Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2007/01/27 00:00

Vuelve ‘Carepiña’

¿Qué le espera a Manuel Antonio Noriega ahora cuando Estados Unidos está cerca de dejarlo libre? Al regresar del pasado, su liberación produce preguntas inquietantes.

El operativo para la captura de Noriega dejó muerte y destrucción en Panamá

El general Manuel Antonio Noriega, que cumplirá en febrero 69 años, parecía sepultado por el olvido. Pero la semana pasada su abogado confirmó lo que ya se venía rumorando en el Caribe: faltan pocos meses para que el otrora 'hombre fuerte' de Panamá, cuya captura justificó una sangrienta invasión por el Ejército de Estados Unidos, salga de la cárcel.

Noriega lleva tras las rejas 17 años de una condena inicial de 40 por narcotráfico y lavado de dólares. Durante los años 80 fue uno de los consentidos del gobierno de Estados Unidos, para quien este militar representaba una ficha de fundamental importancia no sólo como guardián de sus intereses en la Zona del Canal, sino como un aliado estratégico cuando los últimos choques de la Guerra Fría convirtieron a Centroamérica en escenario de conflictos. Después de una larga trayectoria como colaborador de la CIA, se afianzó en las esferas del poder cuando en 1981 murió en un extraño accidente aéreo el general Omar Torrijos, quien había gobernado de facto por 13 años ese país, en una Panamá en la que el Presidente era una figura nominal a la orden de los caprichos del hombre fuerte.

La luna de miel con Estados Unidos terminó en 1988. La DEA hizo públicos cargos relacionados con el narcotráfico, y el senador demócrata John Kerry emitió un comunicado en el que declaraba que la amistad con Noriega era una gravísima equivocación en materia de política internacional. La supuesta ingenuidad estadounidense le había otorgado toda su confianza a un hombre manipulador que a su amparo había fundado una narcodemocracia en estrecha colaboración con los carteles colombianos.

En un hecho sin precedentes, el gobierno de George Bush padre (el mismo que años antes como director de la CIA había contratado a Noriega como informante), montó una invasión para capturar a ese oficial de rostro picado por la viruela, a quien llamaban 'Carepiña'. Se trató de la operación Causa Justa, en la que pereció un número indeterminado de civiles que nada tenían que ver con el prontuario del perseguido. Aunque los norteamericanos lo niegan, en Panamá hay estudios que indican que habrían muerto más de 3.000 personas en el destruido sector popular del Chorrillo.

Hoy, cuando Noriega está cerca de salir de la cárcel, nadie se acuerda de ellos. Frank Rubino, el abogado del ex hombre fuerte, dijo a SEMANA que Noriega planea regresar a Panamá tan pronto como sea puesto en libertad, "para disfrutar de su familia y sus nietos". Allá se pondrá a órdenes de la justicia, aunque no exista oficialmente un pedido de extradición.

Sin embargo, la tranquilidad de un retiro apacible es una meta lejana para el general. El diario La Prensa, de Panamá, hace un recuento de 20 causas penales pendientes y cinco condenas. La más publicitada de estas acusaciones lo relaciona con el asesinato de Hugo Spadafora en 1985. El que fuera uno de sus más reconocidos críticos, y el primero en acusarlo por sus relaciones con la mafia, fue encontrado decapitado y en su cuerpo evidentes signos de tortura.

En todo caso, el regreso de Noriega será una papa caliente para el gobierno del presidente Martín Torrijos. El mandatario es hijo de quien fuera el mentor de Noriega en su ascenso hacia el poder, y una de las hijas de éste trabaja en el gobierno. No es descartable que el ya anciano ex militar llegue con intenciones de defenderse, y para ello sea capaz de enlodar a buena parte del establecimiento político del país. Sobre todo porque nadie como Noriega, con sus antiguos vínculos con la CIA, conoce los secretos de la turbulenta década de los 80 en Centroamérica.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.