Lunes, 16 de enero de 2017

| 2008/04/19 00:00

Una visita complicada

Una visita complicada

La primera visita del Papa Benedicto XVI a Estados Unidos tuvo de todo. Visitó la Casa Blanca y habló con el presidente George W. Bush, ofició misas en estadios de béisbol, se reunió con académicos, reprendió a los obispos por esconder los casos de pederastia que estallaron en 2002, habló ante la ONU y le celebraron el cumpleaños. Pero hay quienes dicen que es poco lo que puede salir de todo ello. Bush había anunciado que no cambiaría su política en Irak por más que el Pontífice pusiera el tema sobre la mesa. Las organizaciones de víctimas de abuso sexual por parte de sacerdotes argumentaron que una mera manifestación de vergüenza no bastaba ante una situación que continúa latente. Además, los informes indicaron que en la esencia de su viaje estuvo el refuerzo de las prácticas más tradicionales del catolicismo, desde la misa en latín hasta la propia vestimenta litúrgica. A pesar de las multitudes que lo acogieron, Joseph Ratzinger es un Papa que apenas supera el 50 por ciento de popularidad en Estados Unidos, por debajo de los 70 puntos que alcanzó Juan Pablo II. Así, como dijo un columnista en el país del norte, éste es “un Papa que viaja, pero no cambia”.

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