Lunes, 16 de enero de 2017

| 2006/02/02 00:00

Verbena social

Más de 70.000 personas asistieron al Foro Social Mundial de Caracas, una cita que muchos cuestionaron por ser una plataforma de propaganda chavista.

El Foro Social se realiza desde el año 2000 como una alternativa ideológica al Foro Económico Mundial de Davos. Foto: AP

La frase que más se repitió durante la semana del VI Foro Social Mundial, luego de las consignas contra la guerra y el imperialismo, fue "quiero ver lo que pasa aquí en Venezuela". La ilusión de conocer a Hugo Chávez y su revolución fue una de las principales motivaciones de quienes participaron en el foro. Sólo por eso, dijeron muchos, valía la pena el viaje. Caracas se transformó durante los seis días que duró la cita. Se mimetizó de rojo -el color oficial del chavismo-, se vistió de pancartas antibélicas y se convirtió en una ciudad traductora de idiomas y de dialectos extranjeros. Hasta los vendedores ambulantes resultaron buenos intérpretes. "¡La Constitución bolivariana, llévese The bolivarian Constitution, la bolivarianée!", exclamaban varios en las salidas del metro.

Por momentos, los 70.000 participantes que llegaron de 170 países a la capital venezolana dejaban de curiosear los souvenirs revolucionarios y se concentraban en las charlas sobre cómo luchar contra el capitalismo, la militarización, el terrorismo, la exclusión social, las desigualdades.

Reflexionaron, como vienen haciéndolo en Porto Alegre y otros encuentros similares desde hace cinco años, sobre cómo mejorar la situación de quienes habitan el planeta. "¡Otro mundo es posible!", volvieron a gritar en portugués, español, francés, alemán, inglés, quechua y en otras lenguas étnicas. Y para que los sordos entendieran el mensaje, se aseguraron de forrar toda la ciudad con pancartas que destacaran esa frase en un fondo naranja fluorescente.

El VI FSM Policéntrico, que se celebró junto al II Foro Social de Las Américas y en paralelo a dos FSM en África (Bamako) y Asia (Karachi), cierra con éste su capítulo en el continente y comienza su gira en otras regiones.

Los organizadores del evento esperaban la asistencia de 120.000 personas. Llegó poco más de la mitad, pero eso fue suficiente para representar a más de 2.000 organizaciones y programar cerca de 1.800 actividades mañana, tarde y noche. Junto a la brasileña, la delegación más numerosa fue la colombiana. Hasta una chiva-discoteca que viajó desde Ibagué se estacionó en el campamento principal junto a los 21 ciclistas con los que cruzó los Andes desde mediados de enero.

La mayoría de los visitantes lucía una indumentaria estilo Woodstock del siglo XXI. Quienes no vestían camisas estilo hindú, franelas con el logo del FSM, pantalones holgados, faldas largas y sandalias, se identificaban por su vestuario étnico con ponchos y sombreros.

Entre los anónimos se mezclaron activistas como Cindy Sheenan (madre del soldado estadounidense muerto en Irak en 2003), Fernando Suárez (padre del soldado mexicano que murió también en la guerra de Irak), Danielle Mitterrand y personalidades como el presidente del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón; el presidente del Comité para la anulación de la deuda externa del Tercer Mundo, Eric Toussaint y el jefe de la secretaría de la Presidencia de Brasil, Luiz Dulci.

Una de las críticas más severas al foro caraqueño fue que el encuentro tuviera un tinte chavista. La imagen del Presidente venezolano y sus consignas bolivarianas estaban presentes en casi todos los espacios de debate. Por eso, algunos participantes -y muchos observadores- cuestionaron la visible vinculación del gobierno de Chávez, pues uno de los principios del Foro Social Mundial es su carácter "no confesional, no gubernamental y no partidario".

Una lluvia intermitente acompañó toda la semana la gran verbena social 2006 en Caracas. Un clima nada agradable para los casi 20.000 participantes que acamparon en los dos parques habilitados. En las plazas, las aceras y los pasillos adyacentes a las salas de conferencias se improvisaron mercados para saciar la curiosidad del festín revolucionario. Gorras rojas con eslóganes de las misiones bolivarianas; franelas del Che Guevara, Fidel Castro, Simón Bolívar o de Chávez; banderas tricolor, calcomanías, barajitas, bolígrafos. "Todo lo bolivariano. Barato, a precios de la revolución", prometían los vendedores.

Pero, más allá del mercadeo de íconos, la presencia chavista era visible en otros ámbitos del foro. En el campamento se instaló una carpa gigante con un Mercal, abasto de productos económicos que forma parte de los programas gubernamentales. Representantes de otras misiones también apoyaron en algunas actividades de logística, como las de los tours revolucionarios que organizó el Ministerio de Información para periodistas extranjeros. Paseos por los núcleos endógenos (donde funcionan las misiones de capacitación laboral, medicina y alimentación), o por los consultorios de médicos cubanos situados en las favelas caraqueñas con vista a las urbanizaciones pudientes.

A Carmen Medina y Pierre Vetsch, una venezolana activista de Attac que lleva 26 años viviendo en Suiza y su esposo suizo, no les incomoda mucho este mercadeo que rodea el evento. "No vemos el foro con tinte político. Todos los que vinimos aquí estamos de acuerdo con la revolución bolivariana porque es la única alternativa para salir del neoliberalismo. La imagen de Venezuela en Suiza es muy difusa y alejada de la realidad", comentaron a SEMANA. Una de las delegadas de Colombia, Angélica Chaparro, siente que aunque es innegable la masiva presencia del chavismo en el foro, "también están presentes otros contenidos, otras fuerzas".

Para Jacobo Torres, del comité organizador del FSM, se cumplieron las expectativas con los 70.000 invitados -entre venezolanos y extranjeros- que asistieron al evento. "Jamás hemos ocultado el compromiso de la revolución bolivariana y de Chávez con este evento. Pero somos los primeros en proteger la dinámica del foro porque defendemos los movimientos sociales independientes, y por eso no ha habido injerencia del gobierno en la programación", aseguró a SEMANA. Agregó que se negaron a convertir el FSM "en un acto de solidaridad con Chávez". "No nos hace falta. De hecho, el Presidente sólo participará en dos actividades para evitar su protagonismo".

La opinión de una delegada de Estados Unidos y profesora de la Universidad de Arizona que escuchó al escocés Beth Brown, quizá resuma uno de los sentimientos predominantes entre quienes participaron en ambos foros: "Puede ser contradictorio que el FSM tenga apoyo de la revolución bolivariana, pero ¿cómo evitar el mercadeo chavista si el gobierno fue quien financió el evento? Lo importante es escuchar muchos puntos de vista. Sacar a la superficie el debate de temas trascendentales. Todos estamos preocupados por cómo se concentra el poder en el mundo, y es necesario encontrar vías donde coincidamos". n

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