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| 5/15/2012 12:00:00 AM

180 segundos de pánico

Con testimonio de personas que estuvieron en el lugar en los primeros instantes Semana.com reconstruye los tres minutos siguientes a la explosión del atentado contra el exministro del Interior Fernando Londoño.

Faltaban siete minutos para las 11 de la mañana cuando Juan Pablo Méndez, un joven de 30 años escuchó una explosión que lo hizo pararse de inmediato de su silla ubicada frente a una vieja máquina de coser negra con la cual arman colchonetas hechas de espuma.

Del pequeño almacén ubicado en la calle 74 con avenida Caracas, Juan Pablo salió para saber qué era lo que pasaba pues en la calle se escuchaban gritos y personas corriendo de un lado a otro.

Tan solo diez segundos después todo había cambiado. El joven estaba frente a personas que pedían auxilio e intentaban bajarse de un bus verde cuya cabina estaba destruida por la onda de una explosión que dejó la bomba colocada en la camioneta del exministro del Interior Fernando Londoño.

Del suelo, el joven comerciante ayudó a levantar a dos motociclistas que por la explosión estaban intentando sobreponerse del impacto. Al dar unos pasos hacia atrás observó a una mujer que salía de su carro con la cara ensangrentada. "La sangre no era de ella y le cayó porque tenía la ventana abierta". El vehículo Renault estaba al lado derecho de la camioneta del exministro, recuerda.

"Ví salir gente de la buseta por las ventanas. Por el otro lado de la camioneta salió un escolta empuñando un arma, para que las personas se retiraran. Él abrazó al exministro y se lo llevó hacia la Caracas", cuenta Juan Pablo quien se devolvió para su local con el ánimo de terminar de romper los vidrios y que otras personas no resultaran heridas.

La noción del tiempo se pierde cuando el caos se apodera del momento. Así lo cree Javier Moreno un estilista que trabaja en una peluquería que queda en la esquina del costado oriental de la avenida Caracas y quien dejó a un lado su trabajo para mirar entre los vidrios rotos.
 
El estilista asegura que no salió de su negocio pues tenía las manos embadurnadas con químicos. "En cuestión de segundos la buseta estaba echando humo, eso se llenó de gente para auxiliar a las personas", cuenta.

El tiempo para Manuel Fernando Muñoz, un vendedor ambulante de dulces que trabaja desde hace 13 años con una carreta en la esquina de la 74 con Caracas frente a Pan Vida, se volvió lento pues la explosión del artefacto lo dejó aturdido e hizo que soltara el diario que leía justo en ese momento.

"Cuando escuche el estruendo quede 'grogui', miré hacia abajo y ví la gente gritar, me dieron nervios me temblaban las piernas", cuenta este hombre de 45 años quien no puede creer lo que pasó.

Minutos de zozobra

Tras el ataque las versiones eran confusas. La Policía, bomberos y la Defensa Civil, tenían acordonado el lugar pues se creía que había otra bomba. Los transeúntes, estudiantes, trabajadores y curiosos, salían de sus lugares para intentar buscar respuestas de lo ocurrido e ir hacia sus casas.

Dos cuadras alrededor del lugar de la explosión la cintas amarillas y unos cuantos policías intentaban detener la llegada de curiosos y periodistas a la zona del ataque. Al fondo se veía cerca de ocho carros entre ellos el bus incinerado y la camioneta del exministro totalmente destruida.

A las 11:35 de la mañana uno de los escoltas del exministro Fernando Londoño preguntaba a los agentes de la Policía por la suerte de sus compañeros quienes quedaron heridos. Él fue quien confirmó que en la Clínica Country estaba herido el exministro Londoño, pero no quiso entregar detalles.

Las versiones sobre lo que pasaba iban y venían. Pero nadie confirmaba nada. La indignación llegó hasta la señora María de Reyes propietaria del vehículo de transporte destruido pues ya había pasado una hora y no conocían la suerte del conductor del bus, Humberto Aldana.

María, junto a su hija, reclamaron a la Policía el porqué no entregaba información sobre el conductor quien llevaba trabajando ocho años y hacía unas semanas atrás se había pensionado. "No me dejan ir a hablar o ir a mirar, no dejan llegar a nadie". "Es honesto colaborador y compañerista" así describió la hija de María al este hombre que quedó herido.
 
Mientras el personal del CTI recogía datos y hacía la inspección de los cuerpos y partes de los vehículos, a las 12:13 p. m. la Policía de tránsito habilitó la calzada mixta oriental para el paso del Transmilenio. A otros articulados les cambiaron la ruta y los enviaron por la carrera 15.

A esa misma hora y por 40 minutos el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, se reunió con autoridades de la Policía y algunos de sus funcionarios para evaluar la situación. Tras la reunión el alcalde dijo que la policía tenía un video en el cual se ve un transeúnte aparentemente disfrazado con una peluca quien camina entre los carros.

Son las 7:40 de la noche, los vidrios están amontonados en diversos sitios, ya los agentes especiales de la Fiscalía han terminado su labor, los carros afectados ya no hacen parte del paisaje dantesco. Para algunos el miércoles será un día normal, pero para los que vivieron en carne propia el atentado, las imágenes vividas quedarán grabadas para toda la vida.
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