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| 7/7/2003 12:00:00 AM

Un semestre mediocre

Mientras gana prestigio internacional, Lula enfrenta dificultades internas al cumplir seis meses en el poder.

Al cumplir seis meses de gobierno el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, se ha ido convirtiendo en el referente de América Latina en su trato con Europa y Estados Unidos. El ex obrero metalúrgico sindicalista de izquierda, ha demostrado ser un pragmático con una nutrida agenda internacional: representante del subcontinente en el Foro Económico de Davos y en la cumbre del Grupo de los Ocho, invitado especial a la reunión de la Comunidad Andina en Colombia, eje del Mercosur y referente obligado de Estados Unidos sobre el Area de Libre Comercio de las Américas (Alca).

Su agenda no se limita a América Latina. Lula ha propuesto una alianza con Suráfrica e India y estará el 14 de julio en Londres, invitado por Tony Blair para una reunión de la 'tercera vía'.

Pero si su estrella brilla fuera, los problemas han empezado en casa. Según una encuesta de Ibope su índice de satisfacción ha bajado de 51 por ciento en marzo a 43 por ciento en junio, el de los que lo califican como regular ha subido 2 puntos y el de los que lo creen malo o pésimo ha subido 4 puntos.

El problema central son las tensiones sociales y económicas. En junio una rara marcha de empresarios recorrió Brasilia exigiendo una reducción de impuestos. Protestaban por sus recetas ortodoxas que frenan la economía.

Para combatir la inflación Lula elevó el interés a 26,5 por ciento y se propuso elevar el superávit presupuestal a 4,25 por ciento del PNB. "Lula no sólo ha dado continuidad a la política financiera del gobierno anterior sino que la ha profundizado, dijo a SEMANA Emir Sader, conocido sociólogo de Rio de Janeiro. El ajuste es más duro, con la idea de que sería una transición hacia una segunda etapa del modelo", agregó.

Los financistas están de plácemes: la inflación fue controlada y el riesgo país bajó. Pero la tasa de interés ha ido asfixiando la economía. La producción industrial cayó en abril 4 por ciento en relación con el mismo mes del año anterior, la economía se contrajo 0,1 por ciento en el primer trimestre, las ventas al por menor cayeron y el desempleo subió a 12,8 por ciento en mayo, su nivel más alto en 14 meses. En medio año el gobierno registra 600.000 nuevos desempleados.

Para este martes se anuncia la primera huelga de más de 800.000 empleados públicos contra el aumento de la edad de jubilación y la reducción de las pensiones. Hasta el presidente de la Corte Suprema, Mauricio Correa, advirtió que no dejará tocar los derechos de los empleados judiciales. En el PT cuatro diputados rebeldes están por ser sancionados por anunciar su oposición a la reforma al sistema provisional.

En el campo, al tiempo que se anuncia cosecha récord, el Movimiento Sin Tierra rompió la tregua que mantenía con el gobierno y empezó a ocupar tierras.

Para el sociólogo Sader las dos grandes promesas de Lula, el cambio y las prioridades sociales, no se han cumplido. "No es lo que Lula se planteaba, es malísimo por los resultados inmediatos. Resultados financieros buenos, económicos malos y sociales pésimos. Soy de los que creen que es posible cambiar porque es un gobierno con una composición contradictoria, hay ministros muy buenos y Lula está comprometido con un cambio. Eso puede generar una crisis de gobierno. Ya se anuncia una reforma de ministerios. El gobierno es un poco esquizofrénico y hay que ver qué cara va a fortalecerse. Tiene voluntad de cambio pero está entrampado en la continuidad con el argumento de que la herencia era muy pesada".
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