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| 7/8/2011 4:00:00 PM

"Un nuevo capítulo" en la exploración espacial

Dos astronautas hablan sobre la nueva etapa que se abre en los vuelos espaciales tripulados tras el lanzamiento este viernes del último trasbordador de la NASA.

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BBC
"Se cierra un capítulo emocionante que ha dado muchos frutos en la exploración espacial, para abrir otro nuevo", le dijo a BBC Mundo Franklin Chang-Díaz, exastronauta de la NASA nacido en Costa Rica, con respecto al lanzamiento este viernes del último trasbordador espacial.
 
Su antiguo colega y también exastronauta de origen mexicano, José Hernández, coincidió con esa apreciación: "Es justo que se retire el programa de transbordadores porque ya es tiempo de abrir otras vías".
 
Esas vías están siendo lideradas por la industria comercial privada que ya compite en un mercado de gran crecimiento y altamente rentable. Mucho del personal en este sector proviene de la propia NASA y trabaja en coordinación con ella.
 
Chang-Díaz, un atrofísico y veterano de siete vuelos en transbordador, dirige ahora la empresa de propulsión espacial Ad Astra Rocket Company, que tuvo su desarrollo dentro de esa agencia aeroespacial del gobierno estadounidense.
 
"Va a haber una simbiosis entre los programas tradicionales de los gobiernos que exploran el espacio y los programas liderados por el sector privado con oportunidades para todo el mundo", expresó.
 
Los miles de objetos en órbita que proveen servicios de información, telecomunicaciones, posicionamiento satelital, pronósticos ambientales, etc. que necesitan mantenimiento y otros tantos que esperan ser colocados en órbita forman parte de una industria de US$260.000 millones, sostuvo el exastronauta.
 
"Estamos completamente ligados a este enjambre de satélites y esa es una actividad netamente comercial".
 
Para Chang-Díaz es muy importante que las actividades estén coordinadas entre el gobierno y el sector privado de la misma manera que ocurrió con la industria de la aviación, cuando en los años 20 del siglo XX, el gobierno de EE.UU. otorgó contratos a pequeñas compañías para distribuir el correo.
 
"Ese fue el inicio del correo aéreo y el nacimiento de la aviación civil que sirve a decenas de miles de pasajeros en todo el mundo a precios relativamente bajos", dijo el físico costarricense. "Eso mismo está ocurriendo con el espacio".
 
Dos segmentos de exploración
 
José Hernández, por su parte -un ingeniero que también forma parte de otra empresa que apoya a la NASA en tecnología aeroespacial, MEI Technologies Incorporated- explicó a BBC Mundo que la exploración espacial se está dividiendo en dos partes: una para misiones cercanas a la Tierra y la otra para penetrar más profundo en el espacio.
 
"La empresa privada se va a encargar de esos viajes a la Estación Espacial Internacional y a los vuelos orbitales", manifestó Hernández.
 
"Eso va a despejar el camino para que la NASA desarrolle una nave que tenga la capacidad de ir de regreso a la Luna o inclusive a Marte", añadió.
 
El ingeniero señala que eso es lo que la agencia gubernamental hace mejor; desarrollar programas de propulsión avanzados, sistemas de supervivencia en el espacio y protección contra la radiación, todo lo necesario para viajes interplanetarios.
 
Ambos astronautas consideran que en menos de una década las compañías privadas van a estar llevando regularmente astronautas y turistas al espacio. Chang-Díaz prevé, inclusive, que en ese lapso se estará llevando empleados a trabajar en el espacio.
 
"Esa es la meta", afirmó. "Si el espacio fuera restringido a solo un grupo selecto de personas, estaríamos perdiendo el tiempo".
 
También, en menos de diez años, "siete u ocho", estima José Hernández, se regresará a la Luna como parte del nuevo programa en que se está embarcando la NASA.
 
"Iríamos a establecer una base para introducir todas las tecnologías que eventualmente se utilizarían para viajar hasta Marte", opinó.
 
Colaboración y no confrontación
 
Todo esto costará una gran cantidad de dinero que, en el clima económico actual, será difícil destinar a estos programas. Sin embargo, ambos exastronautas estiman que, con la inversión privada y la competencia, los costos son manejables.
 
Cabe anotar que las fuerzas militares y estratégicas de los gobiernos también podrían aportar y usufructuar los adelantos.
 
José Hernández rechaza que la NASA esté trabajando para la defensa nacional de EE.UU., pero reconoce que China podría estar estudiando el potencial militar en el espacio, aunque las perspectivas serían muy limitadas.
 
"Estamos ya más educados en ese proceso y sabemos que quien se comprometa a una estrategia así no va a poder sostenerlo, porque es muy caro".
 
Para Franklin Chang-Díaz el militarismo espacial es cada vez menos razonable y menos deseable. Para él la "química de confrontación" de la era de la Guerra Fría se ha transformado en una "química de colaboración".
 
Como ejemplo pone la Estación Espacial Internacional, en la que colaboran EE.UU., Rusia, Japón, Europa y otros.
 
"Cada vez más países se añaden a ese gremio de naciones yendo al espacio", recalcó. "Entre más nos enfocamos en el espacio, menos peleamos".
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