Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2009/01/05 00:00

Diario desde Gaza bajo el bombardeo

Hatem Shurrab, un trabajador de ayuda humanitaria establecido en Gaza, escribe cómo intenta continuar con su trabajo pese al bombardeo israelí.

Una gran explosión se vio el 29 de diciembre, luego de que un misil israelí cayera sobre Beit Lahiya en el norte de la Franja de Gaza. Israel concentró la fuerza de su campaña de castigo a Gaza contra los comandantes operativos del Hamas atacando sus casas y barrios. Foto: AP Photo/Miri Tzahi ** ISRAEL OUT **
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BBC

Redacción BBC Mundo

Este es el diario de un empleado de la la organización británica Islamic Relief Worldwide que escribe desde Gaza su experiencia de vivir bajo el fuegode la ofensiva de Israel contra Hamas en la Franja.  

 
4 DE ENERO

El momento que todos temíamos llegó: las tropas israelíes ya están en Gaza.

Por primera vez me vi obligado a esconderme en el sótano de nuestra casa pues no hay refugios o búnkers que nos den cobijo de los bombardeos o de los proyectiles.
Junto a siete miembros de mi familia -el menor, Majd, de siete meses- pasamos la noche escuchando las explosiones.

El bombardeo fue incesante. Algunas de las explosiones se producían cerca de nuestra casa y por eso Majd lloraba.

La estructura de la casa se sacudió violentamente ante una detonación cercana. Fue aterrador.

Esto es peor que los bombardeos aéreos, todo se siente muy cerca.

La noche fue bastante fría. Escuchábamos la radio para ver si podíamos informarnos de qué era lo que estaba pasando. Pero nosotros sabíamos lo que sucedía: ahora los combates serían en las calles de Gaza.

Esto era lo que esperábamos que no pasara. Cada uno seleccionó una esquina en el sótano para sentarse, presentíamos que iba a ser una larga noche.

Me desperté a las 07:10 a.m., exhausto y con dolor de cabeza (...) Afuera había silencio así que me pregunté si sería que todo había concluido; pero inmediatamente escuché un bombardeo aéreo y entonces me di cuenta de que la pesadilla no había terminado.
En Islamic Relief Worldwide teníamos pensado distribuir ayuda humanitaria hoy pero la situación en las calles de Gaza es demasiado peligrosa.

En cambio, comenzamos a preparar la entrega de ayuda a los hospitales. Nuestro gerente de emergencias estuvo en el hospital al-Shifa. Nos dijo que muchos de los heridos estaban siendo trasladados allí.

Actualmente es muy peligroso caminar por las calles de Gaza. Cada día que pasa, los peligros aumentan y también lo hace la crisis humanitaria.

No hay electricidad y las personas están utilizando generadores eléctricos.

Incluso en la oficina de Islamic Relief Worldwide salimos temprano para ahorrar el combustible que utilizarán los generadores en los próximos días.

El lunes tenemos previsto distribuir la ayuda humanitaria a los hospitales. Yo - como el resto de Gaza- espero que hacerlo sea seguro.

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GAZA: 3 DE ENERO

Apenas termine lo que estoy escribiendo, tengo que mudarme al sótano de mi casa junto con siete miembros de mi familia, entre los que hay un bebé de siete meses.

Mientras le dicto a un colega británico mi diario por el teléfono, siento a mi alrededor el sonido de las explosiones.
Trato de que no se escuche el miedo en mi voz pero no creo que lo esté logrando.

Acaba de comenzar la invasión por tierra y nadie sabe que pasará.

Mi colega me pregunta si el resto de nuestro equipo está seguro. Yo hablé con ellos hace una hora y por lo que sé, todos están bien, por ahora.

Mis colegas que viven en el campamento de Jabaliya se han mudado al interior de Gaza para tratar de protegerse. Ese campamento está muy expuesto y es más seguro retirarse de allí.

Antes de que comenzara la invasión por tierra fui a visitar a unos niños que deberían haber estado en la escuela, pero, por supuesto, todas las escuelas están cerradas.
Escuché que la Escuela Internacional Estadounidense fue alcanzada por un misil. Claro que estaba vacía, todas lo están.

Hoy hablé con Nour (12 años). Él estudia en la escuela Dar Al Arqam, que fue destruida en los primeros días del bombardeo.

En vez de prepararse para sus exámenes está en la casa, leyendo cualquier cosa para tratar de ignorar los bombardeos.

"Tengo varios libros de cuentos. Me encanta leer, pero ya los leí todos. No hay electricidad como para poder mirar los dibujos por la televisión y la situación está muy insegura como para salir a comprar más libros. Me aburre y me aterroriza a la vez estar bajo los bombardeos", me dice.

Me da pena hablar con los niños y escuchar sus historias y sus pensamientos.

