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| 4/28/2010 12:00:00 AM

Presidente de Ferrostaal, obligado a renunciar

Lo tumbó escándalo en Grecia. Se trata de un caso similar al que se investiga en Colombia por comisiones bajo cuerda que, se presume, pagó esa multinacional a funcionarios del Ministerio de Defensa y de la Armada Nacional para que una tercera empresa se hiciera a un contrato.

Con más violencia que nunca arrecia por estos días una tempestad sobre la empresa alemana Ferrostaal. Según un informe publicado hoy en el diario alemán “Süddeutsche Zeitung”, la renuncia de su presidente, Matthias Mitscherlich, ya es un hecho. Y la causa de ello es su posible participación en por lo menos uno de los casos de corrupción de que la Fiscalía de Múnich acusa a Ferrostaal. Este gigante alemán de los servicios industriales está presuntamente envuelto en el pago de sobornos en varios países en el mundo, entre ellos Colombia.
 
Diversas fuentes internas de la empresa citadas por el periódico aseguran que la noticia será hecha pública oficialmente durante la próxima reunión de la junta directiva de Ferrostaal, a comienzos de la semana entrante en Essen (Alemania). Aunque su contrato sólo vence en el año 2014, el súper ejecutivo de 61 años ahora tendrá que pasar su carta de renuncia.
 
Según el “Süddeutsche Zeitung”, documentos de una firma de abogados encomendada por la misma Ferrostaal para revisar los sistemas de contratación demuestran que un consorcio constituido por Ferrostaal y el astillero HDW le pagó más de 80 millones de euros a una consultora en el marco de un concurso para la licitación de un proyecto de construcción de submarinos en Grecia, entre 2000 y 2003.
 
Ya entonces, el director de contaduría de la Ferrostaal habría advertido al presidente Mitscherlich sobre los riesgos de ese procedimiento: el dinero había sido transferido a una cuenta en Suiza y allí los detalles del pago no se podían revisar.
 
La Fiscalía de Múnich sospecha ahora que ese dinero terminó en los bolsillos de altos funcionarios del gobierno griego y ve la posible responsabilidad de Mitscherlich oculta en un documento que los fiscales hallaron durante un reciente registro de las instalaciones de la empresa. Se trata de un cheque que el presidente de Ferrostaal habría firmado y cuyos fondos habrían hecho parte de los sobornos destinados a Grecia.
 
Ya desde la semana pasada había cursado en Alemania el rumor de que Matthias Mitscherlich se encontraba entre la espada y la pared. El pasado viernes, la revista de finanzas “Manager Magazin” había anunciado que la Fiscalía de Múnich había abierto una investigación en contra del presidente Mitscherlich.
 
Si bien ya 11 ejecutivos de la Ferrostaal hacían parte de las pesquisas de la Fiscalía, la integración de Mitscherlich a estas investigaciones rebosó la copa de los accionistas de Ferrostaal. Según el “Süddeutsche Zeitung”, tras enterarse de esto, el director del Consejo de Supervisión de Ferrostaal se encargó de darle el empujón definitivo al despido del presidente.
 
Mitscherlich ya había sembrado dudas en el corazón de la junta de accionistas, cuando a finales de 2009 rehusó conciliar con la Fiscalía el cierre de la investigación a cambio de una multa de 120 millones de euros. Cuando hace una semana la Fiscalía ofreció de nuevo una conciliación, la multa ya estaba por los 240 millones de euros. Entonces, ya se rumoraba que el Internacional Petroleum Investment Company —un fondo estatal de Abu Dabi que posee el 70 por ciento de las acciones de Ferrostaal— reprochaba al presidente no haber aceptado la primera oferta de conciliación. Así, tras conocer la integración de Mitscherlich a las investigaciones de la Fiscalía, los inversionistas árabes no opusieron mayor resistencia a la idea de deshacerse de él.
 
El despido del presidente de Ferrostaal es interesante para Colombia. No sólo en razón de las dimensiones que el escándalo por el pago internacional de sobornos sigue tomando en Alemania, sino también por los paralelos que arrojan las acciones de Ferrostaal en Grecia, bajo el conocimiento de Mitscherlich, con los supuestos procedimientos de la empresa en Colombia.
 
Según revelaron hace algunas semanas la revista “Der Spiegel” y el “Süddeutsche Zeitung” (ver artículo de SEMANA 'Ex funcionario de Ferrostaal, pieza clave en escándalo por supuestos sobornos en Colombia'), Ferrostaal al parecer pagó más de 800.000 euros por presuntas coimas a funcionarios de la Armada Nacional y del Ministerio de Defensa para adjudicarse un proyecto de construcción de dos buques patrulleros de altamar. Poco después, la revista SEMANA reveló los detalles de la declaratoria (ver artículo de SEMANA 'El testigo de Múnich') que un ex ejecutivo de la Ferrostaal dio a la Fiscalía de Múnich. Según el testigo, los sobornos habrían pasado por las manos de un “consultor externo” de Ferrostaal y luego habrían arribado a los bolsillos de altos funcionarios del gobierno colombiano.

Durante décadas, Ferrostaal se ha especializado en la tramitación de negocios millonarios para varios gigantes de la industria armamentista alemana. Aparte de Colombia, también en Grecia, Portugal, Egipto, Argentina, Venezuela e Indonesia hay posibles negocios untados de dineros calientes.

Según cálculos de la Fiscalía de Múnich, los pagos que han llegado a las cuentas de estos “consultores externos” de la empresa en todo el mundo suman cerca de 180 millones de euros. Si se considera la gran similitud del caso de Ferrostaal con el escándalo que protagonizó la Siemens hace algunos años, no es descabellado interpretar estas prácticas como una oscura y triste tradición de la gran industria alemana.
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