Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1983/04/11 00:00

VIAJE HISTORICO DE BERLINGER

Los comunistas italianos buscan aliarse a los socialistas contra la Democracia Cristiana.

VIAJE HISTORICO DE BERLINGER

La mayor organización comunista de Occidente, el partido que dirige Enrico Berlinguer, votó en su XVI congreso, la semana pasada, una orientación que podría facilitarle la conquista del poder en Italia en unos años.
En un discurso, dirigido a servir de base al debate congresional, Berlinguer ratificó ante los 1.109 delegados la línea que ese liderato ha venido desarrollando en los dos últimos años, la llamada por ellos "Alternativa democrática". Según ésta, queda definitivamente clausurada la estrategia del "Compromiso histórico", o sea, una alianza con el partido que viene gobernando Italia desde hace casi 40 años, la Democracia Cristiana (DC), y se abre, a cambio, una política de acercamiento al Partido Socialista Italiano, (PSI), para la concreción de una alternativa de gobierno distinta a la actual.
EL PCI tiene un millón 620 mil miembros inscritos, controla el 32% del parlamento y una parte importante del poder municipal.
Según el dirigente comunista, la vía del "Compromiso histórico" no le permitió al PCI la segunda fuerza política del país, acceder al gobierno, pero la nueva, a pesar de que el PSI no es numéricamente tan importante como la DC,--sólo tiene el 14% de los votos del país--podría cambiar las cosas. "No hemos propuesto al PSI hacer un gobierno a formar mañana", dijo Berlinguer, ante 5.000 militantes reunidos en el Palacio de los Deportes de Milán. "Pero pensamos que la prospección de la alternativa no debe ser realizada solamente por el PCI, sino también por el PSI. Este solo anuncio tendrá un gran valor porque suscitará nuevas energías para lograr la victoria", agregó.
Sin embargo, es el mismo PSI quien garantiza a la DC la formación de coaliciones gubernamentales de centro-izquierda. Por ello, Berlinguer en su discurso criticó a Craxi, la máxima figura del PSI, al no haber promovido anteriormente con el PCI una alterna tiva y refiriéndose a los objetivos de un eventual gobierno entre el PCI y el PSI, dijo: "No pedimos más que medirnos con un serio y coherente reformismo de corte europeo", que conduzca al socialismo.
La respuesta de Craxi, quien con otros representantes de los partidos italianos asistió como invitado al congreso, fue sorprendente. Sin contestar a las críticas de Berlinguer, señaló que existe la voluntad por parte de los socialistas de mantener "abiertas las vfas para un futuro distinto en la izquierda italiana". Recordó la alianza PCI-PSI en la conducción del gobierno de importantes ciudades, y mostró preocupación sobre el futuro de Italia advirtiendo que "estamos encaminados hacia una encrucijada que se perfila bastante próxima".
De inmediato la DC reaccionó advirtiendo al PSI que una eventual señal de acercamiento suyo al principal partido de la oposición, llevaría al país a una inmediata crisis en el gobierno que preside Amintore Fanfani.
Otros dos temas acogidos por el congreso fueron la ratificación del rompimiento con la línea del PC soviético y la adopción de un mayor margen de democracia dentro del PCI.
Subrayando que su partido luchaba con énfasis "contra la política y los actos del imperialismo", Berlinguer señaló que no podían callar "que la Unión Soviética también ha tenido y puede tener comportamientos propios de una potencia". Se refería a Afganistán y a Polonia. Sin embargo, apoyó las propuestas de desarme del líder soviético Yuri Andropov, y caracterizó al presidente norteamericano Ronald Reagan como "el enemigo número uno" de los pueblos y denunció sus políticas como "muy peligrosas" para la autonomía de los Estados, incluidos los Europa occidental.
Sobre lo que los comunistas italianos llaman la "democracia y la transparencia en la gestión del partido" el congreso votó que el "centralismo democrático" no es más un principio, sino tan solo un "método". Esto implica para ellos que a partir de ahora cada divergencia en los organismos regionales y federales llegará al Comité Central y podrá salir hacia el exterior del partido. Tal propuesta tiene nombre y apellido: Pietro Ingrao, vocero del ala izquierda, quien soportó años de aislamiento dentro de la dirección por insistir en esta tesis y criticar la linea del "Compromiso histórico".
Estos cambios afectaron desde luego al sector prosoviético, que lidera Armando Cassuta, quien sólo fue respaldado por algo menos del 5% de los votos del partido.
Ingrao identificó por su parte a la DC como el "verdadero enemigo" del PCI y de la totalidad de la izquierda italiana. Sus palabras llamando a "arrancar" votos a la DC, para el triunfo de "todos los partidos de la izquierda italiana" fueron clamorosamente aplaudidos por los delegados, mientras esos mismos argumentos le valieron duras críticas cuando triunfara en ese partido la estrategia del "Compromiso histórico".
Finalmente, Berlinguer fue reelegido como Secretario General, por cuarta vez, y se votó un nuevo Comité Central de 179 miembros, contra 169 elegidos en 1979. La delegación del PCUS envió esta vez la de menor nivel en 62 años; pero el PC chino envió una delegación, la primera en los últimos 21 años. -

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.