Martes, 24 de enero de 2017

| 2010/10/16 00:00

Apoteosis chiíta

“El mundo debe saber que los sionistas van a dejar de existir”. Las amenazadoras palabras del presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, fueron vitoreadas por miles de personas que el jueves lo recibieron a su llegada a Bint Jbeil, en el sur del Líbano.

Apoteosis chiíta

“El mundo debe saber que los sionistas van a dejar de existir”. Las amenazadoras palabras del presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, fueron vitoreadas por miles de personas que el jueves lo recibieron, como a una estrella de cine, a su llegada a Bint Jbeil, en el sur del Líbano. En su segundo día de visita a este país, Ahmadineyad llegó a esta población a menos de cuatro kilómetros de Israel. La zona, bombardeada durante 34 días por el ejército israelí en 2006 y luego reconstruida con recursos provenientes de Teherán, es nada menos que el centro de la resistencia chií y un bastión de Hezbolá. Ahmadineyad también publicitó una alianza con esta organización política islamista que cuenta con un brazo armado. “No tienen otra opción que rendirse, abandonar la tierra que ocupan y volver a sus países”, sentenció luego, ante los ojos atónitos del mundo. El acto, que fue calificado por Estados Unidos como una “provocación innecesaria”, suscitó un comunicado de la oficina del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que dice que el Líbano se ha convertido en “un satélite de Irán y en el centro del terror y la inestabilidad regional”. Sube la temperatura.
 

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