Sábado, 21 de enero de 2017

| 1990/04/16 00:00

UNA "PALOMITA" CIVIL

Con una magistrada en el poder, renacen las esperanzas democráticas en Haití.

UNA "PALOMITA" CIVIL

La gran mayoría de los haitianos no sabe qué es la perestroika. Pero la semana pasada los habitantes del país más pobre de América decidieron que ellos también podían intentar un viraje histórico para darle una oportunidad a la democracia.
Desde que asumió el poder el 17 de septiembre de 1988, el general Prosper Avril prometió a los haitianos la realización muy pronta de elecciones generales para restaurar la plena vigencia de la Constitución, suspendida desde que su antecesor, el general Henri Namphy, había derrocado a su turno al primer presidente elegido desde la era Duvalier, Leslie Manigat.
Pero pasaron las semanas y las elecciones prometidas nunca se materializaron. El general Avril había sido recibido con alborozo porque era inteligente y dinámico en contraste con Namphy, un típico producto del duvalierismo, arbitrario y brutal. Pero quienes comentaron que Avril no era de confiar, tenían razón.
La presión popular contra Avril llego a su clímax cuando los haitianos se convencieron de que el general no sólo no les iba a organizar elecciones, sino que era incapaz de conducir la economía. El detonante fue una propuesta hecha por el llamado "Grupo de los 12", un conglomerado político que abarca casi todas las tendencias políticas civiles del país. El plan pedia la renuncia de Avril y el establecimiento de un nuevo gobierno, encabezado por un miembro de la Corte Suprema de Justicia como presidente, asistido por una junta consultora en la que estarían representados distintos sectores de la sociedad haitiana.
La situación se acabo de deteriorar en sólo una semana, con un recrudecimiento de la represión desplegada por la Guardia Presidencial, fuente principal del poder de Avril. El general acabo por renunciar y salir del país, tras largas negociaciones en las que puso como condición que no se ejercieran retaliaciones contra sus hombres leales, los cuales fueron, en cambio, reasignados a diferentes lugares del país.
La escogencia del presidente provisional debió superar el escollo planteado por la estrecha amistad del jefe de la Corte, Gilbert Austin, con el general Avril. Este detalle llevo a una solución "semiconstitucional", con la escogencia de la abogada Ertha Pascal-Trouillot, vicepresidente del organismo. Pero algunos apuntan que la jurista es viuda de un abogado multimillonario que fue íntimo amigo de Papa Doc, lo que daña sus credenciales.
Sea como fuere, el general Herard Abraham, quien encabezó el movimiento que obligó a Avril a renunciar, cumplió su palabra de entregar el poder a los civiles. Los Estados Unidos, Francia y Canadá, cuyos diplomáticos tuvieron papel preponderante en el desarrollo de los hechos, tienen grandes esperanzas en el nacimiento de la democracia en el país y se preparan a reiniciar la ayuda economíca. Pero aún el nuevo gobierno debe convocar a elecciones antes de seis meses, lo cual en Haití siempre es una incógnita.

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