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| 9/18/1989 12:00:00 AM

WALESA, EL REY

Solidaridad amenaza con llegar al poder.

"Hemos entrado en un período de lucha franca por el poder", fue la frase que utilizó el primer secretario del Partido Obrero Unificado de Polonia (comunista), Mieczyslaw Rakowski, para calificar --en tono de denuncia--lo que se ve venir a muy corto plazo: la llegada al poder de Solidaridad.

La crisis se agudizó durante los ultimos días a raíz de los cambios de gobierno que se generaron a partir del momento en que el general Jaruzelski salió elegido, el 19 de julio, para la presidencia durante los próximos 6 años. Sin embargo, el grave problema lo vino a enfrentar el nuevo primer ministro, general Czeslaw Kiszczak, nombrado personalmente por Jaruzelski, de acuerdo con la Constitución, pero quien debería ser ratificado por la Cámara de Diputados.

"Para generales, con uno solo bastaba", fue el primer comentario que hizo el líder de la oposición, Lech Walesa, al referirse al nombramiento de Kiszczak. La frase sería el abrebocas de su posición frente al nuevo gobierno. "Solidaridad no participará de un gabinete comunista", fue la segunda. Y la tercera fue la invitación a los otros partidos tradicionalmente aliados del POUP, el Democrático y el Campesino, a formar un gobierno de coalición sin comunistas.
Pero el grupo parlamentario que se formó con Solidaridad y los otros dos partidos, el "Comité Ciudadano de Solidaridad", contestó con la candidatura de Walesa al primer ministerio.

Al sentir pasos de animal grande, las autoridades polacas se apresuraron a negociar y al final de la semana se estaba llegando a una fórmula: gobierno de coalición con el POUP. Pero los comunistas quedarían con el Ministerio del Interior y el de Defensa, que es lo que más le preocupa al Pacto de Varsovia. Walesa, que comenzó diciendo frases como "Hay mejores candidatos", "Soy de las masas", fue cambiando por "Hay que arriesgarse". Pero después de reunirse con los dirigentes de los partidos aliados, terminó diciendo: "Estoy dispuesto a gobernar, si el pueblo lo pide". Sin embargo, ante las posibilidades de que su nombre se convierta en un obstáculo para concertar, el propio Walesa ha comenzado a barajar el nombre del diputado de Solidaridad, Bronislaw Geremek, su hombre de confianza, como posible jefe de gobierno. En todo caso, el que tiene en estos momentos la sartén por el mango es Lech Walesa, quien al parecer quiere prudentemente ser el hombre detrás del trono.-
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