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| 5/18/2016 4:20:00 PM

Lilian Tintori: “Hoy en día todos los venezolanos estamos presos”

La esposa de Leopoldo López habló en exclusiva con Semana.com sobre ‘Preso pero libre’, el libro que el opositor venezolano escribió desde la prisión.

Desde este jueves, Lilian Tintori estará en Colombia durante tres días buscando apoyo para el cambio que enfrenta Venezuela. Pero ese no es el único motivo que la trae al país, también estará presentando en la Alcaldía Mayor el libro que Leopoldo escribió durante los 27 meses que lleva en la prisión de Ramo Verde. Además del alcalde, Enrique Peñalosa, estarán en el evento el director para las Américas de Human Rights Watch, José Manuel Vivanco, el expresidente Andrés Pastrana y el escritor Juan Gabriel Vásquez.

Semana.com: El libro que Leopoldo López escribió se llama ‘Preso pero libre’. ¿Por qué ese título?

L. T.: Leopoldo está preso por estar liberando a su país. Desde el aislamiento en el que se encuentra, en el cuarto piso de una cárcel militar, donde lo maltratan sicológicamente, está luchando por la dignidad y los valores democráticos de toda Venezuela. Él está preso, pero espíritu es libre, pues aunque se pudo ir del país, se entregó a una Justicia injusta, como el mismo ha dicho. Dio la cara y prefirió quedarse luchando por el futuro de Venezuela, por rescatar la democracia. Eso sí, denunció al régimen de Nicolás Maduro como un régimen antidemocrático, corrupto e ineficiente. Algo que ahora sabe todo el continente.

Semana.com: ¿Por qué es valioso el libro de Leopoldo López?

L. T.: Porque no solo contiene el testimonio de Leopoldo, sino son los pensamientos de un preso en Venezuela. En la actualidad, hay más de cien presos políticos en el país. Al leer sus páginas, no solo encuentro el alma y las letras de Leopoldo, sino también las voces de otros presos como Antonio Ledezma, Daniel Ceballos, Manuel Rosales, Rosmit Montilla o de Raúl Emilo Baudel. Cada uno de ellos está sufriendo  a una gran injusticia y las condiciones de su encierro son inhumanas. Al leer ‘Preso pero libre’ me conecto con cada uno de ellos y con sus familias.

Semana.com: ¿Qué tanto ha cambiado Leopoldo desde el 18 de febrero, cuando comenzó su encarcelamiento?

L. T.: Muchísimo. Pues él no solo lleva dos años y tres meses preso, sino que durante todo ese tiempo ha estado aislado. Constantemente ha sido acosado, perseguido, intimidado y amenazado. Sin embargo, eso ha sacado lo mejor de él como ser humano. Pese a estar al límite, ha sabido manejar el aislamiento acercándose a Dios. A diario, Leopoldo reza y lee la Biblia. También, ha encontrado en su familia la fuerza para no doblegarse, como quiere el régimen. Pero él no es el único que ha tenido que sacar fuerzas de donde no creía tenerlas.

Semana.com: ¿Por qué?

L. T.: Porque esta es una lucha colectiva: hay una conexión entre lo que están viviendo Leopoldo y otros presos políticos, y lo que estamos viviendo el resto de los venezolanos. Venezuela está en la peor crisis económica, política y social de su historia. Cada veinte minutos muere un venezolano. En cuatro años han muerto 100.000 personas. En las morgues no caben los muertos. Los niños se mueren en los hospitales por falta de medicamentos. Y en un país con las mayores reservas petroleras del mundo, la gente se está literalmente muriendo de hambre. Leopoldo lucha como la madre que no sabe dónde va a encontrar comida para su familia, o como el padre que busca un medicamento que escasea para curar sus hijos, o como el venezolano de a pie que teme que el dinero no le alcance o que no haya un trabajo para progresar dignamente. Como Leopoldo, hoy en día todos los venezolanos estamos presos.

Semana.com: Usted ha denunciado que las comunicaciones de Leopoldo López están estrictamente controladas. ¿Cómo hizo para escribir y publicar este libro clandestino?

L. T.: Una parte del libro consiste en las reflexiones que Leopoldo escribió en algunas libretas que logramos sacar del penal de Ramo Verde. Sin embargo, cuando las autoridades se dieron cuenta de que él dedicaba sus días a leer y a escribir, más de diez funcionarios armados hasta los dientes y cubiertos con pasamontañas se metieron una madrugada a su celda a las tres de la mañana. Despertándolo a los gritos y, apuntándole al pecho, le exigieron que les diera sus escritos. Esos textos los tiene Nicolás Maduro. Ojalá que en algún futuro aparezcan.

Semana.com: ¿Y la otra mitad?

L. T.: La otra mitad del libro Leopoldo la logró transmitir a través de su familia. Su hermana Diana tuvo que escribir en su antebrazo los pensamientos que le dictó en su celda. Su mamá, Antonieta López, tuvo que recurrir a sus piernas para anotar las reflexiones de su hijo. Es un libro hecho por toda una familia, con las manos, con la piel, y que rompe las barreras de la cárcel y las fronteras entre países. También, un documento que pone en contacto con el testimonio de un ser humano que no abandona la esperanza, y defiende la democracia, la paz y la solidaridad. Justamente, los valores que hoy no existen en Venezuela porque el régimen de Nicolás Maduro los destrozó.

Semana.com: El gobierno declaró inconstitucional la Ley de Amnistía y hay indicios de que va a recurrir a tácticas dilatorias para frenar el referendo revocatorio. ¿Qué alternativas políticas le quedan a la oposición venezolana? ¿No está el país en un callejón sin salida?

L. T.: No. Un país desesperado, que atraviesa la peor crisis de su historia, tiene una salida. Pero ojo, esta es constitucional, pacífica y democrática, tal y como lo planteó Leopoldo en 2014. En ese sentido, en la actualidad su palabra está más viva que nunca, pues el pueblo venezolano está pidiendo en las calles lo mismo que él exigió hace dos años, y que sigue exigiendo desde la cárcel de Ramo Verde. Hoy, esa salida política sigue en manos de Nicolás Maduro, que tiene las armas y es quien ordena dispara contra los manifestantes y la oposición. De su gobierno depende que la situación no empeore, pues la oposición está abierta al diálogo, a la comisión de la verdad, a aclarar los hechos de 2014. A pesar de que nos persiguen, nos golpean y nos amenazan de muerte, nuestro corazón no está lleno de odio. Rechazamos la violencia. No queremos más venezolanos muertos.

Semana.com: Al gobierno de Nicolás Maduro no le gustan los opositores y lo cierto es que usted se ha convertido en una de las figuras más visibles de la sociedad civil. ¿Teme que el gobierno de Nicolás Maduro la meta a la cárcel?

L. T.: Claro que sí. También de que me maten. Pero sobre todo porque yo soy mamá. Tengo que estar con mis hijos, Manuela de seis años y Leopoldo Santiago de tres. Pero a mí me arrebataron lo más sagrado. Me separaron de mi esposo injustamente. Desde el momento en que vi que, sin pruebas ni testigos, este régimen se lo llevaron y lo mantienen preso, decidí luchar por mi país y por mi familia. Y como el resto de los venezolanos, tengo miedo a que nos disparen, a que nos detengan sin razón, a que nos falte la comida. Pero nuestro compromiso y nuestra esperanza son mayores. Como dice el propio Leopoldo en ‘Preso pero libre’: “Nuestro peor enemigo es la desesperanza, es el pesimismo. La lucha se ubica en el terreno del ánimo de nuestro espíritu, de nuestras convicciones”

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