En medio de la tempestad que vive la alcaldía de Samuel Moreno, los anuncios del Partido de la U y del liberalismo de quitarle su apoyo y dejar la coalición de gobierno terminaron por ser un aviso mediático que no solo afectó la imagen del Alcalde, sino la de los propios partidos y sus directores, Juan Lozano y Rafael Pardo, respectivamente. La razón es que no todos los concejales de esas colectividades siguieron las órdenes de abandonar el barco, lo que, combinado con otros factores, llevaría a pensar que si del Concejo Distrital se trata, la alcaldía de Moreno parece firme como una roca.
El episodio creado por las denuncias de corrupción ha dejado varias cosas claras: que varios de los partidos presentes en el Concejo están divididos, que la campaña por la Alcaldía ya comenzó y que las colectividades que han participado en las dos administraciones del Polo en Bogotá lo han hecho sobre todo por las prebendas y las cuotas burocráticas. Porque si las órdenes de irse a la oposición hubieran sido acatadas, la mayoría del gabinete así como diversos cargos directivos de entidades y empresas del Distrito hubieran quedado vacantes. Pero nada de eso ocurrió.
Incluso en medio del vendaval, se esperaba que al menos fuera contundente la moción de censura que se le estaba promoviendo al secretario de Movilidad, Fernando Álvarez, pero como lo advirtieron varios concejales, seguramente va a fracasar, pues se requiere que sea votada por 33 de los 45 concejales, y esa mayoría simplemente no existe.
Pero lo que más sorprendió fue el enfrentamiento entre los representantes de La U, proponente de la moción, y los de Cambio Radical, que decidió no apoyarla por considerarla una propuesta mediática y antiética, pues, según ellos, La U ha hecho parte de la coalición de gobierno y tiene importantes entidades y cargos en la ciudad. Mencionan la Unidad de Mantenimiento Vial, cuyo presupuesto ha sido de unos 170.000 millones de pesos, así como cargos en varias secretarías y hospitales. O sea que esos partidos, que nominalmente deberían haberse pasado a la oposición, lo que hicieron fue favorecer el interés de la Alcaldía de evitar la censura.
Ahora, las fuerzas se medirán en los dos proyectos que la administración quiere sacar adelante: el cupo de endeudamiento para financiar la primera línea del metro y la revisión y actualización del Plan de Ordenamiento Territorial (POT). Para aumentar las contradicciones, incluso algunos concejales de partidos opositores han dicho que votarán favorablemente ambos acuerdos, pues la ciudad los necesita.
A pesar de las diferencias internas del Polo, este siempre ha votado como bancada, incluido Carlos Vicente de Roux, quien ha sido uno de los mayores denunciantes de las administraciones de Lucho Garzón y de Moreno. Así De Roux se aparte, el Polo le garantiza a Moreno nueve concejales. También están firmes los dos del Partido Conservador y algunos de los liberales. De hecho, esta colectividad está dividida desde las elecciones de 2007. Mientras que César Gaviria y el entonces senador Pardo apoyaron la candidatura de Enrique Peñalosa, el ex presidente Ernesto Samper y el ala social respaldaron a Samuel Moreno, lo que les valió una importante representación, en cabeza del secretario general de la Alcaldía, Yuri Chillán; la gerente de la Empresa de Energía, Mónica de Greiff, y el secretario de Ambiente, Juan Antonio Nieto, entre otros. Incluso el contralor Miguel Ángel Moralesrussi fue elegido por 42 votos como cuota del Partido Liberal y en desarrollo del acuerdo entre las bancadas de la coalición.
De los cinco liberales, tres continuarán apoyando a la Alcaldía y dos seguirán las órdenes de Pardo. Y en el Partido de la U tres de los 13 concejales, Andrés Camacho, Isaac Moreno de Caro y Severo Correa, apoyarán a la Alcaldía y los otros se irían a la oposición, o por lo menos eso se cree.
En cuanto a ésta, en ella siempre han estado Mira y Cambio Radical. En este los más críticos han sido Carlos Fernando Galán y Felipe Ríos, pero otros han preferido no atacar al Alcalde, pues tienen cuotas de representación. Y el Partido Verde está dividido. Antonio Sanguino ha sido opositor de Moreno, pero Edward Arias Rubio y José Juan Rodríguez Rico han hecho parte de la coalición gobiernista.
En conclusión, así algunos partidos quieran ahora desmarcarse de la administración Moreno y saltar del barco, les quedará difícil hacerlo. No solo porque les podrían sacar una cuenta de cobro de los beneficios recibidos, sino porque la administración usará todo su poder para mantener las fuerzas a su favor.
BOGOTÁ
¿A saltar del barco?
A pesar de los anuncios de Juan Lozano y Rafael Pardo de abandonar la coalición capitalina, la realidad parece demostrar que sus partidos no tienen intenciones de hacerle verdadera oposición a Samuel Moreno.
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29 de octubre de 2010 a las 7:00 p. m.
