Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2008/11/29 00:00

Bombay: "todo bajo control"

Bombay: "todo bajo control"
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BBC

Organismos de seguridad de India informaron que el hotel Taj Mahal de Bombay está bajo control, tras más de dos días de haber sido atacado por militantes, como parte de un asalto coordinado a diferentes puntos de la capital financiera del país.

"Todas las operaciones de combate terminaron. Todos los terroristas están muertos", dijo el comisario de la policía, Hassan Gafoor.

Éste era el último bastión tomado por atacantes el miércoles, luego de una serie de incursiones con armas de alto calibre, granadas y explosivos, que dejaron un saldo de al menos 195 personas muertas y más de 300 heridas.

Un alto funcionario indicó que tres militantes fueron muertos el sábado en el hotel Taj Mahal, pero que en todo caso las fuerzas policiales y militares tenían que revisar cada una de las 400 habitaciones en busca de más sobrevivientes.

El director de la Guardia de Seguridad Nacional, general JK Dutt, aseveró que un cuerpo que fue arrojado desde una ventana del hotel era el de uno de los atacantes.

Hablando a los periodistas frente al Taj Mahal, el funcionario apeló a los huéspedes que aún se encontraban escondidos en sus habitaciones a que salieran.

También advirtió que podrían escucharse pequeñas explosiones a medida que las fuerzas de seguridad terminaban de asegurar la edificación. 

Escenas horripilantes

Uno de los oficiales que entró con sus hombres al Taj Mahal dijo que muchos de los intercambios de disparos ocurrieron en casi total oscuridad y entre escenas horripilantes.

"Había cuerpos aquí y allá, sangre por todas partes y nosotros teníamos que disparar con mucha cautela para no herir a los civiles", explicó.

La toma de otro hotel, el Oberoi, concluyó después de que las fuerzas de seguridad dieran de baja a dos militantes que lo ocuparon.

"Está bajo control", declaró el general Dutt.

La policía informó que se hallaron los cuerpos de 24 huéspedes y empleados dentro del edificio, pero que lograron evacuar a más de 90 personas sanas y salvas.

Meseros "acribillados"

Uno de ellos fue el ciudadano británico Mark Abell, que estuvo atrapado durante 48 horas sin alimento y poca agua.

"Antes de ir a mi habitación, cené en el restaurante Kandahar. Ahora me entero que ése fue uno de los lugares donde empezó el ataque", dijo Abell.

"Lamentablemente, los meseros fueron los primeros en caer acribillados", añadió.

Las fuerzas de seguridad también lograron despejar un centro judío, en el que encontraron cinco rehenes muertos, entre ellos un rabino estadounidense y su esposa israelí.

Un corresponsal de la BBC en Bombay dijo que hay una sensación de ira colectiva, que se está extendiendo por toda India.

¿Participación paquistaní?

El gobierno de Pakistán ha rechazado enérgicamente las acusaciones de que estuvo involucrado en los ataques.

Además, está mandando a su jefe de los servicios secretos para ayudar a las autoridades indias en las investigaciones.

El canciller paquistaní, Shah Mehmood Quereshi, se encontraba en India de visita oficial cuando empezaron los ataques.

El alto diplomático, en conversación con la BBC, condenó la violencia, negó la participación paquistaní y ofreció cooperación a los indios.

"Quienes quieran que hayan hecho esto no son amigos suyos ni nuestros. Estos elementos no tienen amigos. No tienen color, ni clase, ni credo, ni religión, nada. Son unos bárbaros. Son inhumanos y debemos eliminarlos colectivamente", aseveró.

Difícil culpar

A pesar de ello, como explica el corresponsal de la BBC en Delhi, David Loyn, el gobierno indio está bajo presión y se tiene que mostrar firme.

Altos funcionarios indios dicen tener evidencia de la participación paquistaní en los atentados.

El jueves, el primer ministro indio, Mahmohan Singh, amenazó con tomar represalias si se descubre que Pakistán está vinculado al asunto.

Después, el canciller de India dijo tener lo que llamó evidencias prima facia del vínculo de los atacantes con "un país vecino".

La última vez que hubo un ataque en India de consecuencias políticas de magnitud, fue un asalto armado contra el Parlamento en 2001.

Eso llevó a Pakistán e India al borde de una guerra.

El canciller paquistaní le aseguró a la BBC que, con un gobierno democrático, los servicios de inteligencia de su país ya han dejado de conducir guerras secretas o de inspirar militantes en el extranjero.

Sin embargo, una vez que se empiecen a aclarar las cosas, una de las relaciones políticas más complejas del mundo podría resultar afectada.

Aunque, como señala Loyn, ante una red de conexiones que lleva a jóvenes a atacar a civiles en el nombre de una religión o causa, cuyos hilos quizás se extiendan hasta las costas británicas, asignar culpas será complejo.

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