Deberían estar jugando en la calle, pero en cambio, están adentro, aterrorizados y confundidos.

La semana pasada murieron más de 50 niños.

El domingo teníamos pensando llevar frazadas y alimentos a tres refugios que se abrieron en unas escuelas para las familias que viven en la frontera y tuvieron que ser evacuadas

Ahora que comenzó la invasión por tierra... bueno... no tengo idea si podremos abandonar nuestras casas. Ésta, va a ser una noche muy, muy larga en Gaza.


GAZA: 1 DE ENERO

Casi no dormí anoche debido a los continuos bombardeos, parecen estar alcanzando cada parte de la Franja de Gaza.

A pesar del riesgo, Islamic Relief está aumentando su trabajo humanitario -no tenemos alternativa. Esta mañana distribuimos cuatro camiones de alimentos al hospital Shifa.
Mientras entregábamos nuestra preciada carga, los heridos no paraban de llegar. Me pregunto si los médicos están pudiendo descansar aunque sea algunos minutos - parece que el flujo constante de víctimas no se detiene nunca.

La ayuda consistía en harina, arroz, frijoles, carne enlatada y pescado. La carga era aguardada con desesperación y debería abastecer durante un mes a los hospitales de la Franja.

Seis días después del comienzo de los bombardeos, la gente se está volviendo cada vez más desesperada. He hablado con familias que están hirviendo malezas de sus jardines para alimentar a sus hijos.


La gente hace filas de una hora para comprar un poco de pan. Estar en estas largas filas es peligroso -las bombas pueden caer en cualquier momento y el peor lugar para estar es a la intemperie.
Hace cada vez más frío y éste es otro peligro para los habitantes de Gaza. Islamic Relief ha estado distribuyendo mantas; hoy entregamos 400 a los heridos en el hospital Shifa para que puedan llevar consigo a sus casas.

Niños vulnerables

Debido a la densidad de población en Gaza, las casas están muy próximas a los edificios del gobierno, así que cuando cae una bomba en una sede oficial los hogares alrededor también son dañados.


Muchas familias están viviendo en casas sin ventanas o puertas, que fueron destruidas por la fuerza de las explosiones. La gente teme además que las paredes no sean lo suficientemente fuertes y toda la estructura colapse. Algunos están tratando de reemplazar los vidrios rotos con nylon. Pero el nylon, como casi todo en Gaza, es escaso y no muchos pueden darse el lujo de comprarlo.
La mayoría de las personas no tiene gas para cocinar y la electricidad es muy limitada. Hay largos períodos del día en Gaza sin electricidad.

La gente trata de mantenerse caliente con mantas. Muchos han comenzado a quemar madera para cocinar y al mismo tiempo defenderse del frío. Otros están usando como combustible el papel de los cuadernos del colegio.

Como suele suceder, son los más vulnerables los que más sufren y es la situación de los niños la que más me angustia. Están hambrientos, cansados, asustados y con frío. No es fácil intentar distraerlos del ruido imponente de los aviones F-16 o de las bombas que están cayendo.


Como trabajadores de ayuda, sabemos que estamos corriendo un gran riesgo al dejar nuestros hogares en la mañana y andar por la calle, pero no podemos hacer otra cosa. No podemos simplemente ser observadores y ver cómo sufre la gente.
Así que seguimos adelante. El personal de Islamic Relief hace lo mejor que puede. Son pobladores de Gaza al igual que la gente que ayudan y todos nos sentimos asustados. Pero al mismo tiempo sabemos que si no salimos a la calle y ayudamos en lo que podemos a la gente de Gaza, ¿quién lo hará? Es el inicio de un nuevo año, pero para los habitantes de Gaza parece que 2008 jamás ha quedado atrás.

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GAZA: 31 DE DICIEMBRE

Alrededor del mundo la gente ha estado celebrando el inicio de un nuevo año, pero no aquí en Gaza. Ésta es una época del año en la que las personas suelen tener esperanzas de cambios positivos y hacen planes para el futuro. En este momento los pobladores de Gaza apenas tratan de mantener viva una esperanza: la de llegar al día siguiente con vida.
La escasez de alimentos se está transformando en uno de los principales problemas. La agencia de Naciones Unidas que distribuye ayuda en los territorios palestinos (UNRWA por sus siglas en inglés) suspendió la distribución de alimentos en Gaza debido a la falta de provisiones.

Rezamos por que haya un respiro en estos bombardeos constantes, ya que eso permitiría el ingreso de la ayuda que se necesita con desesperación. La crisis en Gaza parece reunir todos los requisitos para ser considerada un gran desastre desde el punto de vista humanitario: hay hambre, matanzas, inseguridad, pobreza.

