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| 5/21/1984 12:00:00 AM

VINO, VIO Y...SALIO

La toma de San Juan del Norte por Pastora fue un acto más propagandístico que militar

Más aventurero que buen combatiente, Edén Pastora se anotó la semana pasada uno de sus mayores --aunque más cortos-triunfos propagandísticos al capturar, según él, durante tres dias, el pequeño caserio nicaraguense --que algún dia hizo de puerto sobre el Mar Caribe--de San Juan del Norte. Según él, pues el gobierno de Managua negó de plano que el ex comandante Cero hubiera logrado tomar militarmente el punto, alegando que, a lo sumo, lo que existió fue la incursión de una fuerza de tarea de 500 hombres, al mando de él, la cual fue repelida tras algunos combates.
Lo interesante de todo esto es que las dos versiones contradictorias en extremo, no fueron acompañadas de mayores pruebas; cosa que ni siquiera hizo Pastora, quien era el más interesado en afirmar que por primera vez --desde que comenzaron las hostilidades contra el poder sandinista- una localidad nicaraguense había sido tomada por rebeldes. Pastora, en últimas, terminó replegándose el 17 de abril ante una contraofensiva de Managua exclusivamente naval y aérea, según los reportes de las agencias extranjeras de prensa.
De todas formas, la versión de Pastora, exacta o inflada, se transformó en amplios titulares en la prensa internacional. De acuerdo con él, las fuerzas de Arde (Alianza Revolucionaria Democrática) capturaron el viernes 13 de abril, tras cuatro días de combates, a San Juan del Norte, un caserío a unos ocho kilómetros de la frontera con Costa Rica. Horas más tarde, Pastora hacía llegar a las agencias noticiosas su anuncio de que establecería un gobierno provisional "en un plazo de 90 días" y que Alfonso Robelo, ex miembro de la junta de gobierno nicaraguense, sería el Presidente.
Pero los datos contradictorios emanados de Pastora mismo, pronto forjaron la certidumbre entre los observadores de que se estaba ante una operación más propagandística que militar. Si bien Cero, al comienzo, declaró que de "los 10 mil campesinos que me apoyan en el sur" sólo participaron 500 de ellos en la toma del puerto, los voceros de Arde en Costa Rica, un día después dijeron que los asaltantes habían sido 1.500 y que en San Juan del Norte habían dado muerte a "más de 100 soldados nicaraguenses y a un asesor militar cubano", al cual no identificaron.
En otra extraña contradiccion incurrió Pastora al declarar, que con la captura de San Juan él ya estaba controlando 6 kilometros de litoral. Pero un dia después, esa cifra ascendió, sin mayor explicación, y sin mayores acciones, a "60 kilómetros, desde San Juan del Norte hasta Punta Gorda".
De ser cierto semejante avance, nadie podría explicar por qué el mismo día de dar esas cifras, Pastora y sus hombres abandonaban la plaza tomada, ante una ofensiva sandinista que, aparentemente, no involucró fuerzas terrestres.
Aunque la comandancia de Arde indico que las fuerzas invasoras se habían replegado a una de sus bases "en el río San Juan", los sandinistas temen que los rebeldes estén encontrando refugio, una vez más, en territorio costarricense, en violación del estatuto de neutralidad tantas veces declarado por el gobierno de San José.
Una nota de protesta en ese sentido fue enviada a Costa Rica por el viceministro de Relaciones Exteriores Víctor Tinoco en la que se solicita a Costa Rica no deshonrar ese status de neutralidad.
Ante el apresurado repliegue de Pastora, la pregunta, pues, sigue repitiéndose: ¿Hubo realmente la captura de San Juan del Norte por Arde? Si bien el ex comandante Cero y Alfonso Robelo--quien se encontraba en Europa en busca de apoyo para su agrupación al momento de los hechos--así lo declararon insistentemente, algunos hechos --aparte de los ya comentados y de la negativa de Managua--,arrojaron más dudas sobre la toma como tal. Ningún periodista, por ejemplo, logró llegar al lugar de los hechos, en los hipotéticos tres días de toma del puerto. Al momento de cerrar esta nota no se había publicado en la prensa escrita una sola radiofoto de esa acción, cosa perfectamente posible de haber sido cierto tal hecho militar durante cuatro días. Sólo hubo un video de la UPI aparentemente desde el lugar de los hechos. Todos los detalles acerca de esa incursión, aparentemente fueron suministrados a agencias noticiosas costarricenses por comunicaciones radiales de Pastora, como lo reveló un cable de Latin Reuter del 17 de abril.
