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| 1/19/2009 12:00:00 AM

"Es posible que con Obama las cosas mejoren"

Hans Blix, el experto de la ONU en armas nucleares que refutó las pruebas para invadir a Irak habló con Semana.com sobre los desafíos de Barack Obama en este tema, Venezuela y la guerra en Colombia.

“Este es el único aparato moderno que tengo”, dice el hoy presidente de la Comisión Internacional de Armas de Destrucción Masiva, y se saca del bolsillo un móvil pleistocénico que titila y palpita a cada movimiento de los dedos de Blix. “No sé muy bien cómo manejarlo, pero me alegra que tenga números grandes”, añade, e inmediatamente quiere imbuirse en otros temas de tecnología que sí conoce. Las armas biológicas, las armas químicas, las armas nucleares, la guerra, el terrorismo internacional, Irak, Irán, Pakistán, Rusia. ¿Pero por qué no comenzar con algo más bélico? Hablemos de Obama. Blix, entre dientes, emite una risita.

Barack Obama entrará el próximo 20 de enero a la Casa Blanca pregonando el ‘cambio’. ¿Espera que suceda algo respecto al desarme nuclear global?
Obama tendrá una gran influencia. Él acoge la idea de Henry Kissinger del desarme total. Pienso que aun y cuando haya resistencia, Obama será capaz de hacer un cambio de dirección.

¿Concretamente, cuáles son los desafíos?
Uno es el Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares firmado por E.U. durante la administración Clinton, pero rechazado por el Senado. Si éste lo aprueba, China podría ratificarlo. Y si China lo hace, la presión sobre India, Pakistán, Israel e Irán aumentaría. Así el mundo podría llegar a una prohibición exhaustiva de pruebas nucleares. Otro tema es un tratado que prohíba la producción de uranio y plutonio enriquecido con fines armamentísticos. Esto ha estado mucho tiempo sobre la mesa, pero no ha podido ser negociado; salvo China, todas las potencias nucleares están dispuestas a apoyarlo. Y un tema más es la llamada ‘alerta de disparo inmediato’.

En este momento miles de armas nucleares alrededor del mundo están en modo de ‘alerta inmediata’. Esto quiere decir que tras una sola orden cinco minutos bastarían para que un arma nuclear dispare, sin que nada la pueda detener. La idea es eliminar ese estado de ‘alerta’ y obligar a todo el mundo a introducir un lapso de tiempo que permita suspender una orden. No debería ser muy difícil de acordar.

Pero el ambiente político internacional hoy no es precisamente el más favorable para llevar a cabo estos cambios.
Todo será mucho más lento de lo que abogados del desarme mundial como yo desearíamos, pero habrá cambios. Y sin embargo es cierto: el clima en la arena política actual no es el más conveniente.

¿Cuál fue el legado del presidente George W. Bush en esta materia?
Ahora todo es peor. Bush impulsó la inclusión de Ucrania y Georgia a la OTAN, así como la construcción del famoso escudo antimisiles. Esto enfureció a Rusia. No olvidemos que el primer roce tuvo lugar hace dos años en Múnich, cuando a Putin se le saltó la piedra y le lanzó un fuerte ataque verbal a E.U. Ahora, con el conflicto en Georgia, E.U. ya empieza a entender que el trato que le da a Rusia debe cambiar.

¿Se equivocan quienes ven una ola de revanchismo ruso aproximándose a Occidente?
No hay evidencia suficiente de ello. Aunque se puede sospechar, no sería prudente calificarlo así de inmediato. Yo más bien pienso que Rusia desea integrarse con Occidente. Finalmente, Putin y Medvédev son de San Petesburgo, el lado occidental del país. Lo único que les preocupa en este momento es que un día haya armas del calibre de la OTAN en la frontera con Georgia. Es necesario regenerar un ambiente de distensión con Rusia.

