Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1994/05/23 00:00

UN HOMBRE CRUCIAL

Al final de su vida se reconocen las ejecutorias de Richard Nixon, el ùnico presidente de EE. UU. que ha renunciado a su cargo.

UN HOMBRE CRUCIAL

RICHARD MILHOUS NIXON PASARA A LA historia con el dudoso honor de ser el único presidente de Estados Unidos que ha renunciado a su cargo antes de terminar su período. Pero un examen más concienzudo de su vida lo presentará como el político que inició el retiro de su país de la guerra del Vietnam, estableció las bases del entendimiento con los países del Este y continuó, desde su retiro, como un analista lúcido del acontecer mundial.
Quien fuera el presidente número 37 de Estados Unidos nació el 9 de enero de 1913 en Yorba Linda (California) . Luego de una infancia pobre y tras estudiar en el Whittier College y graduarse en derecho en la Universidad de Duke, se casó en 1940 con Patricia Ryan, fallecida el año pasado. Inició su carrera después de la Segunda Guerra Mundial como contendor del demócrata Jerry Boorhis, a quien llamó "suave con los comunistas".
Ese modo agresivo le granjeó enemigos, en especial cuando hizo parte del Comité de Actividades poco Estadounidenses (Un-american Activities Comittee), que desató una cacería de brujas. Pero le trajo tanto renombre que en 1952 fue nominado a la Vicepresidencia al lado del general Dwight Eisenhower.
La dupla viejo militar-joven impetuoso tuvo éxito. Nixon se convirtió en candidato a la primera magistratura. Parecía imparable para las elecciones de 1960, pero se le atravesaron John F. Kennedy y un nuevo procedimiento electoral: los debates por televisión.
Kennedy mostró entonces una imagen enérgica, y Nixon una vacilante. Y eso le costó la presidencia. Se retiró a practicar la abogacía, pero en 1968 regresó a la política para ganar la nominación republicana que lo llevó a derrotar a Hubert Humphrey.
Durante su presidencia puso las bases para retirar a su país de Vietnam, con el lema "Paz con honor". Rompió sorpresivamente, en 1972, con ciertos tabúes al viajar a China y la Unión Soviética para establecer la detente nuclear y las bases de la cooperación. Pero si estaba haciendo historia en lo externo, en lo interno su presidencia tendía a ser cada vez más centralizada y a eludir los controles constitucionales. Esa actitud llegó al límite en 1973, cuando se comprobó que colaboradores suyos habían espiado las oficinas de la campaña de su contendor derrotado, George McGovern. Nixon negó durante dos años saber del complot, mientras se resistía a entregar cintas que, según se supo, habían sido grabadas con todas las conversaciones de la Casa Blanca. Cuando por fin se conoció en parte el contenido de las grabaciones, se evidenció que él mentía. El impeachment, o destitución, era inminente. Pero para evitarlo, renunció a la Presidencia el 9 de agosto de 1974.
La humillación no lo amilanó. Se convirtió en conferencista, columnista y escritor político. Hace poco hizo noticia al entrevistarse en Moscú con los adversarios del presidente ruso, Boris Yeltsin. Pero en la noche del viernes un ataque de apoplejía, que lo había sumido en un coma profundo en el Hospital de Cornell (Nueva York), lo silenció del todo.

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