De todas formas, para los gobernantes de Managua, el desafío que les planteó el ex comandante Cero en estos días fue grande pues aparentemente rompía la trayectoria que celosamente preserva el ejército sandinista: de que sus hombres no han permitido que, hasta la fecha, ninguna población sea tomada por los "contras". Por esto, y por cuanto una fragata de la armada norteamericana, según Daniel Ortega, se ubicó en Puerto Limón (Costa Rica), a 100 kilómetros de San Juan del Norte en los mismos días de los hechos analizados, la contraofensiva naval y aérea fue rápidamente organizada por el sandinismo; cosa que Cero no esperaba tan pronto,pues contaba con la efectividad del minado que previamente fuerzas dirigidas por la CIA--como fue documentado por el Senado norteamericano--, habían efectuado en los puertos nicaraguenses.
Pastora sí trató de explicar algunos hechos, como la ausencia de periodistas en San Juan del Norte. Al efecto, dijo que se había dado orden a los comunicadores de no pasar al puerto pues esa localidad estaba siendo "bombardeada por la fuerza aérea sandinista".
No es la primera vez que los actos de Pastora suscitan dudas. Hace unos meses él anunció que se retiraría de la lucha por carecer de apoyo suficiente, reiniciando, días después, su actividad. Otra declaración de él, que resultó ser falsa, se relaciona con el papel de la CIA en los esfuerzos de Arde. Cero siempre negó que tuviera el respaldo norteamericano, pero en mayo pasado se comprobó, por declaraciones de los líderes civiles de Arde, Alfonso Robelo y Fernando Chamorro, que Pastora había efectuado contactos con el FDN, la fuerza "contra" que opera al norte de Nicaragua con declarado apoyo de la CIA y del régimen de Honduras.
Por otra parte, fuera del acto espectacular del 22 de agosto de 1978, cuando al frente de un comando sandinista, Pastora tomó el Capitolio nicaraguense convirtiendo en rehenes a gran número de personas entregándolas después a cambio de medio millón de dólares y un valioso grupo de presos políticos--entre los cuales se encontraba Tomas Borge--,las acciones del ex comandante Cero en el campo militar no han contado con buena estrella. Es un hecho que Pastora no ganó ninguna batalla en el "Srente sur" durante las últimas semanas de la dictadura de Somoza, cuando, en julio de 1979, él no pudo romper las líneas de contensión de la Guardia somocista, mientras sus compañeros lograban sí tomar una tras otra las mayores poblaciones de Nicaragua.
Paradójicamente, quien en ese entonces frustró a Pastora, fue el "Comandante Suicida", un oficial del ejército somocista de sangrienta trayectoria que hoy es uno de los comandantes del FDN.
Desde el punto de vista militar es obvio que la acción en San Juan del Norte es de poca valía para los rebeldes, condenados a sostener una guerra de guerrillas en la que la táctica es golpear en un punto y replegarse poco después. Sin embargo, a nivel político, la acción tendría mayor trascendencia pues muestra a Pastora como una fuerza audaz y dispuesta. La paradoja es que Arde y en general todas las fuerzas "contras", en el momento más alto de su actividad, corren el riesgo de verse sin recursos en los próximos días, ante las importantes derrotas en el Congreso norteamericano de la administración Reagan. Esto incluso estaría llevando a que, según informó el diario The Washington Post, la sección Operaciones de la CIA comenzara la planificación del retiro norteamericano del programa iniciado hace tres años y que incluye la financiación de estos grupos armados. Así, pues, lejos de ser el inicio de una etapa de mayor avance para las fuerzas que intentan derrocar el gobierno sandinista, lo de Pastora puede ser un acto desesperado ante la evolución, para ellos tan desfavorable, en el Senado y la Cámara de Estados Unidos. -
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