Pero —para volver al tema armamentístico— así se calmen las tensiones, E.U. no dejará de ser el mayor productor de armas en el mundo.
Ese será quizás el mayor obstáculo para Obama: lidiar con la complejidad de la propia industria armamentística estadounidense. Ésta parece necesitar los problemas que hay en el mundo. Por supuesto no los genera, pero sí son una fuente de la prosperidad de E.U. Tan sólo al Medio Oriente, a los estados del Golfo Pérsico y a Arabia Saudita, llegan millones y millones de armas provenientes de E.U. Y el gran problema es que justamente una distensión en la política global disminuiría las ventas de una industria que está muy bien representada en Washington a través de un lobby gigantesco. La misma Hillary Clinton fue miembro del Comité de Servicio Armados de E.U. y no pudo resolver el asunto.

A propósito de Hillary, ¿tendrá la próxima Canciller de E. U. la determinación suficiente para negociar con Irán?
Ella y Obama lo harán. No sería la primera vez que hay conversaciones con los ‘enemigos’ de Occidente. Hemos hablado con Stalin, hemos hablado con los norcoreanos en Pekín, ¿por qué no hablar con los iraníes? McCain se encargó de calificar esta iniciativa de ingenua, apelando incluso a doctrinas evangélicas que vetan el acercamiento al llamado eje del mal. Pienso que conversaciones directas están por venir. Y no olvidemos que, a través de los llamados back channels, ya hay contactos. Con su actitud ante Irán, E.U. se ha encargado de arrinconarse a sí mismo; también los europeos. Hemos sido humillantes. No se le puede pedir a un adversario que sea el primero en comportarse correctamente antes de siquiera hablar con él. Hasta ahora, lo único que hemos logrado es hacer las negociaciones con Irán más complicadas.

¿Y está Irán, de hecho, enriqueciendo uranio con fines militares?
No hay evidencia que permita llegar la conclusión de que estén intentando, o hayan intentado, desarrollar armas nucleares. Pero el problema es que hay evidencia circunstancial. Ésta permite que haya sospechas de que en Irán se están construyendo plantas de enriquecimiento, incluso a pesar de tener muy poco uranio en su territorio.

Pero faltan las pruebas.
Es que es muy difícil comprobar que Irán está construyendo un arma nuclear. Hay quienes tienen la esperanza de que surja evidencia realmente incriminatoria. Pero yo no creo que esa búsqueda valga la pena. Será muy difícil llegar a evidencias tan claras; y así lo hagan, todo terminará en lo mismo: habrá que exigirle a Irán que detenga el enriquecimiento. Así que en la práctica la pregunta es: ¿qué vamos a exigirle a los iraníes, que sólo ellos detengan el enriquecimiento de uranio o que lo hagan porque también lo vamos a hacer por fuera de Irán?

¿Sigue pensando que Sadam Hussein no estaba construyendo armas nucleares?
La opinión pública nos elogia más de lo que merecemos. Éramos inspectores, ‘servidores civiles internacionales’, y nuestro trabajo consistía en recolectar la mayor cantidad posible de información objetiva. No era decirle al Consejo de Seguridad de la ONU si debería o no irse a la guerra. Y tampoco era —¡mucho menos!— afirmar que en Irak no había nada, aun y cuando llevamos a cabo 700 inspecciones, estuvimos en muchas partes, sabíamos cuáles eran las zonas sospechosas y no encontramos nada. Irak es un país inmenso. No podíamos decir que no había nada porque siempre puede haber un prototipo de centrífugas o software especializado escondidos en alguna cueva. Así que lo nuestro no fue más que una actitud escéptica. Y con ella, reunimos suficiente evidencia real para contradecir las evidencias falsificadas de los servicios de inteligencia.
Hay quienes siguen justificando la guerra por el sólo hecho de que se tumbó a Hussein.
De acuerdo. Pero tanto E.U. como Gran Bretaña sabían que este argumento no sería suficiente para ‘venderles’ la guerra a sus parlamentos y a sus ciudadanos. Tampoco el argumento de que la situación de derechos humanos en Irak era horrorosa. Nadie iba a querer enviar 100 000 hombres para cambiar esa situación. En cambio, la tesis de las armas de destrucción masiva sí era tajante.

