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| 5/28/1990 12:00:00 AM

YO, LA SUPREMA

A pesar de las amenazas de sus antiguos aliados, Violeta de Chamorro mantiene en su puesto a Humberto Ortega y se distancia de la UNO.

Si algo faltó en la posesión de Violeta de Chamorro como nueva presidenta de Nicaragua el miercoles pasado, fue la solemnidad que normalmente rodea a ese tipo de eventos. El estadio nacional Rigoberto López Perez, sin estar lleno por completo, se encontraba dividido en dos bandos claramente diferenciados, como si se tratara de las hinchadas de dos equipos listos a disputar el partido de su vida. A un lado, los sandinistas, vestidos con el omnipresente rojo y negro, y al otro, los simpatizantes de la Unión Nacional Opositora, de blanco y cobijados por una enorme bandera tradicional nicaraguense, dominada por el azul.

Pero a pesar de la apariencia festiva, el estadio estaba dominado por la tensión. Al fin y al cabo la transmisión de mando representaba el final de diez años de regimen sandinista y el regreso al poder de algunas facciones claramente identificables con el viejo orden de la dictadura de la familia Somoza. Semejante escenario, en el que la presidenta debió enfrentar no sólo los insultos de los sandinistas, sino el lanzamiento de agua, basura y frutas podridas contra su vehiculo descubierto, resultaba una adecuada representacion de las dificultades que la señora de Chamorro debera atravesar durante su periodo de seis años.

Pero si existen razones de fondo para pensar que la tension se mantendra viva durante mucho tiempo en Nicaragua, un asunto en particular exacerbo aun mas los animos: el anuncio hecho por la presidenta el dia anterior, y confirmado en la posesion, de que mantendria en su puesto al comandante del ejercito sandinista, el general Humberto Ortega, hermano del presidente saliente.

Esa decisión, tomada en el contexto de los acuerdos celebrados para la pacificacion del pais, se constituyo en la mayor amenaza para la estabilidad del nuevo gobierno. "He ordenado al general Ortega continuar en su cargo y al mismo tiempo que elabore un programa de reduccion del ejercito", dijo la presidenta, a tiempo que anunciaba que estoy asumiendo tambien el Ministerio de Defensa para dirigir personalmente los procesos de desmovilizacion de los insurgentes y la desmilitarizacion de Nicaragua, para poner fin a la guerra".

Mas alla de esas consideraciones, hay quienes opinan que la señora de Chamorro y sus-asesores pretenden aprovechar la permanencia del general para asegurar el control de las fuerzas armadas y, de paso, evitar la hostilidad de los sandinistas. Por otro lado, esa medida podria resultar de gran utilidad a la hora de desmantelar el poderoso aparato represivo instalado en el Ministerio del Interior por el ministro del gobierno saliente, Tomas Borge.

La decision de la señora de Chamorro desato una violenta tormenta politica en los circulos de la Unión Nacional de Oposicion, y dejo en claro que esa exotica amalgama de 14 partidos de todas las ideologias esta sostenida en el aire. La señora de Chamorro y su grupo, dirigido por su yerno Antonio Lacayo y por el cuñado de este, el antiguo sandinista Alfredo Cesar, consiguieron, como efecto inmediato. distanciarse de los restantes miembros de la coalicion, lo que quedo claro con la renuncia, presentada antes de posesionarse, de Gilberto y Jaime Cuadra, nombrado ministros de Construccion y de Agricultura.

Precisamente la identidad de los unicos ministros que se negaron a integrar el gabinete demostro a los observadores que el nuevo gobierno no parece interesado en convertirse en el vocero de los grandes intereses privados. Los dos renunciantes son miembros del Consejo Superior de la empresa Privada (COSEP), organismo empresarial que mantuvo una ferrea oposicion contra los sandinistas desde la caida de Somoza en 1979. El divorcio ya se vislumbraba desde cuando, en plena campaña electoral, Violeta de Chamorro se año con el llamada Consejo para la Reconstruccion de Nicaragua (CORDENIC), que mantiene una posicion intermedia entre la ideologia del COSEP y la de los sandinistas .

Tal vez por esa misma razon el gabinete incluyo figuras de altas calificaciones academicas pero no pertenecientes a ningun partido, como los titulares de las carteras de Economia y Finanzas, Silvio de Franco y Emilio Pereira, y los de Educacion y Trabajo, Sofonias Pereira y Francisco Rosales.

En esas condiciones, en Nicaragua podria llegarse a la curiosa situacion de que la nueva presidenta gobierne sin el concurso de la coalicion que la llevo al poder y, en forma paradojica, con el apoyo en algunos aspectos de los propios sandinistas. La eleccion de las mesas directivas de la Asamblea Nacional parecio indicarlo.
La corporacion eligio presidenta por unanimidad a la conservadora Myriam Arguello, solo despues que los sandinistas, que aspiraban a elegir a su vocero Sergio Ramirez, renunciaran a su candidatura, tras un acuerdo celebrado con la linea conciliadora de la UNO, dirigida por Alfredo Cesar.

Eso puso en evidencia la existencia de dos corrientes claramente diferenciadas en el seno de la UNO. La primera, dirigida por Cesar, que promueve el entendimiento, y la "linea dura", encabezada por la propia Arguello, el vicepresidente Virgilio Godoy y, paradojicamente, por el comunista Eli Altamirano, que no quieren saber nada de acuerdos con los sandinistas.

Si el horizonte politico de la nueva presidenta parece bastante oscuro, el militar adquiere caracteres preocupantes. La presencia de Ortega en la comandancia del ejercito ha sido el pretexto ideal para que los comandantes de la "contra" se nieguen a continuar el proceso de desarme iniciado hace dos semanas. No solo Aristides Sanchez, sino el propio Israel Galeano, (Comandante Franklyn, anunciaron que no desmovilizarian a sus hombres mientras Ortega no abandonara la comandancia. La presencia en territorio de Nicaragua de casi 10 mil "contras" armados hace que esas declaraciones se conviertan en una amenaza tangible de guerra civil.

La ratificacion de Ortega podria afectar tambien el paquete de US$300 millones que el gobierno norteamericano ha anunciado para los proximos meses. Muchos observadores estiman que el Congreso de Estados Unidos podria demorar, e inclusive detener, la entrega del dinero hasta cuando se produzca el retiro del sandinista, y la economia nicaraguense, segun todos los indicios, no esta en condiciones de esperar.

En cualquier caso, no han faltado las voces de aliento en el propio Congreso norteamericano para la nueva posicion independiente de la señora de Chamorro, que ahora parece dispuesta a gobernar a su pais con total fidelidad a sus postulados de acercamiento. Al fin y al cabo, la frase mas aplaudida de la presidenta fue tambien la mas diciente: "La reconciliacion es mas bella que la victoria".
La señora de Chamorro, que ha vivido en el seno de su propia familia la division del país, sabe mucho sobre ese tema.
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