Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2015/11/07 22:00

Alguien conspira en el Vaticano

El escándalo Vatileaks 2 le dio la vuelta al mundo y expertos se preguntan si amenaza la permanencia de Francisco en el trono de San Pedro, o si más bien acelerará su programa de cambios.

Alguien conspira en el Vaticano

La guerra interna del papa Francisco contra la corrupción, el despilfarro y la inercia que reinan en el Vaticano llegó a la primera plana esta semana por cuenta de dos libros con documentos confidenciales, en un escándalo que recuerda las filtraciones que debilitaron el pontificado de Benedicto XVI y que confirman la resistencia de la vieja guardia de la Curia Romana a perder sus privilegios.

Las oscuras finanzas del Vaticano son de nuevo el blanco del llamado escándalo Vatileaks2, con revelaciones picantes para frenar las reformas que impulsa el papa argentino. “Francisco debe saber”, escribe y repite en el prólogo de su libro Avaricia, el periodista italiano Emiliano Fittipaldi, autor de uno de los dos volúmenes.

“Tienes que escribir un libro para que Francisco sepa que la fundación Niño Jesús, que recibe donaciones para los niños enfermos, pagó la millonaria remodelación del apartamento del cardenal Tarcisio Bertone (...) que las fundaciones a nombre del papa Ratzinger y el papa Wojtyla conservan más de 15 millones en sus cofres (...) para que sepa que el Banco Vaticano no ha sido limpiado”, escribe en el prólogo Fittipaldi con la transcripción de la conversación con una de sus fuentes dentro del Vaticano.

Sin embargo Francisco, un astuto y ducho jesuita argentino de 77 años, sabe y sabe mucho. En menos de tres años de pontificado ha logrado obtener una visión completa del intrincado sistema de prebendas, lujos y descontrol de las cuentas de la Curia Romana, la maquinaria central de la Iglesia. “Sin exagerar podemos decir que buena parte de las cuentas están fuera de control. Es un hecho”, reconocía el papa el 13 de julio de 2013 en una reunión reservada con un grupo de obispos y cardenales, según las conversaciones transcritas en el otro libro-escándalo, Vía Crucis, del periodista televisivo Gianluigi Nuzzi, lanzado en varios países e idiomas el jueves pasado.

“Tenemos que ser más claros con las finanzas de la Santa Sede, ser más transparentes”, reitera Francisco en la grabación realizada en secreto por uno de los asistentes y entregada a Nuzzi. Grabaciones que le costaron ser detenido al prelado español Lucio Ángel Vallejo Balda, secretario de la Prefectura para Asuntos Económicos, por “sustracción y divulgación de noticias y documentos reservados” de la Cosea, una comisión constituida por el papa en julio de 2013 para examinar las controvertidas finanzas del Vaticano. Un delito que se paga con cuatro a ocho años de cárcel en el Estado más pequeño del mundo y que fue introducido por el mismo Francisco seis meses después de su elección. Además de Vallejo Balda, de 54 años, miembro del Opus Dei, fue detenida y liberada la joven italiana Francesca Chaouqui, de 33 años, experta en comunicación y redes sociales, quien también fue consultora de la comisión.

Los dos habían organizado el lujoso banquete en honor de la canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII en mayo de 2014, un evento que irritó mucho al papa Francisco, empeñado en fomentar una Iglesia austera, simple y pobre. “Todo lo hizo él, yo incluso intenté pararlo”, se justificó Chaouqui en una entrevista al diario italiano La Stampa.

Ante el grupo de cercanos colaboradores, entre los cuales figuran el sacerdote español y la mujer laica detenidos el lunes por la justicia Vaticana, el papa se queja en la grabación de los mecanismos a través de los cuales se han multiplicado los costos internos para la Curia. “Algo pasa, hacen trucos”, se lamenta el papa. “Si un presupuesto se duplica de 100 a 200 por ejemplo. ¿Por qué? ¿Qué pasó? Pues no se paga, no se paga”, dice el papa que llega a pedir siete veces que no se paguen las obras cuyos costos se elevan inexplicablemente. “Clari-dad”, pide el pontífice, que recordó una anécdota de cuando era provincial de los jesuitas en Argentina y descubrió que el 60 por ciento de los fondos de la orden que habían sido invertidos en el banco terminaban en una fábrica de armas. “¡Hay que vigilar las inversiones!”, dice.

Nuzzi, autor también de los libros Vaticano spa sobre las finanzas de la Santa Sede y Su Santidad, con cartas robadas por el exmayordomo del papa Benedicto XVI, niega que su libro “esté a favor o en contra del pontífice”.

Las reformas no se detienen

Para muchos expertos en asuntos del Vaticano las denuncias sobre los apartamentos lujosos de los cardenales, las pérdidas millonarias en ingreso de alquileres, el ‘agujero negro’ de las pensiones, el elevado costo de las canonizaciones, las cuentas sospechosas del Banco del Vaticano, son todos asuntos conocidos y formaban parte de la tarea de limpieza confiada al papa Francisco por el cónclave el día que salió elegido al trono de Pedro.

“Estos libros parecen hechos por el mismo Vaticano”, comenta con ironía uno de los vaticanistas más conocidos en Italia, Andrea Tornielli, en la página Vatican Insider, ya que resumen los grandes males de la Curia que el mismo papa denuncia desde que llegó al pontificado.

Para otro experto en asuntos religiosos, Marco Politi, el escándalo Vatileaks II, como lo bautizó la prensa, es muy distinto al que terminó con la renuncia de Benedicto XVI. “En el primero surgía con claridad la lucha por el poder interno entre castas y personalidades, de cara a un papado débil como el de Benedicto XVI”, aseguró a SEMANA. Esta vez, con documentos que salen de una oficina especializada en la reforma de la curia y no del escritorio del papa, el golpe parece menos contundente. “Me parecen más bien maniobras para impedir las reformas de Francisco”, sostiene Politi.

¿Logrará el papa argentino ganar la batalla para cambiar la Iglesia? ¿Terminará renunciando como su predecesor? Esos son algunos de los asuntos que evalúan columnistas y observadores tras una de las semanas más intensas vividas por el pontificado del primer papa latinoamericano de la historia. “Revelar secretos solo puede alimentar la transparencia, que es el mayor objetivo del papa”, asegura Nuzzi. El periodista exculpa a Francisco de todos los desmanes y sostiene que el objetivo de su libro es mostrar “cómo operan los enemigos del papa para impedirle cambiar la Iglesia”, dice.

“A Francisco lo agarran en su mejor momento. A un mes de su regreso triunfal de Cuba y Estados Unidos, con su popularidad en las estrellas (...) a meses de haber dado a la luz su primera encíclica sobre el medioambiente”, escribió la periodista argentina Elisabetta Piqué, amiga de Jorge Bergoglio, quien descarta que el escándalo desestabilice el pontificado. “Las tentativas para frenarlo están destinadas a fracasar”, comentó por su parte Iacopo Scaramuzzi, de la nueva generación de vaticanistas italianos, que ha seguido paso a paso a Francisco. La batalla no ha terminado.

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