Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1991/08/12 00:00

Veinte años no son nada

Después de dos décadas, un presidente chileno visita a Colombia.

Veinte años no son nada

HAN PASADO 20 años desde que el médico Salvador Allende Gossens visitó Colombia, cuando era un presidente marxista elegido popularmente, y producía en el continente un escozor ideológico aun mayor que el que Fidel Castro había suscitado en los años 60. Dos años más tarde, en 1973, un golpe militar, protagonizado por su propio ministro de Defensa, cercenaría de un tajo los vínculos afectivos de Chile con las democracias del continente.
Las relaciones diplomáticas entre ese país y la mayoría de los gobiernos no llegaron a cortarse. Pero lo cierto es que mientras duró la dictadura de Augusto Pinochet, el país se vio relegado a un aislamiento motivado, entre otras cosas, por la brutal represión desatada contra cientos de miles de chilenos. Hoy las cosas han regresado a su cauce legal, y Colombia se apresta a recibir, de nuevo, a un presidente elegido por la voluntad de los chilenos.
Es precisamente esa tarea, la de devolver a Chile el respeto internacional y reinsertarlo en el contexto de los países democráticos, lo que motiva la visita del presidente Patricio Aylwin a Colombia. La cancillería chilena ha dejado saber que, además, la parada en Bogotá, de paso para la cumbre iberoamericana de Guadalajara, es un reconocimiento al hecho de que fue el gobierno de Virgilio Barco, el primero en hacer una visita de Estado a la recién restaurada democracia chilena.
Abogado de 73 años y militante de la Democracia Cristiana, Aylwin fue el conductor de la campaña por la recuperación democrática, que culminó con el rotundo NO que dieron los chilenos en un plebiscito, a la pretensión de prolongar la permanencia de Pinochet en el poder. Fue elegido el 14 de diciembre de 1989, y ha encabezado desde entonces el difícil proceso de reinstitucionalización del país.-

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