Hace pocas semanas vimos lo que sucedió en Mumbai (India). ¿Qué anda mal en la guerra global contra el terrorismo?
Se suele hablar del terrorismo internacional como si se tratara de un solo movimiento. Y ese no es el caso. El terrorismo es un método, el método del outsider, de quien no está en la capacidad de formar un ejército para llevar a cabo su propia revolución. Es el método de la lucha asimétrica, en la que, de un lado, hay un estado enorme y, del otro, hay individuos con menor poder armamentístico dispuestos a poner en riesgo sus vidas y violar las leyes de la guerra para alcanzar sus fines. Es un método para ejercer presión, que puede ser aplicado de diversas formas.

¿Y cómo combatir a este ‘método’?
Lo primero es que una sociedad no puede tolerar a un grupo de individuos que no están dispuestos a respetar las reglas, ni a respetar la integridad de personas que no están directamente vinculadas con el conflicto. Para eso están policía y los organismos de inteligencia. Sin embargo, creo que hay algo más fundamental: el enfoque debe ser político. Esto quiere decir que se necesita crear condiciones económicas y sociales eficaces para que la voz de las personas involucradas pueda ser escuchada como en cualquier democracia, para que sean incorporadas en la sociedad, en vez de ser aisladas.

Me decía más temprano que no tiene la impresión de que Rusia esté intentando regenerar un ambiente político similar al de la Guerra Fría…
Rusia ha sido humillada y quiere que se le respete. Siempre ha sido difícil perder un imperio. A Francia le pasó, a Gran Bretaña también, y ahora los rusos lo perdieron. Los estadounidenses deberían comenzar preparase….

¿Entonces qué están buscando los rusos por estos días en América Latina?
Creo que es algo superficial. Compárelo con la integración de Rusia con Europa. ¡Bueno! Allá hay todo tipo de inversiones, los alemanes, los suecos, todos los países europeos están invirtiendo en Rusia. Y ésta misma les vende grandes cantidades de petróleo y gas y más adelante les venderá más cosas porque la industria rusa se volverá importante en el futuro. En Europa hay relaciones comerciales enormes que siguen y siguen creciendo. En los tiempos del comunismo eso no ocurría, Rusia ni exportaba gas ni petróleo, no existía esa interdependencia. No sólo Europa depende del gas ruso, Rusia también depende de los ingresos de la exportación de gas.

Y volviendo al otro lado del Atlántico (o del Pacífico)…
Pues ese no es el caso de América Latina. No existe esa interdependencia. Los rusos no están vendiéndoles cantidades significativas de gas o de petróleo.

Pero armas sí.
Así es. Rusia exporta armas a América Latina. Pero incluso ese comercio no es grande, no produce dependencia de ninguna de las dos partes. Yo veo esos viajes de funcionarios rusos por la región y las maniobras conjuntas de embarcaciones rusas en las costas de Venezuela como un acto de protesta dirigido a E.U. Los rusos están diciendo: ¡ojo, se nos están acercando demasiado! Ustedes están instalando un escudo antimisiles en nuestro patio de atrás, y eso a nosotros nos gusta. Ustedes tienen barcos de la OTAN en el Mar Negro, y eso no nos gusta. Así que se si ustedes no quieren oír lo que les estamos diciendo, pues vamos a enviar barcos a Venezuela y realizar maniobras con Chávez a ver si así nos pueden oír mejor. Creo que se trata de eso, más que de cualquier otra cosa.

¿Piensa que aliados de E.U. como Colombia deberían preocuparse?
Dudo que pueda darse una situación realmente seria. Le repito, es más una demostración de poder que Rusia les quiere hacer a los americanos. Los rusos no repetirán la crisis de Cuba. Lo que hemos visto en estos meses son más bien señales de parte de Rusia, si bien un tanto primitivas, pero en todo caso más contundentes que el lenguaje de la diplomacia.

Y a propósito de Venezuela: ¿tendremos algún día a un Chávez nuclear?
No lo habrá. Nadie en la región necesita un reactor nuclear para producir energía; aún hay fuentes hídricas que pueden ser explotadas. En cuanto a Chávez, considero que se trata de un caso clásico de caudillismo que se alimenta de una política de desafíos dirigidos a E.U. Así que si la política de E.U. continúa conservando sus rasgos imperialistas, Venezuela estará en todo su derecho de afirmarse en el marco de un movimiento independentista, en el que el desafío es una llave a la popularidad.

