22 diciembre 2012

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Venezuela: La Misión Lástima

VENEZUELAMás que los votos por solidaridad que induce un Chávez convaleciente, el gobierno está aprovechando la enfermedad de su máximo comandante para que la revolución sobreviva después de su muerte.

Venezuela: La Misión Lástima. Durante las semanas previas a las elecciones los candidatos convocaron cadenas de oración y misas en las principales iglesias y plazas. En La Habana, la Embajada venezolana invitó a una misa a la que asistieron militares cubanos con velitas  y flores en la mano.

Durante las semanas previas a las elecciones los candidatos convocaron cadenas de oración y misas en las principales iglesias y plazas. En La Habana, la Embajada venezolana invitó a una misa a la que asistieron militares cubanos con velitas y flores en la mano.

Siempre se había pensado que la presencia física del presidente venezolano, Hugo Chávez Frías, montado en la tarima, hombro a hombro con los candidatos a las gobernaciones, era esencial para ganar las elecciones regionales. Pero esta vez, debido a su delicado estado de salud, el mandatario estuvo to
talmente ausente. El resultado electoral del pasado 16 de diciembre, sin embargo, fue contundente. El chavismo barrió en 20 de los 23 estados venezolanos y le arrebató a la oposición bastiones importantes, Zulia, Táchira, Carabobo y Nueva Esparta, a pesar de que algunos de los gobernadores electos son unos aparecidos en los lugares que regirán.

Ante el desconcertante resultado, los venezolanos están buscando explicaciones: que los candidatos de la oposición en cada estado no dieron la talla, que el abstencionismo influyó, que la maquinaria roja es imbatible. Pero también han empezado a hablar de lo que se ha acuñado como la Misión Lástima, o el aprovechamiento político de la enfermedad del presidente con fines electorales. Un día después de que Chávez anunció que debía partir a Cuba para someterse a una nueva operación contra el cáncer, los chavistas repartieron camisetas y forraron las paredes de carteles con el eslogan, “ahora más que nunca con Chávez”. Y el gobierno envió un mensaje claro: votar por los candidatos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) es una muestra de solidaridad y amor al presidente.

Durante la semana previa a los comicios, los candidatos a las gobernaciones convocaron a cadenas de oración y misas en las principales iglesias o plazas. Todas fueron transmitidas por los canales de televisión estatales, incluso la eucaristía celebrada en la base militar de Fuerte Tiuna, a la que asistieron más de 141.000 militares. No fueron los únicos uniformados llamados a rezar por Chávez. La Embajada de Venezuela en Cuba invitó a una misa en la iglesia Jesús de Miramar en La Habana, a la que asistieron oficiales cubanos con flores y velitas en la mano a orar por quien ha sido el benefactor salvador de la isla socialista. Los Yoruba también celebraron algunos ritos, y en la Mezquita de Caracas, los musulmanes rezaron por la salud del presidente.

“Asumir la tristeza como motor para la lucha y la victoria revolucionaria”, fue la directriz que apareció en un documento interno de campaña del PSUV, revelado por el periodista Nelson Bocaranda a través de Twitter. Saber que era una estrategia deliberada del chavismo indignó a más de uno en la oposición, entre quienes hay incrédulos que piensan que lo que vieron la semana pasada fue un nuevo episodio del montaje político que han bautizado “Cáncer Presidencial”, porque no creen que Chávez está realmente enfermo.

Es difícil concluir si los sentimientos de solidaridad y amor por Chávez se tradujeron en mayor apoyo a su proyecto político, porque la proporción de votos por oficialismo y oposición en las elecciones regionales y presidenciales fue casi la misma. Y no es fácil concluir tampoco que los anuncios mediáticos sobre la enfermedad del presidente tienen un impacto directo entre las preferencias del elector, porque la forma como el gobierno ha manejado la información sobre su enfermedad ha sido caprichosa.

