Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1988/03/07 00:00

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La liberación de los acusados del atentado a Parejo deja todo como al principio

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Si en Colombia los delicuentes son difíciles de encontrar y condenar, en Italia las cosas no son muy diferentes. El pasado 26 de enero, en las horas de la noche, el juez de Instrucción, Aurelio Galasso, ordenó la libertad de los argentinos, recientemente naturalizados en Italia, Carlos Chichiarelli y Susana Lazzati, y del ciudadano italiano Moreno Stortini, acusados de haber atentado el 13 de enero de 1986 en Budapest, contra el ex ministro de Justicia y en ese entonces embajador de Colombia en Hungría, Enrique Parejo González.

La excarcelación fue concedida con base en la investigación que adelantó el Juez tanto en Italia como en Hungria y en las apelaciones presentadas por los abogados defensores de los 3 acusados. Chichiarelli calificó como una "historia fantástica" de las autoridades, su vinculación con el atentado. De 32 años y ex guerrillero del Ejército Revolucionario del Pueblo "ERP", el brazo armado del grupo argentino los Montoneros, fue interrogado por la prensa colombiana en Roma y dijo: "En los 4 meses que estuve preso en la cárcel "De Regina Coeli" y luego en "Rebibbia" me obsesionaba la idea de que la justicia italiana me había humillado y castigado, cosa que no lograron hacer los militares argentinos y por algo que no tenía sentido para mí".

Para la prensa italiana, sin embargo, su detención sí tenía sentido ya que los indicios en contra de Chichiarelli eran muchos. Por ejemplo, se le recordó que era muy sospechoso el hecho de que viajara 3 veces en un mes a Budapest, que frecuentara el edificio de la Embajada de Colombia en Budapest y que el automóvil que alquilaba cuando viajaba a la capital de Hungría fuera de la misma marca y color, que el que usaron las personas que atentaron contra el ex ministro. En respuesta, Chichiarelli dice: "Hubo una serie de coincidencias y de reconstrucciones de la policía húngara que a primera vista pueden resultar convEncentes. Es verdad que arrendé varios automóviles, pero mis viajes no tenían nada de misterioso; los hacía abiertamente en mis vacaciones porque es un país muy barato y porque las mujeres son bellísimas. Al edificio de la Embajada iba con frecuencia porque allí tengo una amiga.
Los testigos no pudieron recordar el color del automóvil en que yo me movilizaba y esto no lo digo yo sino que aparece en la orden de excarcelación proferida por el Juez".

Los indicios contra Chichiarelli eran los más graves teniendo en cuenta su pasado guerrillero, que lo presentan como una persona con dominio de las armas, a lo que se suma el hablar perfectamente español. Pero si él salio libre por falta de pruebas, la inocencia para los otros 2 acusados fue relativamente más fácil. Moreno Stortini, compañero de trabajo de Chichiarelli, logró comprobar que el día del atentado habia sido visitado por un médico que reportó este encuentro al Ministerio. Susana Lazzati, compañera de Chichiarelli, con quien tiene 2 hijos, logró probar que no estaba en Budapest el dia del atentado y que tampoco habia permanecido días antes, por lo que fue la primera en obtener la libertad, a finales de noviembre .

De todo este proceso lo más importante era el testimonio del propio Enrique Parejo. Sin embargo, en el "cara a cara" del embajador con los acusados, mediante espejos falsos en que él los veia pero ellos no, tampoco se logró nada. Según dijo Chichiarelli: "No me reconoció a mí y dijo que le parecía haber visto a Stortini en alguna parte".

Pese a que el proceso no ha finalizado, en los circulos judiciales italianos se tiene establecido que cuando se da la excarcelación a los detenidos, es porque no hay pruebas contundentes en su contra y se citan ejemplos en que la instrucción de un proceso ha durado hasta 7 años antes de definir la excarcelación.

La única verdad hasta ahora es que, pese a haberse cometido en un pais socialista con régimen semipoliciaco y haber sido investigado por servicios de inteligencia internacional, el atentado a Parejo está quedando en la impunidad tanto, o incluso más, que el asesinato en Bogotá del ministro Rodrigo Lara. --

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