Y lo que torna la situación alimentaria aún peor, es que la población de Gaza ya venía sufriendo escasez de alimentos en el último año -las condiciones ahora son aún más extremas.
El 80% de los 1,5 millones de habitantes en Gaza dependen de la ayuda internacional: es una proporción enorme de la población en un territorio tan pequeño. El nivel de pobreza está agravándose en una espiral sin control.

Cuando salimos a la calle a determinar cuáles son las mayores necesidades, vemos que la gente está viviendo en la más terrible desesperación. Los alimentos que distribuyen Islamic Relief, Naciones Unidas y otras agencias están comenzando a acabarse en los hogares. Los jefes y jefas de familia se desesperan al pensar cómo alimentarán a sus niños.

Cada familia tiene una historia de sufrimiento que contar. Hablan de la escasez de alimentos, gas para cocinar, combustible y electricidad. La gente hace fila durante una hora para comprar un poco de pan.
Sólo la cuarta parte de las panaderías están abiertas debido a la falta de gas y electricidad. Hay 47 panaderías en Gaza. Sin embargo, 27 de ellas no han estado trabajando desde algún tiempo y las otras no pueden abrir todos los días. Sólo hay harina en Gaza para las próximas dos semanas, a menos que se permita el ingreso de más provisiones.

Como trabajador de ayuda, he sido testigo de cómo ha empeorado la pobreza en Gaza desde el bloqueo impuesto hace 18 meses. El 2008 ha sido uno de los peores años que recuerdo en términos de la desesperación que he visto en la gente. No saben si habrá suficientes alimentos en los mercados, si habrá electricidad, si habrá combustible.

Durante los últimos 12 meses, Islamic Relief ha distribuido alimentos a 40.000 familias, además de entregar grandes cantidades de suministros médicos, de higiene y utensilios para cocinar a medio millón de personas.
En estos momentos, Islamic Relief continúa abasteciéndose de proveedores aquí en Gaza. En unos pocos días distribuiremos más alimentos de emergencia. 2008 fue un año amargo para los pobladores de Gaza. Todo indica que 2009 no será diferente.


GAZA: 30 DE DICIEMBRE

La intensidad de los bombardeos me está afectando a mí, que soy un adulto, ¿qué estará sucediendo con los niños? Veo cómo mis sobrinos y sobrinas están siendo afectados. Tala, mi sobrina más pequeña, de cinco años, corre a agarrarse de su madre cada vez que escucha los bombardeos -ambas están aterrorizadas.
Muchas veces los padres tratan de decir a los niños más pequeños que las explosiones son en realidad el ruido de truenos, pero los niños de Gaza no son como otros. Ellos conocen bien el sonido de un bombardeo.

El pánico causado por los ataques y bombardeos desde cielo y mar tiene un impacto psicológico inmenso en los niños de Gaza. Islamic Relief Worldwide ha venido desarrollando durante años un proyecto que busca ayudar a los niños aquí a enfrentar el trauma psicológico.

El programa ha logrado efectos positivos, pero estos bombardeos significan lamentablemente que deberemos empezar otra vez desde cero. Tristemente, siento que la necesidad de ayuda psicológica para estos niños será todavía mayor.

El sábado, los escolares de Gaza debieron haber estado en los colegios rindiendo exámenes y las salas de aulas debieron haber estado colmadas. Ésta es la época de pruebas en los colegios, pero en vez de estar en sus pupitres, los niños y adolescentes de Gaza estaban escondidos en sus casas.

La situación de seguridad está cada vez peor. Mis colegas y yo vamos caminando a nuestra oficina, ir en auto es demasiado peligroso. Llamamos a la oficina cuando salimos de casa y luego al menos cuatro veces durante el trayecto, en puntos específicos, para que sepan que estamos a salvo. Una vez que llegamos a la oficina llamamos a nuestras familias para decirles que logramos llegar sanos y salvos.

Así se ha vuelto la vida en Gaza en estos días, incluso una simple caminata al trabajo puede ser una cuestión de vida o muerte. Y por ello la mayoría de los comercios permanecen cerrados. El lugar más seguro -si es que puede hablarse de un lugar seguro- es en casa. Pero como trabajadores de ayuda humanitaria nuestro trabajo es estar afuera, en la comunidad, ayudando a la gente.

Ahora nos estamos comunicando con proveedores fuera de la Franja de Gaza. Estamos tratando de prepararnos para lo que se viene en los próximos días.

No sabemos si los bombardeos cesarán o si serán aún peores, pero debemos estar preparados. Y desafortunadamente, eso significa prepararnos para lo peor.

GAZA: 28 DE DICIEMBRE

Estamos trabajando 24 horas para intentar obtener toda la ayuda médica que sea posible para los hospitales.

