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Adolescentes ricos juegan a ser refugiados por un día

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AFP

En Noruega ha cobrado relevancia una jornada en la que algunos jóvenes se meten, por 24 horas, en la piel de los refugiados. Una experiencia que pretende crear conciencia sobre el drama migratorio.

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El ruido sordo de un viejo camión militar y el estridente sonido de las sirenas despiertan sin previo aviso a los que han conseguido conciliar el sueño. Pese al cansancio, tienen que levantar campamento y reanudar la marcha nocturna por los bosques nevados.

La escena no tiene lugar en un país de los Balcanes, sino en Noruega, una de las naciones más ricas del mundo, donde algunos adolescentes se meten en la piel de los migrantes durante 24 horas, la mayoría en el marco de una confirmación civil, una etapa de la vida que marca en los países nórdicos el paso de los 15 años a la edad adulta.

En este país en el que los bolsos de marca y los iPhone más recientes son bienes de consumo habituales entre los jóvenes, este juego de roles intenta abrir las mentes brindando una modesta aproximación a la vida cotidiana de millones de personas mucho menos privilegiadas.

"Odio mi vida", gruñe una joven entre la masa, de pie y somnolienta.

El "campamento de la ONU" en el cual han creído encontrar refugio durante la noche, al abrigo de un claro, acaba de ser "atacado". En la oscuridad y con el termómetro a cero grados centígrados, hay que reanudar la marcha, engañar el hambre y lanzarse sobre la nieve ante la presencia de focos de luz inquietantes. 

Este viaje iniciático comenzó medio día antes en un campamento militar abandonado, cercano al aeropuerto de Oslo, a un tiro de piedra de un centro de detención en el que varios extranjeros esperan su expulsión del país.

Netflix y ‘kebab‘

Despojados de sus relojes y teléfonos móviles, los participantes, agrupados en "familias" de a 20, deben de acuerdo a un guión muy concreto huir de la violencia de un Sudán imaginario, atravesar fronteras, también ficticias, hasta llegar a Noruega y solicitar asilo.

En el camino: trabas administrativas de una burocracia kafkiana y corrupta, novatadas y órdenes dadas en un mal inglés por guardias de frontera con aspecto patibulario, y con kilómetros por devorar con el estómago vacío...

"Netflix en un baño", fantasmea una "refugiada" en voz alta. "Netflix ‘Y‘ un kebab en la bañera", la corrige un compañero de infortunio.

Apenas unas bolas de arroz les fueron servidas como cena esta noche. La mayoría fueron despreciadas, otras rechazadas por su fecha de caducidad: 1998. "El poder de una etiqueta", suspira en un aparte el "jefe del campamento de la ONU", Jonas Statsengen, uno de los animadores del proyecto, todos voluntarios adultos.

Al cabo de varias horas, las risas se apagan detrás de las palabrotas.

"¡Duro, duro!", testimonia Ebbe Marienborg Schieldrop, un adolescente convertido en padre de familia para la ocasión. "Realmente, es mucho peor para los verdaderos refugiados, puesto que el hambre, el cansancio, todo eso (...) es agotador".

Si bien este juego de roles no nació con la crisis migratoria que sacude a Europa desde el año pasado, ésta le da una resonancia particular.Noruega ha visto la llegada de miles de sirios, iraquíes y afganos que franquearon sus fronteras arriesgando sus vidas.

Suplemento de espíritu

Desde que el concepto fuera importado desde Dinamarca en 2004, unos 80.000 jóvenes noruegos integraron para sí mismos durante horas los hábitos de los refugiados.

"Se van con un pequeño suplemento espiritual", afirma Lasse Moen Sørensen, número dos de la organización sin fines de lucro "Refugee Norge" (refugio en Noruega).

La experiencia ayuda además a despertar las conciencias. "Hemos tenido suerte", reconoce una de las participantes, Birgitte Solli, con los ojos hinchados por el cansancio.

"Es el aprendizaje a través de la práctica", explica Kenneth Johansen, fundador de Refugee Norge. "Si leen algo sobre los refugiados, retengan sólo el 20%. Si viven algo similar obtendrán el 80%" restante, afirma.

El juego de roles concluye con una jornada recapitulativa y de puesta en perspectiva, con videos a modo de apoyo.

"No olviden nunca que ustedes lo vivieron desde afuera, la travesía de las fronteras con sus mochilas, bajo gritos, es lo que viven cotidianamente 60 millones de verdaderos refugiados", lanza Johansen a los jóvenes. "Para ustedes es un juego, para ellos el infierno en la Tierra, todos los días", subraya.

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