Antes de que Chávez revelara que sufría de cáncer, a principios de 2011, solo el 23 por ciento de los venezolanos quería su reelección, según la encuesta de Datanálisis. Luego de anunciar que tenía un tumor del tamaño de una pelota de beisbol, aumentó su popularidad, pero luego volvió a un rango normal y otros factores, como el lanzamiento de la Gran Misión Vivienda, podrían explicar su ascenso nuevamente en las encuestas. Luego, durante la campaña presidencial, Chávez dijo en su primera rueda de prensa como candidato que estaba totalmente curado de cáncer, lo que también podría haberle sumado votos entre quienes pensaron que había vuelto a ser el mismo toro de siempre, pero en un acto multitudinario como candidato, lloró frente a las cámaras e imploró a Dios que le concediera “el último sueño”.

Esta última cirugía, es la confirmación de que a pesar de otras dos operaciones y radioterapia, su cuerpo no ha logrado liberarse de células cancerígenas, tal como él, de manera optimista, lo ha dicho en cuatro ocasiones distintas desde que hizo pública su enfermedad en junio de 2011 y también es incierto que el presidente pueda recuperarse para el 10 de enero, cuando debe tomar posesión. La semana pasada, el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, dijo que el país debía prepararse para aplazar esa fecha, y el ministro deInformación, Ernesto Villegas, también dijo que los venezolanos debían entender si Chávez no podía asumir su tercer mandato en la fecha prevista. La Constitución venezolana es clara, si el presidente electo no asume el día previsto, el gobierno debe convocar a elecciones nuevamente en 30 días, y en ese caso, el vicepresidente Nicolás Maduro, sería el candidato.

Con la voz quebrada, la mano en el corazón y aflojando una lágrima, Maduro dio la semana pasada un discurso ante las cámaras que bien podrían ser sus primeras palabras como candidato. “Chávez tiene un pueblo, nos tiene a nosotros y nos tendrá por siempre, en esta batalla de victoria en victoria. Con nuestra lealtad, hasta más allá de esta vida vamos a ser leales a Hugo Chávez. Lo que se está jugando aquí no es una elección más, aquí en cada elección se juega la patria, el futuro….”.

La Misión Lástima, más allá de catapultar votos para los gobernadores locales, serviría para consolidar la figura mítica y mesiánica de Hugo Chávez, que se ha ido construyendo a lo largo de 14 años, y es la base del proyecto político que heredaría Nicolás Maduro, como candidato ungido por un padre de la patria que le hereda su legado a un hijo.

Este tipo de situaciones las han aprovechado los políticos que montan su proyecto sobre la herencia de lo que otros han construido. El caso más cercano en América Latina es el de la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, quien como viuda hizo campaña no solo sobre el legado del presidente Néstor Kirchner, sino que aprovechó su muerte electoralmente. Las pancartas de apoyo que los argentinos llevaron a su funeral y que rezaban “Fuerza Cristina” o “Aguante Morocha”, se convirtieron posteriormente en los eslóganes y spots publicitarios de su campaña.

Si Chávez muere o es incapaz de asumir el poder en enero, al oficialismo le conviene convocar a elecciones rápidamente. Venezuela está en un estado emocional crispado, y así son más vulnerables y manipulables las decisiones de sus electores. En ese contexto no se piensa tanto como se siente. Además, en América Latina, no se habla ni se ataca políticamente a un enfermo o a un muerto, por eso la oposición tendría dificultades para pelear ahora una nueva contienda, tras dos derrotas consecutivas.

La Misión Lástima, que ha exacerbado el fervor por Chávez, será clave en esa etapa de transición de poder, que bien ya podría haber comenzado. Chávez es el elemento de cohesión entre varios grupos al interior del chavismo que se disputarán el trono cuando él ya no esté, dice la psicóloga y filósofa venezolana, Colette Capriles, autora de los libros La Máquina de impedir y La Revolución como Espectáculo. Pero lo que va a garantizar que el régimen pueda continuar sin su líder fundador, que terminaría siendo el nuevo Perón latinoamericano, es todo el aparataje y gasto estatal que el chavismo alimenta con los recursos petroleros; las misiones que entregan casas, subsidios, alimentos, salud y empleo, no solo sentimientos.
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Si chávez muere o es incapaz de asumir el poder en enero, al oficialismo le conviene convocar elecciones rápidamente

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