Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2008/03/15 00:00

Cura genocida

Cura genocida

A los 44 años, el sacerdote ruandés Athanase Seromba no volverá a ser libre. El Tribunal Especial para Ruanda lo encontró culpable de genocidio y crímenes contra la humanidad, tras comprobar que participó en el asesinato de unos 1.500 miembros de la etnia tutsi, en 1994. Durante el genocidio de ese país, esas personas se habían refugiado en la iglesia de Seromba, para huir de los extremistas de la etnia hutu seguidores del gobierno. Los jueces comprobaron que el sacerdote ordenó que los asesinos arrasaran con retroexcavadoras las paredes del templo, y pasaran por encima de quienes allí se encontraban. Como si fuera poco, permitió que los sobrevivientes fueran ultimados con machetes y armas, un método común durante este conflicto. Los enfrentamientos cobraron cerca de 800.000 vidas, entre tutsis y hutus, y, aparte de Seromba, se ha comprobado la participación de otros miembros de la Iglesia Católica en las matanzas, como dos monjas que fueron enjuiciadas en 2001.

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