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| 7/28/2012 12:00:00 AM

¿A qué le va a jugar Angelino Garzón?

El episodio de la Constituyente da pie al debate de si el vicepresidente Angelino Garzón se va a quedar en el santismo, si se va con el uribismo o crea una tercería.

Pocos presidentes , o vicepresidentes en este caso, pueden contar la historia de Angelino Garzón. Es tal vez el único que en sus primeros dos años de gobierno ha sobrevivido a dos episodios de salud complicados. El primero fue un infarto que lo dejó con cinco puentes coronarios. Y el segundo, del cual se está recuperando, fue un accidente cerebrovascular isquémico, es decir, un coágulo que atrofió la irrigación sanguínea de su cerebro.

Pero lo más paradójico es que de cada uno de esos episodios, si bien puede salir algo menguado en su salud, parece salir más fortalecido o más apetecido en el terreno político. En la primera ocasión, cuando regresó, se convirtió en el arreglalotodo del gobierno. Lo llamaban para conciliar posiciones antagónicas entre el ministro de Transporte y los camioneros, para lograr un difícil acuerdo en El Cerrejón o para hacer lobby a favor del TLC en Washington.

Ahora, la situación puede ser muy similar. Angelino Garzón está fuera del ring político desde hace un mes y medio. Hace tres semanas fue llevado a su residencia, en la Vicepresidencia, donde recibe permanente tratamiento de diez especialistas. Y desde allí, la semana pasada dio muestras de que está de regreso. El martes, en un comunicado, anunció que se estará pronunciando “sobre los diversos temas de la realidad nacional por medio de las ‘Cartas abiertas del vicepresidente de la República’” y en efecto publicó la primera sobre el tema del Cauca. Y el jueves, el presidente Juan Manuel Santos dio un parte de bienestar: “Encontré al vicepresidente muy bien y de buen ánimo. Lo encontré muy lúcido, muy bien informado. De manera que no veo por qué alguien está pensando en que tenga que renunciar”.

Con esas palabras de Santos los interrogantes sobre su continuidad al frente de la Vicepresidencia quedaron prácticamente despejados.

Sin embargo, el presidente del Congreso, Roy Barreras, quien además es médico, le puso suspenso al tema, al decir en Hora 20 de Caracol, que espera que este lunes una comisión del Congreso visite al vicepresidente para conocer de primera mano su situación y que se debe ordenar una evaluación inmediata de su estado de salud. Barreras aclaró que está “totalmente descartado por ahora el iniciar algún proceso de relevo del vicepresidente” y lo que busca es “poder determinar el grado de su incapacidad”.

Pero más allá de los partes médicos, ahora, cuando ya quedan menos de dos años para las elecciones, cobra interés la pregunta de a qué le va a jugar Angelino Garzón El rifirrafe sobre si apoya o no la Asamblea Constituyente promovida por los uribistas es un buen indicador de lo que significa su figura en la próxima contienda electoral. Los uribistas, en cabeza del senador Juan Carlos Vélez, salieron a decir que Angelino lo había llamado por teléfono y apoyaba la Constituyente. Y dos días después, el propio Juan Manuel Santos visitó a Garzón y a la salida fue claro en decir que Angelino le había dicho que no la apoyaba.

En la coyuntura, este rifirrafe, se puede interpretar como una movida del presidente para frenar en seco la idea de que se estaba gestando una disidencia en las entrañas de su gobierno, pues no tendría presentación que su vicepresidente estuviera apoyando una iniciativa de sus opositores. Pero lo ocurrido también se puede leer como una muestra de que, de cara a las elecciones de 2014, Garzón tiene alto valor político.

Un hombre como él, con la popularidad más alta del país según las encuestas, es una carta con la que cualquiera quiere contar. Juan Manuel Santos, que hasta hace poco daba muestras de sentirse incómodo con su compañero de fórmula, quiere que se mantenga en sus filas. El uribismo siempre ha dado pie a la ambigüedad, para que el país crea que es parte de sus alfiles. Y, como lo ha dejado entrever Antonio Navarro Wolf en recientes declaraciones, también puede haber una tercería, ni santista ni uribista, en las próximas elecciones que podría ser comandada por el propio Garzón. Si fuera así, el vice tendría que comenzar a pensar en renunciar en enero próximo para no inhabilitarse.
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