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| 9/23/2014 12:00:00 AM

Ya son más de 200.000 los refugiados kurdos en Turquía

Centenares de coches son testigos de un éxodo precipitado, espoleado por el miedo difundido por el Estado Islámico en Siria.

El viento cubre de polvo a las familias que esperan, con sus integrantes cargados de inmensos fardos, entre vacas y rebaños de otros animales, frente a la alambrada que marca la frontera entre Turquía y Siria.

Detrás de ellos, centenares de coches son testigos de un éxodo precipitado, espoleado por el miedo difundido por el Estado Islámico (EI), que ha llevado a unos 200.000 refugiados hasta el lado turco de la frontera.

Los yihadistas han arrasado ya numerosos pueblos alrededor de Kobani (Ayn al Arab), uno de los mayores feudos kurdos en el norte de Siria y han avanzado hasta pocos kilómetros de la frontera.

Algunos relatan que sus casas han sido incendiadas y que los han obligado a convertirse al Islam, incluso, se han producido matrimonios forzados, secuestros y amenzas públicas. Sin embargo, este no es el único conflicto que amenza la región, otros de los recien lelgados a Jordania han juido de la violencia sectari aen Bagdad y Basora.

Jassim*, de 32 años, padre de tres hijos y profesor en una escuela de primaria, contó al ACNUR cómo logró salvar su vida y la de su familia de la amenaza del ISIS, huyendo a pie de su casa en Tal Usquf, a unos 35 kilómetros de Mosul, aprovechando la oscuridad de la noche.

Cerca a la frontera espera el puesto de registro de Naciones Unidas y una tienda de atención médica de Afad, la agencia de emergencias turca, rodeados por numerosos vehículos militares y soldados pertrechado con fusil y escudo.

Los empleados de Afad distribuyen agua y galletas, y franquean luego el paso a un descampado donde algunos grupos ya esperan muchas horas a que venga a recogerlos algún familiar.

Los funcionarios turcos no adelantan cifras sobre el flujo de refugiados, pero admiten que hoy la entrada ha sido "notablemente menor" que los días anteriores.

La mayor parte de los pueblos en la línea de frente ya se ha quedado vacío -nadie queda vivo, aseguran los refugiados- pero aún se mantiene la esperanza de que resista Kobani, ciudad de unos 60.000 habitantes, situada a pocos kilómetros de la frontera.

Hay ya centenares de personas que han emprendido el regreso a esa ciudad, defendida por milicias kurdas, bien porque no se sienten bien acogidos en Turquía, bien para reforzar el frente armado kurdo.

Ali es un joven médico de un pueblo cerca de Kobani que huyó a Turquía cuando los yihadistas tomaron la región, pero tras dejar a su familia a salvo, volverá ahora para atender a los milicianos que combaten en el frente, según relata a la agencia Efe.

"Los del EI son terroristas, no tienen humanidad, cortan la cabeza a todo el mundo. He visto 60 cadáveres en un lugar, todos con el cuello rebanado, es inimaginable", asegura.

"Antes vivíamos en paz, musulmanes, cristianos, todos. Pero para los del EI, todos somos infieles, tengamos la fe que tengamos. Disparan a las mezquitas, destruyen iglesias", asegura otro anciano.

"¿Por qué querrán conquistar nuestra ciudad? ¡Si somos pobres! ¡No tenemos ni petróleo...!", interviene otro hombre.

Hay quien se muestra esperanzado ante la noticia de que las fuerzas aéreas de EEUU y otros países han bombardeado el cuartel general del EI en Raqa, esta misma madrugada, algo que puede cambiar las tornas también en el frente de Kobani, esperan los refugiados.

Porque las fuerzas son muy desiguales, asegura Hanan, un obrero refugiado en Turquía que también regresará pronto a Kobani, ya que "los kurdos sólo disponen de fusiles rusos y algunos morteros, y con eso tienen que hacer frente a los tanques del 'Daesh'", cuenta.

Los yihadistas tienen tanques, en eso concuerdan todos, y si bien algunos aseguran que "vienen de Turquía", otros matizan que la colaboración de Ankara con los yihadistas se manifiesta en facilitar las redes de logística de los países del Golfo y Arabia Saudí que, afirman, financian al EI.

Así lo cree Faruj, un maestro de colegio que hace dos días huyó de su pueblo "con lo puesto" y acaba de volver a la frontera para recoger algunas pertenencias que un amigo le ha acercado a la verja.

Recuerda que el asedio a Kobani no es nuevo: ya hace dos años hubo allí combates entre las milicias kurdas y el Frente Al Nusra, la filial de Al Qaeda en Siria.

Los yihadistas controlan desde hace tiempo grandes zonas al sur y oeste de la ciudad, mientras que Turquía mantiene una política de frontera cerrada.

Añade que frente a los yihadistas extranjeros, las milicias kurdas se componen sobre todo de jóvenes locales, aunque también hay algunos miembros del Partido de Trabajadores del Kurdistán (PKK), la guerrilla turco-kurda acuartelada en las montañas del norte de Irak.

"Estos sí tienen experiencia en combate, pero el problema es que faltan armas. ¿Por qué será que Europa y Estados Unidos no envían armas a los kurdos?", se pregunta Faruj.

Los refugiados tampoco tienen en alta estima al Gobierno turco, pese al despliegue de centros de acogida temporal, ya que la ayuda real es demasiado escasa para la cantidad de refugiados.

"No nos quieren. Muchos se tienen que quedar a dormir en la calle. Por eso vuelven: para vivir así, es mejor morir en tu tierra", apunta otro anciano kurdo del norte de Siria.
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