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| 4/30/2014 12:00:00 AM

Agónica muerte de un preso por descuido en su ejecución

Una falla en la administración de la inyección letal le produjo a Clayton Lockett 43 minutos de agonía.

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BBC

Un condenado a muerte en Oklahoma, Estados Unidos, murió de un infarto cardiaco después de que funcionarios detuvieran su ejecución con la inyección letal, cuando vieron que la combinación de tres fármacos que le aplicaron no funcionaba.

A Clayton Lockett, de 38 años y encarcelado por violar y asesinar a una niña de 11 años, le inyectaron el coctel de forma incorrecta que evitó que la mezcla de drogas fuera totalmente efectiva.

Lockett comenzó a sacudirse de forma incontrolable, por lo que el procedimiento fue suspendido. Falleció de un ataque cardíaco luego de 43 minutos de agonía.

Después de que esto sucediera, la administración de la pena capital de otro condenado, Charles Warner, fue aplazada 14 días. Lockett había sido sentenciado a la pena de muerte en 1999 por el asesinato de una joven de 19 años.

La gobernadora de Oklahoma, Mary Fallin, dijo en un comunicado que ordenó una revisión completa de los procedimientos de ejecución en el estado.

"La vena reventó"

"Creemos que una vena reventó y que los fármacos no estaban funcionando como fueron diseñados. El director ordenó detener la ejecución", explicó el portavoz del Departamento Correccional, Jerry Massie.

Funcionarios de la prisión corrieron una cortina frente a los testigos cuando se hizo evidente que algo había salido mal.

"Estaba consciente y parpadeando, lamiéndose los labios incluso después de que el proceso empezara. Entonces comenzó a tratar de agarrarse de algo", describió el reportero Bailey Elise McBride, testigo de lo sucedido.

Si los sedantes son aplicados incorrectamente, la segunda tanda de drogas causa sofocamiento y un dolor agonizante, situación que se cree sucedió durante la ejecución de Lockett.

"Esto fue un error y fue muy duro de ver", dijo por su parte David Autry, uno de los abogados de condenado a muerte.

Calidad de las drogas

Lockett y Warner trataron de desafiar una ley del estado de Oklahoma que les impide a los funcionarios revelar, incluso ante un tribunal, los nombres de las empresas que suministran los fármacos usados para sedar a los condenados, junto con las otras que se aplican después para paralizar su corazón y sistema respiratorio.

El estado mantiene que esta norma es necesaria para proteger a las compañías de acciones legales y hostigamiento.

Lockett y Warner alegaron que era necesario saber el nombre de las firmas para asegurarse de que la calidad de las drogas usadas en sus ejecuciones fuera la adecuada, además de verificar que se obtuvieron de forma legal.

En marzo de este año, una corte dictaminó a su favor, pero el más alto tribunal del estado revirtió la decisión la semana pasada, alegando que "los demandantes no tienen más derecho a la información que solicitaron que el que tendrían si fueran ejecutados en la silla eléctrica".

Desde hace algunos años, varios estados tienen dificultades para obtener los fármacos para las ejecuciones, después de que firmas europeas prohibieran la exportación a Estados Unidos de este tipo de drogas.

Por ello, en algunas partes del país decidieron aplicar cocteles de fármacos no probados o hechos especialmente en farmacias.
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