Martes, 23 de septiembre de 2014

| 2013/02/11 00:00

“Ya no tengo fuerzas para ejercer el ministerio petrino”

Así anunció Benedicto XVI su renuncia al solio de San Pedro a partir del próximo 28 de febrero.

A partir del próximo 28 de febrero Benedicto XVI dejará de estar al frente de la Iglesia Católica. Foto: AP
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EFE

Este lunes el Papa Benedicto XVI anunció su renuncia al Pontificado a partir del próximo 28 de febrero.
"Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino", dijo el Papa en un sorpresivo anuncio durante el consistorio para fijar las fechas de canonización de tres causas.

El pontífice, que cumplirá 86 años en abril, afirmó que "en el mundo de hoy (...) es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado".

Benedicto XVI, quien comenzó su pontificado el 19 de abril del 2005, dejará vacante la misión de liderar la Iglesia Católica el 28 de febrero próximo, tras lo que deberá ser convocado el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.

Tras el anuncio, el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, señaló que el Papa es muy consciente del paso que ha dado y que no han influido temas como los escándalos de curas pederastas. Al contrario, dijo el portavoz, cuando arreciaban ya señaló que un pastor "nunca huye ante los lobos y deja el rebaño sólo".
El portavoz señaló que el Papa leyó ante los purpurados el texto en un claro latín, "con precisión y claridad", muy centrado, sin interrupción y sabiendo la importancia del momento.

También aseguró que no está "triste ni deprimido" y descartó que una vez haya un nuevo Papa, Benedicto XVI interfiera en el nuevo papado.

Ninguna enfermedad en curso ha llevado a Benedicto XVI a anunciar su renuncia al Pontificado, aseguró Lombardi, quien recordó, no obstante, que el propio Pontífice, en la carta en la que anunció su decisión, dijo que en los últimos meses han disminuido en él las fuerzas físicas.

Benedicto XVI se trasladará a la residencia de Castel Gandolfo cuando comience la Sede Vacante y una vez que haya nuevo papa se retirará a un monasterio de clausura dentro del Vaticano, anunció Lombardi.

Por su parte, su hermano Georg Ratzinger aseguró desde Ratisbona, en el sur de Alemania, que la renuncia del Pontificado obedece a motivos de salud. "La edad oprime", dijo Georg Ratiznger, de 89 años de edad, en declaraciones recogidas por la agencia alemana de noticias DPA, en las que comentó que el médico del Sumo Pontífice ha aconsejado al Papa que no haga más viajes transatlánticos.

El portavoz del gobierno alemán, Steffen Seibert, aseguró que el Papa Benedicto XVI ha dado un sello propio a sus ocho años de Pontificado, que se deben "agradecer" y agregó que su decisión de abandonar el cargo es algo que sin duda conmueve a los católicos y los cristianos. "Durante sus ocho años de Pontificado, Benedicto XVI le dio a la Iglesia un sello propio. Como cristiano y como católico su decisión me conmueve", dijo Seibert.

Benedicto XVI nació en Marktl am Inn, en Alemania, el 16 de abril de 1927. Es el pontífice número 265 de la Iglesia Católica, obispo de Roma y séptimo Jefe del Estado Vaticano.

A continuación sus palabras:

Queridísimos hermanos,

Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia.

Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando.

Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de San Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado.

Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.

Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos.

Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria.

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