Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2010/04/30 00:00

La Expo de Shanghái abrió sus puertas

Se espera que 70 millones de personas -la mayoría de ellas ciudadanos chinos- visiten los pabellones y las muestras que representan a más de 240 países.

La Expo de Shanghái abrió sus puertas

 
 
Este viernes fue inaugurada la Exposición Universal de Shanghái, la feria más grande del mundo, en la que China gastó más que en los Juegos Olímpicos de Pekín de 2008.

El presidente chino, Hu Jintao, inició formalmente el evento, la mayor exposición de la historia por número de participantes y tamaño.

Se espera que 70 millones de personas -la mayoría de ellas ciudadanos chinos- visiten los pabellones y las muestras que representan a más de 240 países y organizaciones de todo el mundo.

Como explica el corresponsal de la BBC en Shanghái, Chris Hogg, presente en la ceremonia, en la apertura hubo un espectáculo a cargo de 2.300 artistas de todo el mundo que celebraban el eslógan de la Expo: "Una ciudad mejor, una vida mejor".

Luego tuvo lugar lo que los organizadores definieron como "el evento multimedia más grande de la historia", con rayos láser, luces y fuegos artificiales a lo largo del río Huangpu, que atraviesa el predio de la feria.

Muestra de poder
En cualquier caso, como explica Hogg, resulta difícil saber a ciencia cierta para qué sirve hoy en día una exposición universal.

Gigante
El predio de la exposición ocupa el doble de superficie que Mónaco.
Unos 52.000 policías velarán por la seguridad.
Se esperan 70 millones de visitantes, la mayoría chinos.
Habrá 20.000 espectáculos culturales.
China dice que costará US$4.200 millones, pero otros estiman que saldrá US$5.800.
La entrada común sale US$23.
La Expo durará 6 meses.
La primera de la historia, celebrada en Londres en 1851, estaba diseñada para demostrar el poderío industrial, militar y económico del Reino Unido.

Para China, la Exposición Universal de Shanghái no es menos importante.

Según funcionarios chinos, es una oportunidad de promover el "poder blando" del país, para mostrar su creciente influencia en el mundo y para que otras naciones intenten ganarse la simpatía de China.

Los pabellones, algunos de ellos con extraordinarias estructuras, ponen en evidencia hasta qué extremo están dispuestos a llegar algunos países para estrechar sus lazos con los anfitriones.

"Estamos trayendo al mundo entero, naciones diferentes, gente diferente, así que es una buena oportunidad para la población china de tener un contacto cara a cara con la sociedad internacional", dijo el portavoz de la Expo.

Durante meses, Shanghái ha estado en obras.

La ciudad tiene ahora una nueva terminal aeroportuaria, nuevas líneas de metro, carreteras, parques y áreas públicas.

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