Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2009/06/13 00:00

Ahmadinejad, otros cuatro años en Irán

Ahmadinejad, otros cuatro años en Irán
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BBC

El Ministerio del Interior de Irán informó que el actual presidente, Mahmoud Ahmadinejad, ha sido reelecto en primera vuelta con el 62,6% de los votos, lo que le permitirá permanecer otros cuatro años al frente de la república islámica.

De este modo Ahmadinejad superó con más del doble de los sufragios a su rival inmediato, Mir Hossein Mousavi, quien -según las cifras oficiales- obtuvo un respaldo del 33,8%.
 
Los comicios contaron con una participación "sin precedentes" del 85% del electorado, según las autoridades.

La victoria de Ahmadinejad ha sido bendecida por el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, quien -de acuerdo con los medios de comunicación locales- dijo que la reelección fue "todo un logro" y que los resultados eran "un éxito enorme.

Asimismo, Jamenei aseguró que todas las fuerzas del Estado actuarán contra todos aquellos que se opongan a la victoria del mandatario. "Los enemigos podrían tratar de estropear este momento de gozo con provocaciones malintencionadas", advirtió.

Mousavi también se ha atribuido el triunfo y calificó los resultados oficiales como una "charada peligrosa".

La victoria del presidente iraní también fue cuestionada por los otros candidatos opositores, quienes junto a Mousavi pidieron al poderoso Consejo Supremo de Guardianes de la Revolución, la máxima autoridad política y religiosa del país, que convoque nuevos comicios.

Incidentes

Entre tanto, simpatizantes de la oposición salieron a las calles a pesar de que las fuerzas de seguridad bloquearon varias calles del centro de Teherán y se reportaron algunos incidentes.

La policía antimotines reprimió con bastones a seguidores de Mousavi que coreaban "abajo con el dictador".

El enviado de la BBC a Teherán, John Simpson, dijo que opositores incenciaron cuatro motocicletas policiales cerca del Ministerio del Interior.

Previamente, las fuerzas de seguridad habían rodeado la sede partidaria de Mousavi y habían impedido que sus partidarios realizaran una conferencia de prensa.

El ministro del Interior, Sadeq Mahsouli, advirtió que cualquier manifestación necesitaba permiso oficial y que no se había concedido ninguno.

Denuncias de "irregularidades"
 
Mousavi cuestionó los resultados argumentando que sólo podían ser fruto de un fraude masivo. Durante la jornada electoral, el candidato reformista denunció diversas irregularidades, como la falta de papeletas y que a millones de personas se les denegó el voto.

Además, aseguró que sus observadores electorales no tuvieron el acceso adecuado a los puestos de votación.

Una vez avanzado el conteo de sufragios, la agencia de noticias estatal Irna declaró a Ahmadinejad como el "absoluto ganador", y los partidarios de Ahmadinejad salieron a las calles a festejar.

"Cualquier sombra de duda sobre su victoria será tratada como una broma por el público", agregó el medio de comunicación oficial.

Durante la jornada electoral, las autoridades de Irán retrasaron en más de una ocasión el cierre de los comicios ante la masiva afluencia de votantes.

Al anunciar la ampliación del horario, el jefe de la Comisión Electoral, Kamran Daneshjoo, dijo: "La cantidad de personas que han votado no tiene precedentes".

Estos comicios fueron seguidos con interés dentro y fuera del país, ya que los iraníes debían decidir entre la continuidad en el camino de la tradición, que representa Ahmadinejad, o la apuesta por reformistas moderados, como Mousavi y Mehdi Karroubi.

El cuarto candidato en la contienda era el conservador Mohsen Rezaee.

La mirada de Washington

Estas elecciones también acapararon la atención de los países europeos, además de Israel y Estados Unidos.

Al respecto, el presidente estadounidense, Barack Obama, expresó que fue emocionante ver el sólido debate y el nivel de participación en los comicios.
 
En similar sentido se pronunció la secretaria de Estado, Hillary Clinton, quien destacó como positivo que tantos iraníes quisieran votar y ser escuchados.

Sin embargo, Obama y Clinton se cuidaron de no mencionar el nombre de ningún candidato, para evitar que cualquier declaración pueda ser leída como un respaldo a alguno de ellos, comentó la corresponsal de la BBC en Washington, Kim Ghattas.
 
Ghattas citó a un alto funcionario de Estados Unidos que consideró que la victoria de Ahmadinejad no necesariamente debe ser vista como un revés para la Casa Blanca. La misma fuente dijo que Washington es consciente de lo difícil y complejo que puede resultar mejorar las relaciones con Irán, independientemente de quién gane las elecciones.

En cualquier caso, lo que está claro es que el gobierno de Obama está decidido a poner freno a las ambiciones nucleares de Irán. Pese a que Ahmadinejad insiste en que su programa tiene objetivos pacíficos, Estados Unidos y otras naciones temen la posibilidad de que desarrolle armas atómicas.

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