamativos es el video del 3 de febrero de 2003 en el que el entonces presidente, Vicente Fox, le entrega su carta de naturalización. Desde ese momento Zhenli se convirtió en un mexicano. Los méritos de Zhenli para hacerse a este privilegio no son para nada claros, pues su carácter migratorio sigue siendo confidencial.

Las autoridades mexicanas han tratado nuevamente de minimizar el tema, al calificarlo como un "caso cerrado". Pero lo cierto es que aún queda chino para rato, pues la última noticia es que Zhenli perdió en los casinos de Las Vegas, entre 2004 y 2006, 178 millones de dólares en apuestas, sin que el sistema antilavado lo detectara. Según los analistas políticos, lo que viene ahora es el destape de la red de complicidades del mexicano de origen chino a ambos lados del Río Bravo, y una que otra sorpresa que salga del juicio que empieza en la Corte del distrito de Columbia el próximo 3 de agosto. Sólo entonces comenzará a aclararse si las acusaciones de Zhenli, como asegura el Presidente, no son más que un cuento chino.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1850

PORTADA

El hombre de las tulas

SEMANA revela la historia del misterioso personaje que movía la plata en efectivo para pagar sobornos, en el peor escándalo de la Justicia en Colombia.