Martes, 6 de diciembre de 2016

| 2016/10/26 07:51

Se agrava el pulso político en Venezuela

La Asamblea Nacional aprobó someter a juicio político a Nicolás Maduro y los líderes de oposición convocaron protestas masivas para expulsarlo.

Los oponentes de Maduro preparan una marcha masiva este miércoles. Foto: Archivo particular.
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AP

El pulso político en Venezuela se agravó después de que la Asamblea votara a favor de abrir un juicio político al presidente, Nicolás Maduro, por la supuesta ruptura del orden constitucional, y los líderes de oposición convocaron protestas masivas para el miércoles para expulsar al impopular líder socialista.

Es improbable que la votación del martes en la cámara, dominada por la oposición, tenga ningún efecto legal porque Maduro sigue controlando otras ramas del gobierno, como el Ejército y el Tribunal Supremo, que ya ha declarado ilegítima la Asamblea Nacional. Pero avivó las tensiones tras la suspensión la semana pasada de una iniciativa de la oposición de convocar un referendo revocatorio contra Maduro.

Los legisladores de oposición alegaron que en la práctica, el mandatario ha abandonado la presidencia al dejar de lado sus tareas, y varios legisladores aseguraron que el mandatario tiene doble ciudadanía colombo-venezolana y por tanto la Constitución le impide ocupar la presidencia.

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Se trata de una vieja acusación de la que no se han conocido pruebas, y aunque está ampliamente considerada como un argumento con pocas posibilidades de éxito, un analista lo interpretó como una reacción a las maniobras del gobierno de acudir a la Constitución para cancelar la consulta revocatoria, que ofrecía la mejor vía para resolver de forma pacífica la crisis política y económica del país.

"Si Maduro tiene la doble nacionalidad no tiene el derecho constitucional de gobernar a Venezuela", dijo el diputado opositor Juan Miguel Matheus en la sesión de la Asamblea Nacional.

A diferencia de otros países latinoamericanos como Brasil, donde Dilma Rousseff fue destituida de la presidencia en agosto, la Asamblea Nacional venezolana no puede impugnar al presidente. Esa decisión recae directamente en el Supremo, que nunca ha votado contra Maduro.

En declaraciones en un mitin el martes, Maduro acusó a los legisladores opositores de comportarse como miembros de un "circo" y de intentar un "golpe parlamentario".

"La Asamblea Nacional se ha transformado en un rincón de la maldad, de la amargura. Es una asamblea inútil para los intereses de nuestro país y de nuestro pueblo", afirmó Maduro a su regreso de una gira de seis días por Oriente Medio y Europa. Ante miles de personas reunidos junto al palacio presidencial, en su mayoría funcionarios, aseguró que la Asamblea "tiene un sólo objetivo: hacerle daño a Venezuela".

Los oponentes de Maduro preparan una marcha masiva el miércoles que se ha descrito como la "Toma de Venezuela".

En el oeste del país, grupos de estudiantes chocaron el martes por segundo día con fuerzas de seguridad. En la localidad andina de Mérida, la policía empleó gas lacrimógeno para dispersar a un pequeño grupo de manifestantes que había bloqueado una importante carretera, hiriendo a ocho personas, según reportes en medios sociales.

Pese al aumento de la tensión, el gobierno y la oposición han acordado hacer un intento de diálogo para desactivar la crisis.

Está previsto que las conversaciones, auspiciadas por el Vaticano y otros gobiernos sudamericanos, comiencen el 30 de octubre en la isla caribeña de Margarita. Maduro, que el lunes tuvo una audiencia privada con el papa Francisco en el Vaticano, dijo que viajará personalmente a la isla para iniciar las conversaciones.

Pero la oposición, que ya recorrió esta senda en crisis anteriores, alberga pocas esperanzas de avances. Aunque una gran mayoría de los venezolanos culpa a Maduro de las filas para comprar comida y la inflación disparada, el partido gobernante tiene un férreo control de instituciones como el Ejército y no ha dado indicios de interés en ceder ante la oposición.

El general Vladimir Padrino, ministro de Defensa y al que muchos veían como un posible freno para Maduro, habló el viernes al país vestido con uniforme de camuflaje y rodeado de la cúpula militar para instar al diálogo y reclamar a la oposición que respete la constitución.

Eso provocó una airada respuesta del presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos, que en una sesión especial de la cámara acusó al general, formado en Estados Unidos, de abandonar su deber constitucional de defender la democracia venezolana.

"¿Qué va a hablar de respeto a la Constitución si se ha convertido en el principal alcahuete de la violación reiterada de la Constitución por parte de este régimen?", dijo Ramos, desafiando a las fuerzas de seguridad a detenerlo cuando intente viajar la semana que viene a Washington para denunciar las últimas maniobras de Maduro para mantenerse en el poder.

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