A medida que continúa el bombardeo, los hospitales están llegando a su límite. Estamos haciendo todo lo posible por suministrar la ayuda que se necesita con proveedores locales y nuestras reservas.
Tenemos suficiente por el momento, pero así como van las cosas necesitamos empezar a obtener la ayuda humanitaria de fuera de Gaza pues las reservas se van a agotar muy pronto.

Los hospitales estaban ya muy bajos de suministro antes de la crisis. Ahora apenas pueden lidiar con la situación. Ayer entregamos cinco camiones de carga con ayuda al Ministerio de Salud en Gaza y ellos lo distribuyeron a cinco hospitales. Los hospitales parecen estar, por el momento, en el centro del esfuerzo humanitario.

Nos acabamos de reunir con agencias de ayuda humanitaria de la ONU y otras que ayudan a coordinar los esfuerzos para asegurarnos de que no se dupliquen tareas.

No quiero ni pensar qué va a pasar si el bombardeo continúa. No hay suficientes camas en los hospitales y hay muy poco equipo, incluso casi no contamos con máquinas de rayos-X.

Al salir y evaluar el daño, pudimos detectar otras necesidades. Hay carencia de alimentos y de harina, y la gente corre a las panaderías pero no hay suficiente pan.

No creo que el combustible alcance para mucho tiempo. Debido a los bombardeos, la gente se está quedando en sus casas. Está demasiada asustada como para atreverse a salir. Los trabajadores humanitarios no son la excepción. El hecho de que nadie sabe cuándo va a caer la siguiente bomba hace que nuestro trabajo sea muy peligroso.

Las tiendas están cerradas; así que conseguir comida no es fácil. Tratar de vivir con apagones eléctricos es difícil, de forma que trabajar se vuelve mucho más duro.
Pronto estaremos distribuyendo comida pues ésta va a ser una necesidad urgente en los próximos días si el bombardeo no para. Ese es nuestro plan, pero ahora estamos trabajando para asegurar que podamos conseguir lo que se necesite.

Cada día trae desafíos nuevos y debemos hallar maneras para enfrentarlos: la escasez de suministros en los hospitales, la falta de alimentos y, por supuesto, el temor que invade las calles.

Yo sólo espero y rezo para que mañana sea diferente.

GAZA: 27 DE DICIEMBRE

Estaba llegando a casa a las 11:30 del sábado, después de visitar a un amigo, cuando oí el horrendo sonido de tres enormes explosiones. Luego vino una serie de explosiones que estremecieron la ciudad de Gaza. Yo vivo en el centro, cerca de varias estaciones de policía que fueron los primeros blancos.

Al apurarme para llegar a casa, vi que la principal estación de policía había sido destruida. Repentinamente, otro misil la alcanzó de nuevo y, junto con decenas de personas, me alejé corriendo.

En casa, casi todas las ventanas estaban rotas y las puertas arrancadas por las explosiones.

Corrí al hospital de Shifa para ver cuántas víctimas había y me conmocionó la cantidad de autos y ambulancias que llevaban heridos. Había pánico por todas partes.
En menos de media hora, el hospital estaba lleno de víctimas. No había espacio para más, pero los heridos seguían llegando.

En las afueras del hospital vi algo que nunca había presenciado: los cadáveres en el piso. Todos en Gaza tienen un familiar o un amigo muerto o herido luego de estos ataques.

Islamic Relief está trabajando duro para conseguir ayuda médica para los hospitales, los cuales necesitan equipo desechable. Hablamos con el comité en el Hospital de Shifa para saber qué se necesitaba. Ahora estamos llevando jeringas, esponjas, guantes quirúrgicos y otros implementos.

Los hospitales están tan rebasados que ahora están usando las camas normales para los pacientes de cuidado intensivo. Todo es desesperante. Sólo el 50% de las ambulancias están trabajando. Si los ataques continúan por otra semana, los doctores tendrán que recurrir a viejas y tradicionales maneras de tratar a los heridos. En otras palabras: sin anestesia. ¡Debemos conseguir más suministros!

Por dos años, los palestinos en la Franja de Gaza han sido testigos de crisis diarias por la escasez de alimentos, combustible, servicios de salud, además de los altos niveles de pobreza y desempleo. Hemos visto el cierre de caminos y la prohibición a pacientes de viajar para conseguir tratamiento médico.

Todas estas restricciones han estado exprimiendo lentamente la vida de los habitantes de Gaza y no es exageración cuando digo que intentar vivir la vida diaria es una lucha. Sin embargo, Gaza no había presenciado nada como esta carnicería desde 1967.

Yo solía describir lo que estaba ocurriendo en Gaza como una catástrofe; ahora no tengo palabras. Me he enterado de que el hermano de uno de mis colegas murió en los ataques. Lo habían estado buscando todo el día y lo encontraron bajo las ruinas de un edificio destruido.


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