Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2009/01/22 00:00

Obama ordena cerrar Guantánamo

En un intento por restaurar el "debido proceso legal" y además mejorar la imagen de su país, el presidente de estados Unidos, Barack Obama, cumplió con una de sus principales promesas electorales al ordenar el cierre de la prisión de Guantánamo en Cuba.

Obama ordena cerrar Guantánamo Foto: Foto: AP
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BBC

Cerca del mediodía del jueves el presidente Obama firmó las órdenes ejecutivas que determinan el fin de los interrogatorios a los recluídos en Guantánamo, la revisión de los juicios en marcha y el cierre de la instalación en un "lapso no mayor de un año"

"Pretendemos ganar esta pelea. Vamos a ganarla en nuestros términos" dijo Obama tras firmar los decretos, rodeado de varios militares retirados, quienes, según el presidente, le habían ilustrado sobre la gravedad de la situación de Guantánamo.

El flamante presidente estadounidense añadió que no quería verse ante el "falso dilema" de tener que escoger entre llevar adelante la llamada "guerra contra el terrorismo" y tener que respetar los estándares de derechos humanos.

"El mensaje que estamos enviando al mundo es que EE.UU. pretende seguir con la lucha contra la violencia y el terrorismo (...) de una manera que es consistente con nuestros valores e ideas", dijo Obama en la ceremonia de la firma en el Departamento de Estado.

Mientras se produce el cierre de la instalación, se ha ordenado que se cumpla con las garantías consagradas en la Convención de Ginebra sobre trato a prisioneros de guerra.

Oscura mancha

Guantánamo se convirtió en la mancha de la llamada guerra contra el terrorismo en la que se embarcó el gobierno de George W. Bush tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

La prisión se abrió en las instalaciones de una vieja base militar estadounidense establecida en un territorio que Cuba cedió a EE.UU "a perpetuidad" a principios del siglo XX.

Entre los cálculos de los asesores legales de la Casa Blanca para la época estaba el del sentido de extraterritorialidad de la base, que permitía mantener a los prisioneros al margen de los beneficios de la Constitución y las leyes estadounidenses.

Pese a que tras los atentados extremistas de 2001 EE.UU. concitó la simpatía internacional, las imágenes de los primeros prisioneros o "combatientes enemigos" siendo trasladados con capuchas y maniatados a cubículos enrejados bajo el calor tropical caribeño generó una ola mundial de protestas.


Aunque las condiciones de aquel campamento inicial, conocido como Campo Rayos X por la ausencia de paredes, fueron cambiadas, informes sobre los procedimientos de interrogación cercanos a la tortura aumentaron la indignación de grupos de derechos humanos y hasta de gobiernos aliados a EE.UU.

Hasta el final de sus días, funcionarios del gobierno de Bush reconocieron los problemas en Guantánamo pero alabaron la política de seguridad, cuya eficacia se demostraría con la ausencia de nuevos atentados en suelo estadounidense.

Además aseguraron que varios de los detenidos de Guantánamo que fueron liberados, habían regresado a sus actividades antiestadounidenses en países como Pakistán, Afganistán o Irak.

El futuro de los prisioneros

En la actualidad en Guantánamo hay recluidas unas 250 personas. 50 han sido declaradas como no peligrosas para la seguridad estadounidense, pero no han sido liberados, bien porque sus países de origen no los aceptan, o porque los abogados defensores temen que sus clientes sean maltratados al regresar a sus naciones.

Sólo 80 están en la lista de quienes Washington quiere procesar por supuestamente promover actividades contra la seguridad de los ciudadanos estadounidenses.

El resto está en un limbo jurídico, sin haber recibido información sobre qué acusación específica tienen en su contra. Algunos juristas consideran que eventualmente esas personas puedan demandar al gobierno estadounidense por "privación ilegítima de libertad".

Funcionarios de la Casa Blanca han reconocido que la decisión es sólo un primer paso de un proceso que promete ser complejo, tanto legal como diplomáticamente.

El problema inmediato al que enfrenta el gobierno de Obama es qué hacer con los detenidos. Incluso aquellos que serán sometidos a juicio podrían salir libres si al ser presentados sus casos con las garantías legales, un tribunal considera que han sido torturados o que el procedimiento para su captura fue ilegal.

El futuro de los prisioneros

La decisión de Obama y sobre todo, el que la haya tomado en las primeras horas de su gobierno, ha sido recibido como una buena señal en el resto del mundo.

En una de las primeras reacciones la alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, dio "una calurosa bienvenida a la decisión".

En un comunicado Pillay afirma que "el hecho de que el presidente Obama haya colocado en tan alta prioridad el cierre de Guantánamo y haya puesto en marcha un sistema para salvaguardar los derechos fundamentales de los detenidos es extremadamente alentador".

Según la alta comisionada, "EE.UU. fue en el pasado un fuerte promotor de las leyes internacionales de derechos humanos" y "por esa razón el régimen establecido en Guantánamo fue visto como tan perjudicial".

Por otra parte, algunos comentaristas políticos que no comparten la visión de los demócratas sobre cómo se debe administrar la llamada "guerra contra el terrorismo" han expresado su preocupación porque el nuevo gobierno relaje los controles de seguridad y exponga al país a nuevos ataques.

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