Viernes, 20 de enero de 2017

| 2016/08/27 00:00

El camino de espinas que le espera a Andrés Felipe Arias

La posible extradición del exministro de Agricultura a Colombia generaría un enorme impacto en un país polarizado y ‘ad portas’ del plebiscito. Estas son las cartas que podría jugar.

Andrés Felipe Arias (Exministro de Agricultura). Foto: León Darío Peláez

El miércoles, cuando todo el país estaba a la expectativa del anuncio del Acuerdo Final en la mesa de La Habana, la familia del exministro Andrés Felipe Arias vivía uno de los peores capítulos de la telenovela judicial que ha protagonizado en los últimos años. La noticia de su captura en Estados Unidos alteró aún más el ya polarizado ambiente político y puso al Centro Democrático a compartir sus conjeturas. El expresidente Álvaro Uribe culpó al gobierno de estar detrás de su extradición, mientras altos funcionarios judiciales explicaban que la medida es el resultado de un proceso que lleva más de dos años en trámite.

El viernes en la mañana una jueza de Miami le negó a Arias la posibilidad de esperar en libertad bajo fianza hasta la audiencia de extradición. La noticia tomó por sorpresa a la familia del exministro que guardaba la esperanza de que fuera liberado ese mismo día. La jueza alegó que si bien no es un peligro para la sociedad, puede existir un riesgo de que quiera huir del país.

El enredo judicial en el que se encuentra hoy comenzó hace dos años. El exministro, su esposa y sus dos hijos viajaron a Estados Unidos en 2014 poco antes de que la Corte Suprema de Justicia lo condenara a 17 años de cárcel por el escándalo de Agro Ingreso Seguro. Arias había pasado para ese momento un año y diez meses tras las rejas. Su caso comenzó a ser usado para exponer los excesos de la detención preventiva en el país y la imagen de su esposa, Catalina Serrano, abrazándolo en las audiencias, se convirtió en el símbolo de esa causa. Por cuenta de eso, un juez autorizó su libertad mientras se conocía la sentencia, pero Arias, quizás consciente de lo que venía, decidió huir a Miami y pedir asilo, como habían hecho otros miembros del gobierno de Uribe.

La esperanza de ese asilo tranquilizó a la familia. En Estados Unidos les dieron incluso una visa que les permitía trabajar y creían que el otorgamiento del estatus de refugiado político no tardaría. Pero no fue así. Según contó su esposa, a las seis de la mañana del miércoles, mientras estaban alistando a los niños para el colegio, un grupo de agentes federales irrumpió en su residencia en el condominio Weston en Florida. Delante de ellos lo capturaron, lo trasladaron al décimo piso de la corte criminal del condado de Miami-Dade y posteriormente a un sitio de reclusión.

Según su esposa, Arias se encuentra en condiciones difíciles, esposado de pies y manos. Sin embargo, ella asegura que él está “dispuesto a dar la batalla” porque es un “hombre superfuerte” y “firme”. En una entrevista en la W Radio agregó que su esposo no tuvo justicia en Colombia y que es víctima de la retaliación de una Corte Suprema que era enemiga del anterior gobierno. Agregó que “mientras Santos hace la paz con las Farc, hace la guerra con el uribismo”.

SEMANA tuvo acceso a algunos documentos del proceso de extradición que se adelanta en Estados Unidos. En uno de estos, firmado por el fiscal Robert J. Emery, se explica que el gobierno colombiano hace la petición con base en el tratado existente entre ambos países. El documento resume brevemente el proceso por Agro Ingreso Seguro. Cuenta que el problema jurídico se derivó de la forma como se realizaron los convenios de este programa. Como ministro, Arias determinó que estos eran “científicos y técnicos”, lo cual le permitía contratar de manera directa con el IICA, un organismo adscrito a la OEA.

Según el documento, esos convenios de forma irregular habrían beneficiado con subsidios a 11 familias colombianas. Por estos hechos la justicia nacional determinó que el exministro habría violado los principios de transparencia, economía y legalidad que rigen la contratación pública y lo condenó. Agrega que dado el alto nivel educativo de Arias se puede inferir que lo hizo con conocimiento. Al final, el documento solicita arrestar a Andrés Felipe Arias y ponerlo en manos de la justicia norteamericana para proceder a su extradición.

La captura de Arias la semana pasada sorprendió al país, pero era previsible que sucedería en algún momento. El exministro salió del país el 13 de junio de 2014 y la Corte Suprema falló en su contra tan solo un mes después, el 17 de julio. En esa audiencia la magistrada que llevaba el caso, María del Rosario González, una de las víctimas más visibles de las chuzadas del DAS del gobierno Uribe, fue enfática en anunciar que este sería el destino del exministro. La jurista anunció haber librado orden de captura internacional para que el alto funcionario pagara su pena en Colombia. El mismo día la Cancillería aseguró que una vez formalizada esa solicitud procedería a pedirlo en extradición.

La suerte de Arias es compleja. El exministro se juega su futuro en dos procesos en Estados Unidos. El primero es el judicial. Por ahora tendrá que permanecer detenido hasta que se realice la audiencia para autorizar su extradición. Si eso pasa, Arias será enviado a Colombia y el Inpec tendrá que asignarle un sitio para recluirlo. El impacto político sería enorme. La llegada de quien fue el consentido del expresidente Uribe, esposado y con uniforme naranja al país, mientras la guerrilla de las Farc está cerca de lograr amnistías o penas muy favorables, puede encender una fuerte controversia ad portas del plebiscito. El gobierno no tiene mucho margen de maniobra en esto, pero jurídicamente podría lanzar una rama de olivo a esa colectividad si renuncia a la solicitud de extradición, una medida totalmente legal.

Por otro lado, Arias adelanta un proceso ante las autoridades migratorias para que Estados Unidos le conceda el carácter de refugiado político. De ser así, el impacto político también es importante porque significaría que Estados Unidos sí cree que el uribismo es víctima de una persecución en Colombia. Si eso sucediera, la justicia norteamericana no podría entregarlo en extradición. Hay un antecedente importante que podría ayudar a Arias. Hace unos años, Estados Unidos se negó a extraditar a Colombia al temido paramilitar alias el Tuso Sierra, alegando que ya le había entregado un permiso temporal de residencia y que corría peligro de muerte en el país.

En el caso de Andrés Felipe Arias cualquier cosa puede pasar. Lo único cierto es que el proceso judicial contra el exministro terminó convertido en un elemento trascendental para la suerte del proceso de paz, quizás sin tener nada que ver con este momento.

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