Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2010/10/30 00:00

La olla podrida

El australiano Julian Assange, director de Wikileaks, tiene de nuevo en jaque a los países que participaron en las invasiones militares a Irak.

La olla podrida

El australiano Julian Assange, director de Wikileaks, tiene de nuevo en jaque a los países que participaron en las invasiones militares a Irak. Los 400.000 documentos clasificados que reveló la semana pasada evidencian 109.000 muertes violentas en el país persa entre 2003 y 2009, de las cuales el 63 por ciento eran civiles. Sin embargo, lo que ha levantado más polémica es lo que el relator especial de las Naciones Unidas, Manfred Novak, calificó como tortura sistemática a manos de soldados estadounidenses y británicos, así como de las fuerzas de seguridad iraquíes. En los últimos días, el mundo ha visto videos de soldados de la coalición disparando contra hombres desarmados o torturando física y psicológicamente a ciudadanos indefensos. Las revelaciones son más que creíbles, dijo Novak, quien añadió que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, tiene la obligación moral de investigarlas. El Pentágono, por su parte, tiene a 120 personas trabajando para contrarrestar los efectos militares de las filtraciones. Mientras tanto, Obama y el primer ministro británico, David Cameron, permanecen en silencio.

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