Pero el desarrollo de un programa nuclear implicaría costos de todo tipo demasiado altos para Venezuela. Ya sólo los gastos que le produce la compra de armas a Chávez me parece un desperdicio inmenso. Entiendo que para alguien proveniente del ejército es apenas natural querer mostrar fortaleza a través de inversiones en armamento, pero creo que le iría mucho mejor invirtiendo en el sector económico.

Venezuela, según me han contado, está entrando en una situación realmente precaria. Es un país rico, exportador de petróleo, pero lleno de gente pobre. Bien podría invertir el dinero gastado en armas en el bien de la población. Pero vea usted, el caso de E.U. no es muy distinto: los americanos gastan cada año 700 mil millones de dólares en armamento. También una buena parte de ese dinero podría ser usado para mejorar la situación de los pobres en E.U.

Colombia lleva medio siglo enfrascada en un conflicto interno en el que participan organizaciones armadas ilegales. ¿Dónde y cómo llegan las armas a Colombia?
El mercado ilegal de armas es enorme en todas partes del mundo. No es difícil comprar armas. Y esto vale tanto para América Latina, como para África. Yo llevo muchos años ocupándome del tema de las armas de destrucción masiva: armas nucleares, biológicas, químicas… y hace unos días hablaba con un amigo que me dijo: mira, lo tuyo es la parte más espectacular del asunto, pero en realidad (y afortunadamente) no son las armas de destrucción masiva las que han estado matando a la gente, ¡las reales armas de destrucción masiva son las armas de menor calibre! Así que en realidad éstas últimas son los mayores destructores de nuestra sociedad.

Es posible que con Obama las cosas mejoren. Y lo necesitamos, pues gran parte de esto tiene que ver directamente con la opinión pública en el interior de E.U. Poseer un arma en un país donde la National Rifle Association es tan fuerte es casi una prerrogativa, un derecho constitucional. Una parte central de toda sociedad civilizada es el desarme de los ciudadanos y el paso del uso de las armas a un grupo centralizado, controlado, entrenado y que opera dentro del marco de la ley, como la policía.

Según información hallada en el computador Raúl Reyes, las Farc aparentemente tuvieron planes de fabricar bombas sucias. ¿Qué puede decir al respecto?
Sé bastante acerca de esas bombas. Son bombas que contienen material radioactivo como cesio o cobalto perjudicial para el humano porque emite radiación. Basta con introducir estas sustancias en un cascarón y añadirle explosivos. Después se ubica la bomba en el lugar deseado, se dispara y esto produce una explosión. Esas explosiones no cobran muchas víctimas, pero la radioactividad emitida contamina y crea pánico. Es un arma usada exclusivamente para causar terror. No tiene impacto estratégico, ya que el área contaminada sencillamente se cierra por un tiempo y se ‘limpia’. El objetivo es captar la atención de la opinión pública.

¿Y se pueden fabricar en Colombia?
En Colombia y en cualquier parte del mundo, para obtener uranio o plutonio enriquecido —que es lo que se necesita para construir una bomba de fusión— las dificultades son grandes. Existe un tráfico ilegal, pero el acceso a éste es complicado. En cambio, para obtener materiales como el cobalto o el cesio no hay mayores obstáculos, pues estos se usan, por ejemplo, en los hospitales para combatir el cáncer, o en la industria. Hace unos años hubo un gran accidente en Goiânia, en Brasil, donde unos asaltantes robaron de un hospital una caja fuerte que contenía una fuente de cesio. Cuando abrieron la caja, encontraron un material desconocido que iluminaba, y creyendo que tenía alto valor y que poseía poderes mágicos varias personas se lo untaron en el cuerpo, y algunas fallecieron. Eso es ignorancia, claro. Pero construir una bomba sucia no implica mayores esfuerzos logísticos.

Pero por lo visto implica altos riesgos.
Por eso es que los terroristas no usan medios tan sofisticados. En el 9/11, por ejemplo, los terroristas usaron cuchillas para cortar cartón. Muchas veces se usan explosivos, pues es fácil aprender a manejarlos. En cambio, con materiales radioactivos hay que aprender a protegerse para no irradiarse uno mismo antes de poder irradiar a los demás.
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