Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2007/12/01 00:00

“A Chávez se le subió el petróleo a la cabeza”

El ex comandante del Fmln (la guerrilla salvadoreña), Joaquín Villalobos, analiza para SEMANA las últimas acciones del Presidente venezolano. Según Villalobos, fracasó 'la radicalización revolucionaria artificial pagada'.

Para Villalobos, la amistad del presidente Hugo Chávez con el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad es de una gran ingenuidad, ya que Irán no es gobierno de izquierda

Los insultos de Hugo Chávez no parecen ser una política pensada, sino acciones compulsivas para ser noticia. El coronel gobierna su país usando mucho la radio y la televisión para denunciar supuestas conspiraciones y asesinatos en su contra; pero también para cantar, recitar poemas, insultar, contar chistes, regañar e incluso, en una ocasión, hasta hizo cantar el "happy birthday" a Fidel Castro. Sin embargo, todo esto contrasta cuando en su intento de golpe de Estado en febrero de 1992, se rindió después de 12 horas de combate, y luego, cuando en abril de 2002 firmó su renuncia sin presentar resistencia. Fidel Castro, en un artículo publicado recientemente en el Granma. justifica la debilidad del coronel al decir que en abril de 2002 fue él (Castro) quien le pidió que "no se inmolara", es decir, que fue una rendición autorizada. Considerando el valor de los soportes venezolanos hacia Cuba, se entiende la necesidad que tiene Castro de absolver a Chávez de aquel "pecado revolucionario".

Sin duda las mejores habilidades sicológicas para manejar al coronel las había mostrado el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, quien por cierto ha sobrevivido a varios atentados reales. Pero eso terminó cuando debió pedirle que dejara de ser mediador con las Farc. Luego de la Cumbre Iberoamericana también salió dañada la relación con España y el presidente Zapatero, quien era para Chávez el interlocutor más tolerante en Europa. Las relaciones con Lula se complicaron cuando el coronel insultó al Congreso brasileño, y con Chile cuando llamó "pendejo" al socialista José Miguel Insulza, secretario general de la OEA. Incluso en Cuba, estando con Fidel Castro, habló de dos presidentes y dos países, olvidándose de Raúl Castro. Su política exterior es perder amigos y provocar a sus enemigos.

Al coronel lo han sostenido tres pilares: el petróleo, la popularidad y una compleja red de alianzas internas hacia la izquierda y hacia la derecha. De estos tres soportes, lo principal han sido las alianzas. Mientras la oposición intentó derrocarlo por la fuerza, la posición de víctima le produjo votos, popularidad y poder real; así ganó elecciones, controló la justicia, las Fuerzas Armadas, el Consejo Electoral y el petróleo. Sin embargo, al concentrar poder, asumió la posición de victimario, se propuso radicalizar artificialmente su 'revolución' y comenzó a actuar en contra de la mayoría de la opinión pública, incluso de sus seguidores, así cerró un canal de televisión y abrió conflictos en sus propias filas al imponer la unidad de toda la izquierda en el Partido Socialista Unificado de Venezuela (Psuv). Esto fue rechazado por tres partidos de su alianza.

Comenzó a cuestionar la propiedad privada y los lujos, cuando en realidad muchos de sus seguidores entienden la Revolución Bolivariana como la mejor oportunidad para comprar propiedades y tener lujos. Venezuela es un país consumista donde la austeridad es subversiva hasta en la izquierda. Es el tercer importador de whisky del mundo y hay que esperar dos meses para poder comprar un auto de lujo. Por otro lado, el coronel ha mantenido dividido al sector privado al dar oportunidades de negocios a unos empresarios mientras se las cerraba a otros, pero con sus ataques a la propiedad se está convirtiendo en enemigo de todos.

Chávez quiere imponer la reelección indefinida y aplastar a toda la clase política venezolana, incluida la que está emergiendo entre sus propios seguidores. Venezuela ha vivido en democracia por muchos años, no importa si ésta ha sido imperfecta, su historia y cultura política no permiten la institucionalización del caudillismo y del autoritarismo como ocurrió en Cuba, que no conocía la democracia. Chávez pretende armar un ejército partidario formando milicias populares para convertirlas en un poder militar paralelo que amenazaría directamente a las Fuerzas Armadas de Venezuela, que han sido uno de sus principales soportes. Se puede deducir de las declaraciones del ex ministro de Defensa general Baduel, que el soporte de las Fuerzas Armadas tiene como frontera las políticas sociales.

El intento de mediación de Chávez no sirvió para liberar a los rehenes colombianos en poder de las Farc, pero evidenció que el Presidente de Venezuela considera que un cartel de narcotraficantes constituye un movimiento insurgente legítimo. Esta ingenuidad ha provocado que en Venezuela crezca el poder del crimen organizado. Las intercepciones de cargamentos de droga que salen de su territorio son cotidianas y ocurren con el apoyo de policías y militares. Chávez le abrió las puertas a un fenómeno que corroe la autoridad de su propio gobierno, porque donde el narcotráfico se instala, crea base social, coopta los poderes locales, domina territorios y multiplica todo tipo de delitos.

La política exterior del gobierno de Chávez de aliarse con Irán es una ingenuidad todavía mayor. Irán no es gobierno de izquierda, sino todo lo contrario, y su conflictividad con Occidente es totalmente distinta de las diferencias que existen y han existido entre las izquierdas y Estados Unidos. Si estalla una guerra de los norteamericanos contra Irán, más allá de que ésta fuera injusta o errada, la política exterior de Chávez arriesga que el territorio venezolano sea utilizado por terroristas, incluso contra su voluntad. El coronel, por ignorancia y fanfarronería, está poniendo en peligro la seguridad estratégica de Venezuela. Todo esto ocurre en un país en el que la ineficiencia del gobierno ha generado escasez de comida a pesar de haber abundancia de dinero. Un país que a pesar de ser gobernado por la fuerza, no tiene fuerza para proteger a los ciudadanos más pobres frente a la delincuencia. Un país donde los estudiantes luchan en contra de una 'revolución', cuando lo normal es que los estudiantes luchen por la revolución.

El resultado del referéndum es incierto a la hora de escribir este artículo, pero para efectos prácticos, se puede decir que Chávez se ha metido en un juego en el que si gana, pierde, y si pierde, también pierde. Una victoria y la implementación de las reformas lo obligarían a romper las alianzas que lo sustentan, y una derrota significaría el fin definitivo de su popularidad. Lo que sigue después del referéndum será sólo cuesta abajo, Chávez se está debilitando por pelear en demasiados frentes. El miedo a la revancha comenzará a convertirse en el instrumento para mantener unidas sus filas, y los llamados a la reconciliación de la oposición, en su peor amenaza. El coronel está despilfarrando el dinero, acabando con su popularidad y destruyendo las alianzas que lo han sostenido. Es difícil saber cuánto más le durará a Chávez su fuerza, quizá meses, quizá años, pero sin duda estamos frente al fracaso de su radicalización revolucionaria artificial pagada, todo porque al coronel se le subió el petróleo a la cabeza.

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